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| Autoridad. El central
cuscatleco da una indicación. Es profesor de inglés
en la Universidad de El Salvador. Foto: EDH
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Claudio Martínez
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Aquel anuncio que apareció en un periódico en 1990 le
cambió la vida. Rodolfo Sibrián era por ese entonces defensa
central del Juventud Everest, equipo de la Segunda B.
Era fuerte, buen cabeceador, elegante para salir jugando y hasta autor
de algunos goles. Pero tenía problemas con la autoridad, y a pesar
de que rara vez recurría al juego violento, en reiteradas ocasiones
fue expulsado por protestar. “Era de los que siempre reclamaba”,
confiesa hoy, 15 años después.
Cuando leyó en el diario que había un curso de arbitraje
para principiantes, no lo dudó. “Me voy a meter a hacerlo,
así después puedo protestarle con justa razón a esos
tipos”, pensó. Lo que jamás imaginó es que
iba a terminar del otro lado del mostrador, con la escarapela de FIFA
en su pecho y con la posibilidad de dirigir un Mundial.
Usted tiene más prestigio en el exterior que en su país,
¿cómo es eso?
Lógicamente que me siento más valorado afuera. Hay ejemplos
¿Cuáles?
En junio, cuando regresé del Mundial Sub-20 de Holanda, entregué
un informe en la federación y nunca nadie se molestó en
leerlo. Sé que en estos momentos ellos tienen otras prioridades,
cosas más importantes que un árbitro que se está
tratando de abrir paso. Por eso digo que he tenido más apoyo a
nivel internacional. José Carlos Ortiz Cardoza, un salvadoreño
que es parte de la comisión arbitral de FIFA, me ha apoyado mucho.
Representar a un país que está 120 en el mundo no
debe ayudar…
Si a alguien le dan a elegir entre un mexicano y un salvadoreño,
supongo que preferirán al de México. Son factores externos
y ahí yo no puedo hacer nada. Yo puedo manejar los factores internos,
como la preparación física y teórica. Pero siempre
está el hecho de que estamos 120 en el ranking de la FIFA. Se cree
que el desarrollo del fútbol está ligado al del arbitraje,
y es lógico. Las estructuras pertenecen a la misma organización,
pero hay excepciones.
¿No es más meritorio eso?
Sí, claro, pero todos son esfuerzos individuales. Cuando fui a
Alemania y me senté a la par de Anders Frisk o Markus Merk y nos
tratamos como compañeros te das cuenta que sos igual que ellos.
Sólo que ellos dirigen en ligas que son superiores. ¡Ni siquiera
saben donde queda El Salvador! Geográficamente somos pequeños,
pero futbolísticamente lo somos aún más.
¿Y cómo hace para darnos a conocer?
Siempre que vamos a un lugar así, como el Mundial de Holanda, llevamos
recuerditos o pines. Los solicité en la Federación y me
dijeron que no tenían, así que tuve que mandar a hacer mis
llaveritos de El Salvador para repartir. Ese tipo de cosas sirven para
que se acuerde de ti y tu país.
¿Y no saben dónde queda El Salvador?
Tenés que decirle Centroamérica, para que se orienten…
Lo importantes es que se tienen que dar cuenta de que estás ahí
porque valés, no porque hay que tener una minoría representada.
No queremos que sea como en Estados Unidos, donde Harvard tiene una pequeña
cuota para las minorías para que vean que son amplios. Esto se
gana con tus acciones…
¿Y qué le preguntan del país?
Los españoles Medina Cantalejo y Mejuto González siempre
me mencionan al Mágico González. En Cádiz lo quieren
mucho.
¿Por qué dirige poco en Primera?
No lo sé, pero eso no me ayuda. El mexicano Archundia, por ejemplo,
arbitró 18 partidos en 18 fechas. Hay veces que en un campeonato
completo me dan cuatro partidos. Hace poco dirigí tres juegos seguidos
en la Mayor y lo sentí como algo histórico, nunca me había
pasado. Dirijo más en Segunda que en Primera, y eso no es bueno
para un árbitro que se está preparando para ir a la Copa
del Mundo. Lo veo más como un esfuerzo individual de Rodolfo Sibrián
que como un proyecto de país donde pueden poner a un árbitro
en un Mundial.
¿Cree que no se dan cuenta?
No les interesa. En el país hay poca atención al arbitraje.
¿Económicamente hay grandes diferencias entre Primera
y Segunda?
Por un juego de Primera te dan 145 dólares y en uno de Segunda
unos 30, pero eso no es el factor más importante. Acá lo
que vale es la clase de fogueo. Las diferencias son enormes, por el nivel
del fútbol y el nivel de los campos de juego… En una cancha
de Segunda te podés lesionar…
¿Tiene miedo de romperse una pierna y perderse el Mundial?
No, no, pero soy consciente de que a uno le puede pasar algo, sobre todo
cuando vas caminando para atrás podés caer en uno de esos
accidentes geográficos que tienen las canchas de Segunda. Y eso
que a mí me encanta dirigir Segunda. Algunos aficionados te gritan
que ya no te quieren en Primera y por eso te mandan al ascenso.
¿Le molestan esas cosas?
Ni las escucho. Son gajes de oficio.
¿Qué hace cuando enfrente tiene a jugadores problemáticos
como Cuauhtemoc Blanco?
Hay que tener mucho carácter. Si alguien viene y te grita, no podés
amonestarlo. Ellos quieren ganarse al público y pretenden echarte
a la gente en tu contra. Y son 102 mil personas en el Azteca. Quieren
hacerte ver que ellos son los que tienen la roja y no tú. Pero
también dirigí, en la Copa de Oro 2003, a Kaká, Robinho,
Diego, Juan, Thiago Motta. Todos muy profesionales, colaboran mucho....
¿Se enoja si los jugadores lo insultan?
Claro, porque no pueden dañar la integridad de una persona. Una
vez Misael Alfaro me vino a gritar “sinvergüenza”. Antes
de mostrarle la roja lo llamé y le expliqué que no era ningún
sinvergüenza. “Fuera de la cancha soy un profesional, usted
no me conoce…”, le comenté. Y lo expulsé porque
era una falta de respeto. Después del partido vino a disculparse.
Ese es un problema de la cultura latina: piensan que el partido es una
vida.
¿Qué opina del periodismo?
Creo que nuestro periodismo por lo general no informa, hace otras cosas
menos informar…
¿Por qué lo dice?
El 75 u 80 por ciento de las personas que practican el periodismo en este
país son de tipo empírico, no han pasado por una universidad.
Y con esto no quiero decir que la universidad prepara completamente a
un periodista, pero al menos le da una base teórica.
¿Y cuando opinan del arbitraje?
La mayoría se rige por lo que ve. Hay muchos que jamás han
leído el reglamento. Y otros que sí, pero le falta un poquito
de interpretación.
¿Se enfada mucho cuando ve los juegos de la Liga Mayor
en televisión?
Cuando veo los partidos del fútbol local le pongo silencio al televisor.
Creo más en lo que yo veo con los ojos que en las personas que
están ahí y que realmente no conocen. Yo me he puesto a
hacer estadísticas: un 40% de la narración la hacen sobre
el árbitro. No tiene que ser así… pero hay una explicación.
¿Cuál?
No sabemos de fútbol. Como no pueden hacer un análisis técnico
o táctico de los equipos, entonces lo más fácil es
decir “esto fue falta y esto no”.
¿Cree que eso influye negativamente en la imagen de los
árbitros?
Voy a poner un ejemplo. Un espectador está en las gradas del estadio
con su radio y no cree en lo que ven sus ojos, cree lo que le dice el
locutor que tal vez hasta tienen lentes para ver. Lógicamente que
predispone mal a algunos aficionados, crean opinión negativa ante
la única persona que no tiene quién lo defienda.
¿Alguna vez lo quisieron corromper?
Lo más cercano a eso fue una vez en Segunda, en Oriente. Yo había
expulsado a dos jugadores y al final del partido se acercó un señor.
“Esos jugadores son importantes para el próximo domingo,
¿cómo cree que podemos arreglar esta situación?”,
me dijo. Yo me le quedé viendo y le pedí que se retirara.
Piensan que te pueden corromper.
Es que ahora están saltando algunos casos que sorprendieron a
todos. El árbitro alemán Hoyzer, el brasileño…
Como en todo, hay algunas excepciones. Pero la honestidad es inherente
a esta profesión.
Pero si hay dos que lo reconocieron, quizás puede haber más
casos…
Es cultural. Latinoamérica vive bajo la corrupción y esta
profesión se presta para la especulación…
¿Qué piensa cuando ve la repetición de un
partido y advierte que se equivocó?
Todos nos equivocamos e influimos en los marcadores. Cuando veo un error,
pienso que debí haber hecho esto. Lo importante es capitalizar
eso para que la próxima no me pase.
¿Alguna vez un jugador le quiso pegar?
No directamente, pero en un FAS-Santa Clara me pasó algo insólito.
Yo venía caminando para atrás y un jugador me puso el pie
y me hizo caer. Le saqué roja. Él dijo que no, pero yo sé
que lo hizo adrede.
¿Nunca perdió una tarjeta?
Se me cayó una en un FAS-Águila en San Miguel, me di cuenta
porque llegó Murgas a devolvérmela. Las tarjetas se pierden,
pero ando mi carterita con tarjetas suplentes, por las dudas. Además
llevo cuatro lápices. Hay que estar preparado. Yo siempre uso dos
cronómetros y ando dos o tres pares de zapatos.
¿Qué significa la escarapela de FIFA?
Te da más responsabilidad. El jugador te ve con más respeto,
pero también con más exigencia… Tenés menos
opción de equivocarte, porque sos internacional y estás
mejor preparado que los otros. Pero si la escarapela te da petulancia,
te arruina.
¿A qué club le va?
De pequeño me gustaba Alianza, pero cuando empecé a jugar,
se me quitó esa afición. Luego me hice del Juventud Everest,
mi equipo.
¿Ve a árbitros internacionales por TV?
Sí, el fútbol internacional lo miro y escucho a los narradores,
porque aportan cosas.
¿Quien le gusta?
Urs Meier, el que se retiró.
¿Cree en la tecnología en el fútbol?
Yo digo que el fútbol no se debe automatizar. No estoy a favor
de las repeticiones, porque se perdería la pasión. El aficionado
va al estadio pendiente del error que comete el defensa, el delantero
y el árbitro. Eso hace incierto el resultado. Lo del microchip
en la pelota todavía hay que analizarlo.
La FIFA evalúa a tríos. Por más que usted sea el
mejor de todos, si sus dos asistentes no pasan el examen a usted también
lo mandan de vuelta. ¿Confía en sus colaboradores
hondureños?
Sí, son Salinas y Pastrana. Nos entendemos muy bien.
¿El test que dará en marzo en Alemania le produce
ansiedad o miedo?
Lo único que sé es que yo me estoy preparando desde hace
tiempo para ese examen. Voy a dar todo para estar en el Mundial. Mi dominio
del inglés y mi trabajo en la universidad me han preparado, sin
ser petulante, para enfrentar pruebas teóricas. Por eso quiero
estar bien físicamente.
¿Ya ha pensado en el retiro?
Sí, si tengo la suerte de ser elegido para ir a Alemania, después
del Mundial me retiro. Y si no quedo, también voy a dejar después
de la Copa del Mundo. Hay que dejarle espacio a la gente más joven.

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