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El Tratado exige constante renovación

El Tratado de Libre Comercio (TLC) que El Salvador y Estados Unidos emplearán, a partir del 1 de enero de 2006.


Publicada 30 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy


El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Exige a las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas ajustarse más a los cambios de la demanda de consumo, y tomar en cuenta que los ciclos de vida de los productos y de los servicios serán cada vez más cortos.

Según un análisis de la Unidad de Inteligencia Competitiva, del Ministerio de Economía, las empresas tendrán que transformar sus productos o servicios, y darles valor agregado, mediante tecnología moderna, mayor financiamiento, asistencia técnica, constante información y capacitación del recurso humano.

Adicionalmente, la tendencia del libre comercio, y las oportunidades que el intercambio comercial preferencial genere, forzará a los empresarios a buscar nuevos nichos en el mercado estadounidense, lo cual deberán enfrentar con ventajas competitivas y comparativas, ante las compañías del resto de Centroamérica.

Competitivos

Los cambios que se experimentarán en el país, a nivel de sectores productivos, tendrán mucha relación con el autodescubrimiento, una característica que las empresas desarrollarán, para sobrevivir.

Dicho reto, según el estudio citado, hará que los productores sean competitivos, es decir, que tengan la capacidad de conquistar y de mantenerse en los mercados, lo cual se logra con la calidad, y la fortaleza de la empresa en emplear conocimiento y niveles de innovación tecnológica e inserción de cadenas de valor.

Las exigencias de los exportadores hacia los proveedores locales hará que la producción nacional ya no sea aislada, sino encadenada mediante una sociedad de mutuo beneficio.

Si el empresario interesado en aprovechar el TLC logra detectar los cambios y las tendencias del entorno productivo que desde ya el país registra, previo a la vigencia del Tratado, sabrá elaborar estrategias sectoriales, lo que se conoce como inteligencia competitiva.

Los especialistas de la Unidad de Inteligencia Competitiva, del Ministerio de Economía, sugieren que el empresario que observa las tendencias del mercado, debe contestarse las siguientes preguntas fundamentales:

1-¿En qué somos buenos?
2-¿Cuáles son nuestras ventajas comparativas?
3-Cómo se relacionan estas ventajas con las que el mercado potencial desea consumir?
4-¿Qué mercados?
5-¿Qué sectores?
6-¿Qué productos?

Lo anterior sirve como un autodiagnóstico que le permitirá al empresario, ya sea exportador o proveedor, adaptarse a las exigencias del cliente, a ser flexible con sus productos o servicios, y a que sea capaz de tener rapidez de respuesta.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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