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Palabras
La dicha de la paz interior
Para los sabios habitantes de Lemuria,
el continente perdido, la paz era el estado de gracia del alma para poder
disfrutar las mieles y glorias que la existencia nos daba.
Publicada 2 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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| Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Sin quietud del alma no podemos disfrutar la dulzura del fruto, el milagro
de amar, de contemplar la belleza de la creación ni alcanzar la
victoria de nuestro empecinado anhelo.
La paz es la gracia del espíritu. Es cuando vuelves a ser quieto
estanque de agua fresca. Te puedes ver en él y ver reflejas en
sus aguas claras la luz de las estrellas, el vuelo del sol y las palomas.
La fuente revuelta se vuelve turbia y no te puedes ver en ella. Igual
ocurre con nuestra alma, si está confusa e inquieta, se enturbia
y pierde la felicidad.
Para los antiguos lemurianos había cuatro principios para alcanzar
la gracia o bienaventuranza: “shanty”, que era la paz del
espíritu; “karma”, la misión, la labor creadora;
“dharma”, no quebrantar las leyes naturales, humanas y divinas,
y “prema” el amor universal: amor a la vida, al hombre, a
la naturaleza y a Dios por sobre todas las cosas. Simples principios básicos
para lograr realizar una vida plena, dulce y dichosa. Donde la paz interna
logra el milagro feliz.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
El trabajo de Aznar
Fueron muchos los logros de José María Aznar, ex presidente
del Gobierno de España, en su empeño por desregular y modernizar
la economía española, considerando la rigidez de las estructuras
y lo arraigado de muchos privilegios, primordialmente laborales y sindicales.
En España era casi imposible despedir a un empleado, lo que afectaba
gravemente la disciplina dentro de las empresas y la productividad media
del trabajador.
Flexibilizar el mercado laboral y dar a las empresas espacios para modernizarse
era una tarea vital de cara a la globalización, lo que a su vez
genera superiores oportunidades para los trabajadores. Aznar hizo lo contrario
de lo que pretende para nuestro país la OIT.
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