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Iliana Colocho
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Para la temporada navideña los juguetes se convierten en los productos más cotizados para regalar a los niños.
Por tales motivos, la seguridad es un elemento esencial que los adultos siempre deben tener en mente.
Según el pediatra Eduardo Ramos Polo, los niños más pequeños son los más propensos a lesionarse con los juguetes y, aunque los daños no suelen ser severos, en ocasiones pueden causar la muerte o dejar secuelas.
“El atragantamiento y la falta de atención de los mayores es la causa principal de las muertes relacionadas con los juguetes”, manifiesta el especialista.
Los pediatras coinciden en que las personas deben buscar los buenos juguetes. Estos son seguros, duraderos, atractivos, manejables y con instrucciones completas: a qué edad corresponde, tiene compuestos químicos, son tóxicos, cuenta con piezas pequeñas, entre otras.
Aprender jugando
Para Johana García Prieto, pedagoga de Gymboree, un hecho de mucha importancia es que los padres sigan las indicaciones responsablemente y se aseguren que los juegos son adecuados para sus hijos.
Han de estar correctamente concebidos desde el punto de vista pedagógico, no transmitir valores negativos (sexismo, racismo, violencia...), permitir al niño o niña ser el protagonista del juego y, lo más importante, han de ser divertidos, entretenidos y atractivos para sus destinatarios.
“Este último aspecto es tan importante que si un juguete cumple todos los requisitos mencionados excepto éste, pierde el derecho a ser definido como tal, porque la diversión y el disfrute son imprescindibles cuando se trata de jugar”, mantiene Prieto.
Otro aspecto importante es despertar el interés del niño hacia aquellos juguetes que más convengan y ayuden a desarrollar sus propias capacidades.
A la hora de comprar los juguetes, los padres deben intentar que éstos sean muy diferentes y variados, con la intención de estimular todas las capacidades que el niño está desarrollando en cada etapa de su vida.
Responsabilidad y afecto
En estas navidades, la mayoría de los padres hará un importante esfuerzo económico, con frecuencia por encima de sus posibilidades, para satisfacer la ilusión de sus hijos de que Santa les traiga bastantes y costosos regalos.
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Muchas veces se dejan llevar únicamente por la buena intención de complacerles, tratando de demostrar con ello su amor, aunque quizá desconocen una serie de aspectos a tomar en cuenta:
El amor es un sentimiento inmenso y su mayor expresión sobre los hijos es mediante el afecto, la guía, la compañía, la adecuada y completa educación. Esta no se consigue mediante la compra de juguetes, aún en la Navidad.
No es lo mismo desear que valorar. Es sabido que las cosas no suelen valorarse cuando no cuestan y se tienen en exceso. Si para los hijos el único problema es decidir qué juguete comprar entre la amplia oferta, es casi seguro que no valorarán ninguno de ellos, aunque los deseen.
Hay que comprarles pocos juguetes. Únicamente los que hayan notado que les hacen verdadera ilusión, siempre que no sean antieducativos. Y si entre ellos no hay ninguno, si se puede, hay que incluir uno.
Un juego educativo no es el que enseña a leer o a sumar, lo que se aprende en el medio escolar, sino el que desarrolla destrezas como creatividad, memoria, concentración, razonamiento e imaginación.
La presión comercial tratará de convencer a sus hijos de “exigir” muchos y sofisticados juguetes. A uno les interesa su negocio, a los padres les interesa la educación de sus hijos, sobre cualquier cosa.
En general, hay que optar por la sencillez. Un camión de bomberos superautomático que “juega solo”, será el protagonista, y su hijo un simple espectador que pronto se aburrirá. Un camión de bomberos normal es mejor, pero no es más que un vehículo multiusos. Un camión simple puede ser un transporte de construcción, una ambulancia o cualquier otra cosa que ellos decidan.
Quizá haya que acceder, al menos, a uno de esos juguetes sofisticados para no ver frustrada su ilusión, cosa que tampoco es buena. Pero debe aprovechar la ocasión para empezar a crearle conciencia sobre el tema. Cuanto más cercanos estén los padres a sus hijos, más fácil será.
La cantidad y sofisticación de los juguetes que piden los niños es en alguna medida indicador de la relación entre padres e hijos. Estos tienden a querer llenar con juguetes los vacíos que hay en otras áreas de su vida, particularmente la emocional y afectiva.
Los padres también fueron niños un día. Hay que recordar: Los juegos o juguetes de los que más gratos recuerdos se tienen, son aquellos sencillos. Muchas veces auto fabricados. A los hijos les pasa lo mismo.
Fuente: Margarita Mendoza Burgos. Psicóloga general e infanto- juvenil.
Calle José Martí No 22B. Col. Escalón.
Tel.: 2263-4224
Recomendaciones
• Leer la etiqueta antes de comprar el juguete. Las etiquetas de advertencia dan información importante sobre cómo usar un juguete, para qué edades es seguro el juguete y si se recomienda que algún adulto supervise al niño al usar el mismo.
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• Pensar en grande al seleccionar los juguetes. Asegurarse de que todos los juguetes y sus piezas sean más grandes que la boca de un niño, para evitar que se asfixie.
• Evitar comprar juguetes pequeños diseñados para los niños de mayor edad y los cuales podrían caber en la boca de un niño. Eso disminuirá el riesgo de asfixia.
• Evitar comprar juguetes que disparan objetos pequeños al aire. Esos juguetes pueden lesionar los ojos seriamente o causar asfixia.
• Evitar comprar juguetes que hagan ruidos intensos o estridentes para ayudar a proteger el sentido del oído de el niño.
• Buscar juguetes hechos de manera sólida. Al comprar un juguete blando o un animal de peluche, compruebe que los ojos, la nariz y otras piezas pequeñas estén bien asegurados. Cerciorarse de que lo pueda lavar sin ningún problema. Comprobar que todas las costuras y orillas estén bien hechas.
• Tener cuidado con las piezas afiladas o los bordes y con los juguetes hechos de plástico delgado u otros materiales que se puedan romper fácilmente. No comprar juguetes con piezas de metal para un bebé o niño pequeño. Si su niño mayor juega con dardos asegúrese de que tengan puntas hechas de goma suave.
• Evitar comprar juguetes y materiales tóxicos que pudieran causar envenenamiento. Buscar juegos de pinturas, lapiceros y marcadores cuyas etiquetas indiquen que no son tóxicos.
• Evitar comprar estuches de pasatiempos y juegos de química en el caso de los niños de menos de 12 años de edad.
• Los juguetes eléctricos deberán estar aprobados por las autoridades competentes.
• Tener cuidado al comprar juguetes para los bebés de cuna. Mantener cortos los hilos o cables que cuelguen. Son potencialmente peligrosos. Podrían causar estrangulamiento al comenzar a gatear o al ponerse de pie.

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