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Vocablo náhuatl
Buen provecho, con puputzuas
Es digno de reconocer también que debido a este incremento que ha tenido en su consumo, el ingenio del salvadoreño ha ampliado las variedades de las pupusas, ya sea de harina de maíz o de arroz
Publicada 29 de noviembre 2005, El Diario de
Hoy
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Mario Ancalmo*
El
Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Acertadamente se le ha dado carta de ciudadanía a ese plato tan nuestro como son la pupusas; incluso nos encontramos celebrando este mes diferentes actividades gastronómicas y culturales para honrar tan tradicional platillo, que viene a darle a nuestro pueblo algo tan importante como es el reforzamiento de la identidad cultural.
Porque si algo es en verdad democrático en nuestra tierra, eso son las pupusas. Se pueden comer a toda hora del día o de la noche, ya sea como desayuno, almuerzo, cena, refrigerio o merienda, y desde la choza más humilde hasta la más encumbrada residencia.
Es digno de reconocer también que debido a este incremento que ha tenido en su consumo, el ingenio del salvadoreño ha ampliado las variedades de las pupusas, ya sea de harina de maíz o de arroz y desde la conocida queso con loroco, revueltas con chicharrón, hasta de camarón y, aunque no lo crea, de caviar.
Hay una cadena de restaurantes de comida rápida que anuncia hasta catorce diferentes variedades de pupusas, para cualquier paladar y el gusto más exigente.
Es bueno saber que el origen de la palabra pupusa viene del vocablo náhuatl : Popotzoa o puputzua, que significa inflar las mejillas.
En el “Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana”, de Remi Simeon, Editorial Siglo XXI, Colección América Nuestra, página 393, encontramos la definición siguiente:
“Popotzoa, inflar las mejillas (”puede pronunciarse puputzua”, ya que esta lengua utiliza indistintamente la “o” por la “u”).
Siendo la lengua náhuatl de carácter descriptivo, es decir que forma palabras a partir de lo que se ve, es lógico deducir que nuestro antepasado prehispánico encontró en la forma de la pupusa algo similar a una cara con las mejillas infladas.
Esto me hace recordar a un buen amigo de la escuela, en Santa Ana, que por su cara gordita e inflada era más conocido por el sobrenombre de “Pupusón”, que por el propio.
El trabajo lingüístico-científico de Remi Simeon, originario de Lurs, Francia, e influenciado por el científico Joseph Aubin, también de origen francés, lo llevó a realizar en México la obra mencionada en este artículo, que se considera como el Diccionario náhuatl más completo escrito hasta la fecha.
Así, pues, buen provecho con pupusas salvadoreñas e infle los “cachetes”, ya que esta forma de la cara da nombre a nuestro delicioso plato nacional.
*Empresario químico.
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