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Comentario de la semana
La lección de un amigo y CAFTA
En primer lugar, la gente, según la encuesta de CID Gallup de octubre, ha empezado a revertir la tendencia de pesimismo que se ha estado viviendo en el país durante los últimos tiempos
Publicada 3 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Durante 2004, tuve el privilegio de observar cómo un apreciado amigo --con quien nos une veinte años de genuina amistad-- trabajaba incansablemente con su muy calificado equipo humano, en un proyecto visionario.
Lo que sabía, pero no dimensioné a lo largo de varios meses, es que el proyecto tenía dos aristas en ese momento, ya que en paralelo se realizaba otro descomunal esfuerzo “allende nuestras fronteras”, si es que cabe la validez del término en el concepto de la globalización, cuando la óptica imperante --desde hace al menos década y media para los centroamericanos-- debería ser vernos como región y no como países, en lo individual.
El “Día D” --siguiendo la óptica tradicional-- arribé al vecino país unas ocho horas antes de la hora convenida. Me dirigí al lugar de los hechos, encontrando a mi amigo con las mangas enrolladas junto a su equipo de trabajo, en titánico esfuerzo para estar listos a la hora programada.
Transcurrida una hora y viendo la cantidad de trabajo que faltaba por realizar, mi inexperiencia --quisiera ser benevolente conmigo mismo y no pensar que pudo ser subdesarrollo cultural-- me hizo preguntarle, ¿por qué no lo pospones? Con gran tranquilidad, sonriendo, me respondió: “Porque estaríamos igual, horas antes de la fecha para la cual la pospusiéramos”. “Por eso eres y continuarás siendo líder”, pensé, sin articular palabra.
Valga una cita de Max De Pree, autor de libros y ensayos de liderazgo, para ilustrar lo que trato de decir: “En última instancia, es importante recordar que no podemos convertirnos en lo que necesitamos ser si seguimos siendo lo que somos”.
He hecho referencia a lo anterior, por las versiones periodísticas que a nivel regional han circulado durante la semana, sobre la posibilidad de posponer --para abril, se dice-- la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, acordada para el primero de enero.
Rigoberto Monge, negociador por el sector privado de acuerdos comerciales, dijo anteayer que “En El Salvador, el sector privado sigue apostando a que faltan 30 días”. Eduardo Zablah, Secretario Técnico de la Presidencia, manifestó por su parte que “Hasta el momento no tenemos una notificación oficial de ningún personero del gobierno de Estados Unidos…(por lo que)… nos mantenemos tratando de que esto esté listo y que podamos tener el TLC en enero, como está anunciado”.
Pudiendo entrar en vigencia el acuerdo con sólo dos de los países firmantes, pues como que el mejor “estímulo” que necesitaría para “ponerse las pilas” alguno que se sienta retrasado --ojalá ninguno--, es que no haya ningún tipo de prórroga.
En lo que a nosotros respecta, que tan consistentes hemos sido para alcanzar primero y ahora aprovechar la oportunidad histórica de nuestra generación, pues la entrada en vigencia del CAFTA nos encuentra en un buen momento. En primer lugar, la gente, según la encuesta de CID Gallup de octubre, ha empezado a revertir la tendencia de pesimismo que se ha estado viviendo en el país durante los últimos tiempos.
En segundo lugar, a pesar del alza de precios internacionales del petróleo -que a Dios gracias van bajando--, y a los desastres naturales, el Gabinete económico dio la proyección del crecimiento para 2005: 2.5%. Insuficiente, claro que sí, pero mejor que el 1.5% de 2004; que el 1.8% de 2003; que el 2.1% de 2002; que el 1.7% de 2001 y que el 2.2% de 2000.
Es acá donde la sociedad con la nación más rica del planeta --léase TLC con los Estados Unidos--, vía generación de empleos, debería proveernos el estímulo necesario para lograr mayores tasas de crecimiento económico, sostenibles en el tiempo.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy
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