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La Nota del Día
“Cuatro gatos rojos” y cien atascos

Los desórdenes, lo que los comunistas llaman “la protesta social”, son una permanente provocación a la paciencia del público y a las autoridades.

Publicada 3 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

“Cuatro gatos”, gatos rojos, causaron un tremendo atasco en Sonsonate, como vieron nuestros lectores en la fotografía de portada del jueves pasado. Similares cierres se produjeron en la carretera al aeropuerto, en el Bulevar del Ejército, en el Paseo Escalón y en otras concurridas vías del país.

La práctica viene desde los Años Sesenta, cuando comenzaron a gestarse las primeras bandas terroristas. A partir de entonces, las marchas callejeras, los cierres de calles, los bochinches en plena vía pública y desórdenes de toda clase son el instrumento de los comunistas para entorpecer el tráfico, afectar la economía y plantear sus disparatarios. Las marchas aterrorizan a los transeúntes, encarecen el transporte, roban tiempo a la gente, desbaratan el comercio y afectan el normal desenvolvimiento de la vida de todos.

Los desórdenes, lo que los comunistas llaman “la protesta social”, son una permanente provocación a la paciencia del público y a las autoridades. En los años anteriores a la década de la locura, las marchas y demostraciones se montaban todas las tardes, por lo general a lo largo de la Rubén Darío. Con el tiempo las marchas se fueron volviendo más virulentas, hasta llegar a los enfrentamientos que terminan con “muertecitos”. Y una vez que se produce el “muertecito”, por lo general estudiantejos o sindicalistas que sirven de carne de cañón, sobreviene la crisis y surge la muy orquestada denuncia internacional.

Pero en su mayoría la gente entiende lo que pasa, repudia a los grupos promotores de los escándalos y ya no se deja engañar por el macabro circo que se monta cada cierto tiempo, especialmente en los meses previos a las elecciones. No es casual que a la par de los bloqueos de calles se vayan a la huelga empleados de hospitales y se crispe el discurso de los camaradas.

Gestiones marcadas por la corrupción

Muchos también comprenden que las tácticas y montajes son de naturaleza militar que emprenden bandas clandestinas. Los protagonistas de las protestas, al igual que algunos estudiantes de la UES, perpetran sus fechorías enmascarados, como cualquier asaltante. Por lo general las bandas se repliegan en la Universidad Nacional, sitio donde se planifican los desórdenes, se organizan y se lanzan a la calle. De allí que la protección de los ciudadanos se debe articular como una defensa frente a bandas armadas, de las cuales los mareros son uno de los componentes básicos.

Como decimos, esta clase de desórdenes se viene protagonizando desde hace cuarenta años, aunque ya a la caída del dictador Martínez y luego en las campañas políticas se aplicó la misma estrategia, la que además se utiliza en el resto del Hemisferio y en muchos países del Asia.

De igual manera en esos cuarenta años los comunistas no han podido presentar al país algún plan capaz de promover el desarrollo, aliviar la pobreza o mejorar la seguridad: su objetivo sigue siendo aterrorizar, estorbar, destruir la economía e impedir la labor constructiva de los ciudadanos. Su incapacidad para hacer buena obra se pone de manifiesto en sus fracasadas gestiones al frente de la municipalidades, marcadas por la corrupción, la inepcia, las infladas burocracias, el nepotismo y los actos y decisiones arbitrarias. El más lustroso ejemplo es la gran robadera que montaron con el basurero de Mides.


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