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Desde washington
Contra el crimen de cuello blanco
Resulta evidente que los tribunales estadounidenses
no reformarán los poderes judiciales latinoamericanos, los cuales
figuran entre las instituciones menos confiables en encuestas de opinión
en la región.
Publicada 2 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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| Marcela
Sánchez*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Aquellos que crean estar por encima de la ley en América Latina
tal vez encuentren a Miami un poco menos hospitalario por estos días.
Tribunales federales en esa ciudad están demostrando una nueva
disposición para enfrentar a infractores potentados, cuyos crímenes
pudieron haber ocurrido fuera de Estados Unidos pero que ya no pueden
contar con la cultura permisiva de Miami o con su poder de influencia
en casa para evadir la justicia.
El mes pasado, un jurado de un tribunal del distrito en Miami ordenó
a Luis Álvarez Renta, un poderoso financiero dominicano y sobrino
del diseñador Oscar de la Renta, pagar al Gobierno de República
Dominicana más de $176 millones de dólares por su papel
en el colapso del tercer banco más grande del país, Baninter,
en 2003.
En Miami los fiscales investigan también al ex presidente haitiano
Jean-Bertrand Aristide en un tribunal federal por presunta malversación
de millones de dólares del fisco haitiano.
Abogados y profesores de derecho a lo largo de Estados Unidos y América
Latina consideran que estos casos representan una alentadora nueva tendencia
contra el crimen de cuello blanco.
Hasta hace poco, jueces en Miami acostumbraban a rechazar casos de fraude
financiero internacional sobre la base de que una Corte estadounidense
no tenía jurisdicción ni competencia para emitir un fallo,
fortaleciendo así la reputación de Miami como un refugio
para poderosos transgresores latinoamericanos.
Pero ahora cada vez más jueces, particularmente en Miami, aceptan
casos internacionales, en parte debido a que la Ley Patriota y otras leyes
anti terrorismo han expandido la jurisdicción de cortes estadounidenses.
Michael W. Gordon, profesor de Derecho de la Universidad de Florida lo
llama “otro efecto adicional” de la guerra estadounidense
contra el terrorismo. Afirmó que las fortalecidas y ampliadas leyes
contra el lavado de activos aumentan el acceso a información bancaria.
Esas leyes, tradicionalmente utilizadas en casos de tráfico de
drogas o terrorismo, también se aplican en los Estados Unidos contra
ganancias de cualquier actividad criminal, incluido el fraude bancario
o en impuestos. El impacto de estos cambios en litigios civiles apenas
está empezando a conocerse.
Algunos expertos legales arguyen que convertir a Miami --o para el caso
cualquier otra ciudad estadounidense-- en tribunal para América
Latina es arriesgado. Advierten que entre más cortes estadounidenses
acepten casos de violaciones cometidas al sur del Rio Bravo, menos incentivos
tendrán los países de la región para desarrollar
sistemas legales viables. Pero para otros expertos en leyes en la región,
que han visto cómo el débil Estado de Derecho latinoamericano
resulta impotente para enfrentar a los económica y políticamente
poderosos, la justicia es justicia y el lugar donde se ejerza debe ser
algo secundario.
Resulta evidente que los tribunales estadounidenses no reformarán
los poderes judiciales latinoamericanos, los cuales figuran entre las
instituciones menos confiables en encuestas de opinión en la región.
Pero los tribunales, particularmente aquellos en Miami, podrían
tener un impacto positivo en dichos sistemas más allá de
lo que las leyes contra el terrorismo pretendían.
*Columnista del Washington Post.
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