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Orgullo nacional

Rodolfo Sibrián, árbitro preseleccionado para dirigir en Alemania 2006, goza de más prestigio en el exterior que aquí. En marzo se sabrá si es elegido.

 

Publicada 1 de Diciembre 2005 , El Diario de Hoy

Autoridad. El central cuscatleco da una indicación. Es profesor de inglés en la Universidad de El Salvador. Foto: EDH

Claudio Martínez
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Aquel anuncio que apareció en un periódico en 1990 le cambió la vida. Rodolfo Sibrián era por ese entonces defensa central del Juventud Everest, equipo de la Segunda B.

Era fuerte, buen cabeceador, elegante para salir jugando y hasta autor de algunos goles. Pero tenía problemas con la autoridad, y a pesar de que rara vez recurría al juego violento, en reiteradas ocasiones fue expulsado por protestar. “Era de los que siempre reclamaba”, confiesa hoy, 15 años después.

Cuando leyó en el diario que había un curso de arbitraje para principiantes, no lo dudó. “Me voy a meter a hacerlo, así después puedo protestarle con justa razón a esos tipos”, pensó. Lo que jamás imaginó es que iba a terminar del otro lado del mostrador, con la escarapela de FIFA en su pecho y con la posibilidad de dirigir un Mundial.

Usted tiene más prestigio en el exterior que en su país, ¿cómo es eso?

Lógicamente que me siento más valorado afuera. Hay ejemplos

¿Cuáles?

En junio, cuando regresé del Mundial Sub-20 de Holanda, entregué un informe en la federación y nunca nadie se molestó en leerlo. Sé que en estos momentos ellos tienen otras prioridades, cosas más importantes que un árbitro que se está tratando de abrir paso. Por eso digo que he tenido más apoyo a nivel internacional. José Carlos Ortiz Cardoza, un salvadoreño que es parte de la comisión arbitral de FIFA, me ha apoyado mucho.

Representar a un país que está 120 en el mundo no debe ayudar…

Si a alguien le dan a elegir entre un mexicano y un salvadoreño, supongo que preferirán al de México. Son factores externos y ahí yo no puedo hacer nada. Yo puedo manejar los factores internos, como la preparación física y teórica. Pero siempre está el hecho de que estamos 120 en el ranking de la FIFA. Se cree que el desarrollo del fútbol está ligado al del arbitraje, y es lógico. Las estructuras pertenecen a la misma organización, pero hay excepciones.

¿No es más meritorio eso?

Sí, claro, pero todos son esfuerzos individuales. Cuando fui a Alemania y me senté a la par de Anders Frisk o Markus Merk y nos tratamos como compañeros te das cuenta que sos igual que ellos. Sólo que ellos dirigen en ligas que son superiores. ¡Ni siquiera saben donde queda El Salvador! Geográficamente somos pequeños, pero futbolísticamente lo somos aún más.

¿Y cómo hace para darnos a conocer?

Siempre que vamos a un lugar así, como el Mundial de Holanda, llevamos recuerditos o pines. Los solicité en la Federación y me dijeron que no tenían, así que tuve que mandar a hacer mis llaveritos de El Salvador para repartir. Ese tipo de cosas sirven para que se acuerde de ti y tu país.

¿Y no saben dónde queda El Salvador?

Tenés que decirle Centroamérica, para que se orienten… Lo importantes es que se tienen que dar cuenta de que estás ahí porque valés, no porque hay que tener una minoría representada. No queremos que sea como en Estados Unidos, donde Harvard tiene una pequeña cuota para las minorías para que vean que son amplios. Esto se gana con tus acciones…

¿Y qué le preguntan del país?

Los españoles Medina Cantalejo y Mejuto González siempre me mencionan al Mágico González. En Cádiz lo quieren mucho.

¿Por qué dirige poco en Primera?

No lo sé, pero eso no me ayuda. El mexicano Archundia, por ejemplo, arbitró 18 partidos en 18 fechas. Hay veces que en un campeonato completo me dan cuatro partidos. Hace poco dirigí tres juegos seguidos en la Mayor y lo sentí como algo histórico, nunca me había pasado. Dirijo más en Segunda que en Primera, y eso no es bueno para un árbitro que se está preparando para ir a la Copa del Mundo. Lo veo más como un esfuerzo individual de Rodolfo Sibrián que como un proyecto de país donde pueden poner a un árbitro en un Mundial.

¿Cree que no se dan cuenta?

No les interesa. En el país hay poca atención al arbitraje.

¿Económicamente hay grandes diferencias entre Primera y Segunda?

Por un juego de Primera te dan 145 dólares y en uno de Segunda unos 30, pero eso no es el factor más importante. Acá lo que vale es la clase de fogueo. Las diferencias son enormes, por el nivel del fútbol y el nivel de los campos de juego… En una cancha de Segunda te podés lesionar…

¿Tiene miedo de romperse una pierna y perderse el Mundial?

No, no, pero soy consciente de que a uno le puede pasar algo, sobre todo cuando vas caminando para atrás podés caer en uno de esos accidentes geográficos que tienen las canchas de Segunda. Y eso que a mí me encanta dirigir Segunda. Algunos aficionados te gritan que ya no te quieren en Primera y por eso te mandan al ascenso.

¿Le molestan esas cosas?

Ni las escucho. Son gajes de oficio.

¿Qué hace cuando enfrente tiene a jugadores problemáticos como Cuauhtemoc Blanco?

Hay que tener mucho carácter. Si alguien viene y te grita, no podés amonestarlo. Ellos quieren ganarse al público y pretenden echarte a la gente en tu contra. Y son 102 mil personas en el Azteca. Quieren hacerte ver que ellos son los que tienen la roja y no tú. Pero también dirigí, en la Copa de Oro 2003, a Kaká, Robinho, Diego, Juan, Thiago Motta. Todos muy profesionales, colaboran mucho....

¿Se enoja si los jugadores lo insultan?

Claro, porque no pueden dañar la integridad de una persona. Una vez Misael Alfaro me vino a gritar “sinvergüenza”. Antes de mostrarle la roja lo llamé y le expliqué que no era ningún sinvergüenza. “Fuera de la cancha soy un profesional, usted no me conoce…”, le comenté. Y lo expulsé porque era una falta de respeto. Después del partido vino a disculparse. Ese es un problema de la cultura latina: piensan que el partido es una vida.

¿Qué opina del periodismo?

Creo que nuestro periodismo por lo general no informa, hace otras cosas menos informar…

¿Por qué lo dice?

El 75 u 80 por ciento de las personas que practican el periodismo en este país son de tipo empírico, no han pasado por una universidad. Y con esto no quiero decir que la universidad prepara completamente a un periodista, pero al menos le da una base teórica.

¿Y cuando opinan del arbitraje?

La mayoría se rige por lo que ve. Hay muchos que jamás han leído el reglamento. Y otros que sí, pero le falta un poquito de interpretación.

¿Se enfada mucho cuando ve los juegos de la Liga Mayor en televisión?

Cuando veo los partidos del fútbol local le pongo silencio al televisor. Creo más en lo que yo veo con los ojos que en las personas que están ahí y que realmente no conocen. Yo me he puesto a hacer estadísticas: un 40% de la narración la hacen sobre el árbitro. No tiene que ser así… pero hay una explicación.

¿Cuál?

No sabemos de fútbol. Como no pueden hacer un análisis técnico o táctico de los equipos, entonces lo más fácil es decir “esto fue falta y esto no”.

¿Cree que eso influye negativamente en la imagen de los árbitros?

Voy a poner un ejemplo. Un espectador está en las gradas del estadio con su radio y no cree en lo que ven sus ojos, cree lo que le dice el locutor que tal vez hasta tienen lentes para ver. Lógicamente que predispone mal a algunos aficionados, crean opinión negativa ante la única persona que no tiene quién lo defienda.

¿Alguna vez lo quisieron corromper?

Lo más cercano a eso fue una vez en Segunda, en Oriente. Yo había expulsado a dos jugadores y al final del partido se acercó un señor. “Esos jugadores son importantes para el próximo domingo, ¿cómo cree que podemos arreglar esta situación?”, me dijo. Yo me le quedé viendo y le pedí que se retirara. Piensan que te pueden corromper.

Es que ahora están saltando algunos casos que sorprendieron a todos. El árbitro alemán Hoyzer, el brasileño…

Como en todo, hay algunas excepciones. Pero la honestidad es inherente a esta profesión.

Pero si hay dos que lo reconocieron, quizás puede haber más casos…

Es cultural. Latinoamérica vive bajo la corrupción y esta profesión se presta para la especulación…

¿Qué piensa cuando ve la repetición de un partido y advierte que se equivocó?

Todos nos equivocamos e influimos en los marcadores. Cuando veo un error, pienso que debí haber hecho esto. Lo importante es capitalizar eso para que la próxima no me pase.

¿Alguna vez un jugador le quiso pegar?

No directamente, pero en un FAS-Santa Clara me pasó algo insólito. Yo venía caminando para atrás y un jugador me puso el pie y me hizo caer. Le saqué roja. Él dijo que no, pero yo sé que lo hizo adrede.

¿Nunca perdió una tarjeta?

Se me cayó una en un FAS-Águila en San Miguel, me di cuenta porque llegó Murgas a devolvérmela. Las tarjetas se pierden, pero ando mi carterita con tarjetas suplentes, por las dudas. Además llevo cuatro lápices. Hay que estar preparado. Yo siempre uso dos cronómetros y ando dos o tres pares de zapatos.


¿Qué significa la escarapela de FIFA?

Te da más responsabilidad. El jugador te ve con más respeto, pero también con más exigencia… Tenés menos opción de equivocarte, porque sos internacional y estás mejor preparado que los otros. Pero si la escarapela te da petulancia, te arruina.

¿A qué club le va?

De pequeño me gustaba Alianza, pero cuando empecé a jugar, se me quitó esa afición. Luego me hice del Juventud Everest, mi equipo.

¿Ve a árbitros internacionales por TV?


Sí, el fútbol internacional lo miro y escucho a los narradores, porque aportan cosas.

¿Quien le gusta?

Urs Meier, el que se retiró.

¿Cree en la tecnología en el fútbol?

Yo digo que el fútbol no se debe automatizar. No estoy a favor de las repeticiones, porque se perdería la pasión. El aficionado va al estadio pendiente del error que comete el defensa, el delantero y el árbitro. Eso hace incierto el resultado. Lo del microchip en la pelota todavía hay que analizarlo.

La FIFA evalúa a tríos. Por más que usted sea el mejor de todos, si sus dos asistentes no pasan el examen a usted también lo mandan de vuelta. ¿Confía en sus colaboradores hondureños?

Sí, son Salinas y Pastrana. Nos entendemos muy bien.

¿El test que dará en marzo en Alemania le produce ansiedad o miedo?

Lo único que sé es que yo me estoy preparando desde hace tiempo para ese examen. Voy a dar todo para estar en el Mundial. Mi dominio del inglés y mi trabajo en la universidad me han preparado, sin ser petulante, para enfrentar pruebas teóricas. Por eso quiero estar bien físicamente.

¿Ya ha pensado en el retiro?

Sí, si tengo la suerte de ser elegido para ir a Alemania, después del Mundial me retiro. Y si no quedo, también voy a dejar después de la Copa del Mundo. Hay que dejarle espacio a la gente más joven.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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