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La Nota del Día
Tres propuestas para arruinar al país
Ningún plan constructivo jamás
surge del FMLN. Ocurrencias y desaguisados siempre están a la orden
del día, pero nada que incremente el empleo, mejore la economía,
estabilice la situación del país o contribuya al desarrollo.
Publicada 30 de noviembre 2005, El Diario de Hoy
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El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
No son del todo descabelladas, como a primera vista parecen, las condiciones
que plantean los comunistas del FMLN para aprobar el presupuesto: las
tres se ligan entre sí y entre las tres causarían la bancarrota
del Estado. Y bancarrota, descalabro general, desmadre máximo,
total desorden es una condición óptima para hacer “revolución”
y meter al país en el socialismo.
Lo primero que se piensa es que los comunistas no hacen números.
Subir en un treinta por ciento los salarios de los empleados públicos
es imposible con los actuales ingresos y eso hasta ellos lo saben.
Si además se reduce la edad para jubilarse, el agujero fiscal será
todavía más grande, más negro. La salida es ponerse
a imprimir dinero, lo que no se puede con el dólar como moneda.
Pero al volver al colón, si se cometiera tan enorme locura, se
podrán fabricar todos los billetes requeridos no sólo para
subirle el treinta por ciento a los salarios burocráticos, sino
el cien o el doscientos o el mil por ciento.
Es más o menos ese el camino que llevó a Sudamérica
a la ruina económica en los Años Treinta y luego en los
Sesenta y Setenta: los sindicatos exigían aumentos salariales y
la forma de satisfacerles era imprimiendo dinero. Pero muy pronto los
beneficiados con las alzas descubrían que compraban menos que antes
con sus salarios, lo que de inmediato provocaba nuevas huelgas y otra
ronda de fabricación monetaria.
Muy pronto los países caían en inflaciones galopantes, o
hiperinflaciones, llegándose al extremo (Bolivia) en que la gente
dejaba de contar el dinero para pesarlo. Y al final, el dinero perdió
absolutamente su valor, obligando a todos a las compras mediante trueque,
a reemplazar la moneda nacional por extranjera, o a los sustitutos de
moneda, como fueron los cigarrillos en Europa después de la Segunda
Guerra Mundial.
Las tres condiciones de don Schafik son coherentes en ese sentido: si
no se cumplen, culpan “a la derecha” de la no aprobación
del presupuesto; si en un acto descabellado el gobierno cumpliera, entonces
el país cae en la ruina y se arma el gran deschongue. El tercer
escenario, que al parecer no toman en cuenta los schafiquistas/merinistas,
es que sólo populacho y mareros salgan marchando en favor de la
locura. Nadie en su sano juicio les hará caso.
¿Cómo sería esa sociedad ideal?
Lo lamentable, pero al mismo tiempo muy normal en ellos, es que ninguna
propuesta sensata, ningún plan constructivo jamás surge
del FMLN. Ocurrencias y desaguisados siempre están a la orden del
día, pero nada que incremente el empleo, mejore la economía,
estabilice la situación del país o contribuya al desarrollo.
Inclusive cuando se les pregunta qué piensan lograr con el “socialismo”,
o cómo es que se organizaría un Estado bajo su égida,
se pierden en vaguedades.
No lo dicen para no espantar, pero tampoco lo dicen porque ellos no están
claros respecto a esa sociedad ideal que pregonan. Lo que queda firme
es que no van a tolerar que la gente hable, no habrá diarios independientes,
no existirán los bancos y todos tendrán que obedecer a los
comités en defensa de la revolución. Así funciona
en Cuba y ese es el camino que ha tomado Venezuela.

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