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La Nota del Día
Invaden las chinches a Nueva York
Si la plaga llegó a Nueva York, ciudad portuaria de donde salen cientos de vuelos cada día, amén de vapores y trenes, es concebible que desde allí las chinches van a conquistar el mundo
Publicada 1 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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Los neoyorquinos han descubierto horrorizados que una plaga de chinches les ha invadido, insectos que chupan sangre y pueden infestar casas, hoteles, hospitales y cualquier clase de construcción. Una vez que los bichos se instalan es muy difícil erradicarlos, más ahora que se ha prohibido el uso de insecticidas poderosos por los perjuicios ambientales que pueden causar.
Si por un lado se hacen esfuerzos para salvar especies en peligro, como digamos gorriones o golondrinas, por el otro proliferan bichos por los que nadie vertería una lágrima si desaparecen de la faz de la tierra. Por desgracia al día de hoy no hay un pesticida que distinga entre especies nocivas y especies beneficiosas; si se riega DDT en un campo, o en las suciedades de una favela, por igual se muere el gato y los mosquitos portadores del paludismo.
Las chinches, se nos dice, viven por igual en colchones nuevos y de lujo, como en los que se tiran en los basureros. Hace poco más de un año, el cliente de un lujoso hotel hizo una demanda por haber encontrado chinches en la cama del cuarto de quinientos dólares por día que alquilaba. Lo más grave es que al volver a casa el huésped puede descubrir que en sus maletas llevó suficientes “ninfas” como para infestarlo casi de por vida, a menos que gaste una fortuna en eliminarlos.
Las chinches, dice The New York Times, pueden vivir hasta un año sin comer, aunque en el momento en que caen sobre la piel de una persona se rellenan de sangre, inflándose decenas de veces su tamaño original. Es hasta que la víctima despierta y descubre manchas de sangre que se da cuenta de la maldición que le ha caído. Las manchas son causadas por la sangre que sale cuando se destripa la chinche con el movimiento del cuerpo. Pero por cada chinche destripada, puede haber decenas de chinches que van a dormir para hacer la digestión.
Hay que fumigar al primo que llega
Según el Times, la buena noticia es que las chinches no transmiten enfermedades, aunque es a bichos de similar hábito que se atribuye la propagación de la enfermedad de Chagas. Pero nadie, al menos en la opinión de varios entrevistados por el periódico, gusta vivir rodeado de vampiros, aunque el tamaño de ellos sea “como el punto al final de esta frase”. Lo grave es que esos vampiros no sólo se instalan en las camas, sino en cuanta rajadura de pared, resquicio de mueble o espacios abandonados encuentren. Igual les da vivir en ambientes sucios como impecablemente limpios; además si no hay personas a las que puedan vaciar de sangre, un perro dormido sirve al propósito.
Si la plaga llegó a Nueva York, ciudad portuaria de donde salen cientos de vuelos cada día, amén de vapores y trenes, es concebible que desde allí las chinches van a conquistar el mundo. Y muy poco podrá hacer la gente contra ellas hasta que se descubran más poderosos o selectivos pesticidas, o sea posible modificar genéticamente a los hombres para que su sangre les sea repugnante a los bichos, como en las películas de ciencia ficción. Por ahora el único remedio es fumigar al primo que llega de Nueva York a pasar las vacaciones.

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