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El Diario de Hoy
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Desde hace semanas los ministros de Finanzas de los países de la zona euro y los grupos de interés venían advirtiendo al Banco Central Europeo (BCE) de que no corrigiera el alza las tasas de interés y los sindicatos indicaronque esto podría representar una “catástrofe” para la economía.
Haciendo caso omiso a esta tormenta política y a algunos indignados llamamientos de algunos jefes de
Estado europeos, el BCE decidió ayer elevar las tasas de interés de 2.0 a 2.25 por ciento, subrayando de esta forma su independencia.
Desde el punto de vista económico, la elevación de las tasas deinterés era algo necesario y justificable.
Los ministros de Economía de la Unión Europea, encabezados por el luxemburgués Jean-Claude Juncker pretendieron echarle la culpa al BCE de sus fallidas políticas presupuestarias. “Toda esta especulación no tiene ningún sentido.
Lasubida de los intereses no afectará a la economía ni detendrá la recuperación coyuntural”, dijo ayer el jefe economista de Deka-Bank, Ulrich Kater.
“La economía en la zona euro comenzó a dar señales de recuperaciónen el pasado verano, creció en un 0.6 por ciento y todo indica que elcrecimiento seguirá acelerándose en 2006”, indicó.
Por ello, la economía europea ya no necesita de la histórica mínima tasa de interés del 2.0 por ciento que abarata los créditos (DPA).
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