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Julia Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Hace unas semanas llegó al Centro de Ayuda para la Mujer de la Fundación Sí a la Vida, una prostituta joven, muy atractiva, a pedir apoyo. Vestía, de forma lamentable, como muchas adolescentes se ven en la actualidad, con ropa provocativa, enseñando partes estratégicas de su cuerpo. Su cabello, muy bien cuidado, tenía un tinte fino rojizo claro, parecido al que usan muchas jóvenes y su peinado era moderno, sencillo y a la moda.
Comenzó a contarme, con lágrimas en sus ojos, que tenía Sida y que tenía una hija pequeña a quien ella había contagiado. Se sentía atrapada, pero vender su cuerpo era lo que mejor sabía hacer para ganar dinero rápido. Me manifestó que muchos de sus clientes le pagaban más si ella accedía a no usar condón, entonces no les decía que tenía Sida para ganar más.
Estuve con ella un largo rato, pero lo importante de esta historia es
que seguimos creyendo el cuento de que el condón es la panacea
para controlar las pandemias mundiales del VIH/Sida y las Enfermedades
de Transmisión Sexual (ETS), cuando lo que se ha comprobado, y
que puede hacer una verdadera diferencia, es inculcar los valores morales
en la juventud.
Hay grandes poderes, intereses económicos y políticos, organismos internacionales, multilaterales, agencias de cooperación externa y ONG de izquierda que pretenden mangonear a nuestros gobiernos, para que promuevan el condón, a pesar de que no es siempre seguro, especialmente en nuestros países donde nos llegan viejos y arruinados. Estos grupos son los mismos que corrompen a niños incitándolos al homosexualismo, bisexualidad, pederastia, incesto, bestialismo… ¡probar todo con tal de sentir placer!.
¿Qué ganan? Primero, vender un producto que no protege 100% pero que produce muchísimo dinero. Segundo, es un método de controlar la población, pues saben que más gente va a morir joven producto de esta vida sexual desordenada, ya sea por VIH/Sida, ETS, suicidios en adolescentes y la homosexualidad no produce hijos.
Tercero, al controlar nuestra población nos mantienen pobres para conservar su supremacía sobre nosotros. Saben que nuestra mayor riqueza es nuestra gente y en vez de invertir en educación, nos imponen el control poblacional. Cuarto, engañan y usan a las ìpoblaciones vulnerables! o ìde riesgo! (prostitutas y homosexuales) como los llaman ellos, para propagar la agenda neo marxista de destruir la familia, que es el núcleo de la sociedad.
Llama la atención que entre las ETS que estos grupos dicen querer reducir, nunca mencionan el Virus del Papiloma Humano (VPH), que ha causado más muertes en mujeres jóvenes en muchos países latinoamericanos que el Sida. El tipo de VPH que produce cáncer cervical no tiene síntomas y se encuentra en toda el área genital, se contagia por el contacto de la piel contra la piel, lo que significa que el condón protege 0%, pues ni siquiera tiene que haber penetración para transmitirlo.
El futuro incierto de nuestros niños es verdaderamente alarmante. Cada vez hay más enfermedades nuevas, producidas por el desorden y egoísmo sexual reducido a la búsqueda del mero placer momentáneo. Está comprobado que muchas de las tragedias sociales y problemas económicos que sufren nuestros países se deben a la crisis moral que vivimos.
El matrimonio tiene que dejar de ser una mala palabra. Debemos perder el miedo a fomentarlo como solución real que garantiza un compromiso serio y libre entre dos personas responsables.
A diferencia de la campaña ìNO a las drogas!, la abstinencia sexual hasta el matrimonio no es una negación sino un SÍ esperando a vivir una sexualidad sana y plena. Todo niño tiene derecho a tener un padre y una madre que amándose, le enseñen a amar y lo eduquen en la verdadera libertad para alcanzar la felicidad.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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