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La Nota del Día
De alcaldes, mafias y lavanderías

Una cosa es cierta: la operación del basurero no tiene grandes costos como para haber exprimido a los contribuyentes en la forma en que lo hicieron y siguen haciéndolo los efemelenistas

Publicada 29 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Aunque en sus grandes rasgos se ha puesto al descubierto la gran corruptela relacionada con el “basurero modelo” --modelo de sinvergüenzadas--, la mayor parte de las movidas están por aclararse. Comencemos con una: para hacer un hoyo en la tierra y tirar basura dentro, no era imprescindible firmar contrato con mafiosos; la municipalidad de San Salvador pudo haber conseguido un préstamo con el Banco Centroamericano u otras instituciones financieras.

El hoyo costó más de cinco millones de dólares al decir de la Alcaldía, por lo que de seguro se pudo haber hecho por un poco más de la mitad. Pero la Alcaldía no sólo “pasó por alto” esa posibilidad, sino que fue a firmar un contrato por sesenta y dos millones de dólares con los mafiosos, lo que era innecesario. Y para cumplirlo es que se vieron obligados, si tal cosa era posible, a pagar veintidós millones “por asesoría técnica”. O son muy débiles del cráneo o estaban en la movida y se repartieron esa plata.

Pero el dinero deja sus huellas y una investigación de la Corte de Cuentas y de la Fiscalía puede rastrear donde terminó esa enorme suma pagada por los amolados vecinos del Gran San Salvador. Es seguro que vienen muchas sorpresas.

Mencionemos la Planta de Transferencia. El señor ex alcalde Silva ha sido muy cantinflesco cuando se trata de explicarle a la gente qué pasó con el dinero que pagaron (y entendemos que siguen pagando) por esa planta. Dice mucho el ex alcalde pero no dice lo importante: ¿Qué pasó con el dinero, dónde está? Dado que lanzó su campaña presidencial en medio del basurero, debe saber al dedillo cómo se han manejado los fondos de los contribuyentes. Parece que tampoco aclaró el punto al resto de sus colegas concejales rojos, pues ellos alegan no saberlo. ¿Cómo se pueden esfumar millones de dólares sin que lo sepa un alcalde que los recogió en tasas municipales?

¡Qué rico, desplumar sin control!

Habrá gente mal pensada que atribuya esa alianza entre las mansas palomitas del FMLN y la mafia, al hecho de que ellos deben ser expertos en lavar dinero, suposición que falta probar. Hasta donde supimos, los envíos iban a dar a islas caribeñas en las que abunda el ron, alegra el calipso y florecen las lavanderías.

Por ahora hay un grupo de efemelenistas que según la Corte de Cuentas está metido hasta el cogote en ilícitos. Digamos ilícitos de nueva hornada, porque los ilícitos ha sido siempre el campo donde se mueven desde que iniciaron la vida clandestina allá por los setentas. Les resulta imposible lavarse las manos y por eso deben haber ido al Caribe en busca de lavanderías.

Falta aclararle al país si esas ingentes cantidades de dinero rebotaron o fueron a engrosar cuentas mafiosas. Una cosa es cierta: la operación del basurero no tiene grandes costos como para haber exprimido a los contribuyentes en la forma en que lo hicieron y siguen haciéndolo los efemelenistas. Es revelador al respecto el que hayan montado una “empresa mixta” entre canadienses y el Consejo de Alcaldes del Área Metropolitana, lo que es ilegal de acuerdo con la Corte de Cuentas, para que nadie (según ellos) los fiscalizara. ¡Miren qué ricura, desplumar a los ciudadanos y gastar sin control!


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