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| Perfil
Marisol Guadalupe Ascencio Lemus tiene 22 años y dos hermanos.
Estudió bachillerato general en el Externado San José.
Cursa quinto año de Doctorado en Medicina en la Escuela Latino-
americana de Medicina de Cuba. Ha aprobado 45 materias. Su promedio
global es 4.92 (la nota máxima es 5). Concluirá su
carrera en agosto de 2007.
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YENSY ORTIZ
El Diario
de Hoy
nacional@elsalvador.com
Mientras estudian en diferentes universidades, tanto del país
como del extranjero, cuatro jóvenes tienen puesta su mirada en
El Salvador.
Ellos tienen algo en común: son los que mejor calificados salieron
en la Prueba de Aptitudes y Aprendizaje (Paes). Y siguen siendo excelentes.
Ellos forman parte de los becarios Señor Presidente, que desde
2000 otorga el Gobierno para educación superior.
A cinco años de instaurado este programa de becas, financiadas
con fondos de la venta de Antel (Fantel), este año egresa la primera
promoción.
Aunque originalmente estaba conformada por 17 alumnos, sólo ocho
concluirán los estudios, según confirmó la encargada
del programa, Margarita Castillo.
A excepción de 2000, cada año 14 bachilleres reciben 3 mil
dólares.
Para algunos jóvenes, los recursos son suficientes para pagar estudios;
pero otros deben aportar lo que falta.
Por año se destinan $42 mil, distribuidos en 13 becas locales y
una para el exterior. Pero no todos aprovechan la ayuda; algunos se ven
obligados a renunciar a los estudios por razones diversas. Hasta la fecha,
47 alumnos han recibido la remuneración.
Modificación
La convocatoria de 2006 restringirá a los ex becarios a optar a
los fondos que se dispone para maestrías. Según dijo Castillo,
con esto se busca darle oportunidad a otras personas.
Las expectativas de los entrevistados es emigrar para estudiar un postgrado.
Estados Unidos es el país que más les motiva. De no poder
obtener más ayuda de Fantel, aplicarían a becas de otras
instituciones.
Con deseos de volver al terruño
Para Marisol Ascencio, la tenacidad es una de sus cualidades, según
dice su madre. La joven es la segunda de tres hermanos y uno de los orgullos
de la familia.
Aunque al principio se tardó en decidirse por la carrera a estudiar,
ahora su convicción es firme. Al finalizar la medicina general,
se convertirá en internista, comentó.
Estudiar neurocirugía, cardiología o nefrología también
está entre sus planes. Para ello, espera obtener una beca en otro
país que no sea Cuba.
“No me quedaría, porque extraño a mi familia muchísimo”,
dijo con nostalgia. Del país añora a sus amigos, lugares
y comida como las pupusas, tamales y quesadillas.
A veces se deprime y se siente impotente por que “todo cuesta conseguirlo,
hay cierta burocracia al interior de la escuela, además que muchas
cosas escasean”.
Pero, la dedicación le ha dado frutos. La estudiante no sólo
ganó la beca Fantel, también una de las que otorga Cuba
a través de la Universidad de El Salvador.
A pesar que no existen relaciones diplomáticas con la isla y a
que muchos la instaban a renunciar a la contribución, no bajó
la guardia. Al final se promovió una reforma al Artículo
9 del reglamento de las becas Fantel.
Aunque la lejanía le provoca tristeza, Marisol siempre recuerda
que debe terminar su carrera y retornar.
Con la economía en los genes
Desde
la infancia, Manuel Alemán escuchaba hablar de economía
a la hora de la cena. La familiaridad con la que se abordaba el
tema fue un aliciente para que sus inclinaciones se consolidaran
en la profesión que ejercen sus padres.
Su más cercano anhelo es iniciar un doctorado en economía
en una de las reconocidas universidades de Estados Unidos, Stanford
o Harvard.
Consciente de la inversión que representa el deseo, espera
costear la carrera por medio de otra beca.
En el exterior aprovecharía para aprender inglés y
francés, los idiomas que, asegura, le abrirían las
puertas en entidades foráneas.
Siendo profesional, Manuel quisiera trabajar en un organismo en
el exterior como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el
Fondo Monetario Internacional (FMI). Su visión es adquirir
experiencia para ponerla en práctica en El Salvador, en el
ámbito gubernamental.
“Ayudar a mi país es lo que me motiva”, expresa
al indicar que se requiere de un cambio estructural en diferentes
áreas. De ahí que le apasiona la idea de elaborar
políticas económicas que cambien el rumbo de la nación.
Las reformas fiscales serían un paso fundamental. Éstas
irían encaminadas a la recaudación de impuestos de
forma proporcional a los ingresos.
El joven plantea como prioridad invertir en la educación,
para que las personas con menos recursos tengan la posibilidad de
seguir sus estudios.
Convencido de que la educación es lo que saca a un país
adelante, responsabiliza al sistema de la deficiencia en la calidad
de la enseñanza en las escuelas públicas. “En
las privadas también hay problemas, pero los primeros 10
son de privadas; la gente del área rural no tiene oportunidad
de acceder a ellas”, puntualiza.
Perfil
Manuel Ernesto Alemán Brizuela estudió
el bachillerato general en el Colegio Champagnat. A sus 19 años
cursa tercer año de licenciatura en Economía y Negocios,
en la ESEN. Su ponderación de 9.20 es la más alta,
por ahora, entre sus compañeros de carrera. Al finalizar
aspira superar el récord de 9.24 que registra la ESEN. Se
graduará en 2007.
Nota
9.90
Es el equivalente de 1,896 puntos de la Paes 2002. Ese año
fue el segundo lugar a nivel nacional.
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El
esfuerzo y la calidad académica
La timidez con la que comenzó a contar sus
logros y proyecciones fue cambiando a medida que tomaba confianza.
A punto de egresar de Ingeniería Industrial, Nancy mantiene
el mejor promedio global entre los compañeros de su generación.
La poca expresividad contrasta con la alegría en sus ojos,
cuando cuenta la satisfacción de haber sido alumna integral
en el bachillerato.
No sólo obtuvo buenas calificaciones sino además destacó
en voleyball y atletismo, de tal forma que integró la selección
nacional en ambas disciplinas.
Cuando evoca esos tiempos se muestra apenada y disimula con una
sonrisa. “Es que no me gusta hablar mucho de eso”.
Su inicio en la universidad estuvo marcada por la inseguridad. Nancy
dice que se debió al hecho de emprender algo nuevo, “
pero gracias a Dios me he mantenido con la beca, al cumplir con
las expectativas”, menciona.
Hoy se proyecta seguir una maestría en logística,
trabajar y ayudar a su familia. Aunque la carrera se imparte en
otros países, ha fijado la mirada en Estados Unidos.
La proximidad del país y la calidad de la enseñanza,
la motivan a dar ese paso.
Pero los costos elevados la impulsarán a buscar otra beca.
La que espera obtener con el mismo esfuerzo que ha obtenido la calidad
académica.
Perfil
Nancy Livia Nerio Cotter, es la menor de 5 hermanos
(3 varones y 2 mujeres). Egresó como bachiller general del
Colegio Guadalupano. Con 23 años, estudia quinto año
de ingeniería industrial en la UCA. El promedio de su año
es el mayor: 8.86.
Nota
9.60
Empató el segundo lugar en la capital, durante 2000. Además,
obtuvo la excelencia. |
Una
pasión por los números
En el bachillerato se inclinó por el área
de administración de empresas y negocios.
Aunque estudió opción general, no le atemorizó
iniciar la licenciatura en contaduría pública en la
Universidad de El Salvador.
Adriana ama su profesión. Y aunque no se decide aún
sobre qué estudiará a futuro, la remuneración
que recibe le garantiza la continuidad de sus anhelos educativos.
“He estado ahorrando de lo que me dan en la beca para utilizarlo
en mi maestría, y así estudiar en la UCA”, dice
la joven previsora.
Mientras comenta sus planes se le llena el rostro de emoción.
De momento, la jornada diaria la distribuye entre las clases y tareas
de su carrera, y un curso de inglés.
Está convencida de que esto le facilitará su aprendizaje,
en caso de iniciar estudios en el exterior.
Pero, en todo caso, su futuro lo vislumbra trabajando en una empresa
industrial del país.
Perfil
Adriana Marcela Alfaro Ramírez tiene 18 años.
Realizó el bachillerato en el Centro Pedagógico de
La Paz. Actualmente, cursa segundo año de Licenciatura en
contaduría pública en la Universidad de El Salvador.
Su promedio global es de 8.50. Ansía estudiar una maestría
en la universidad de Harvard, EE.UU. Para ello, aprende inglés
en otro centro de estudios.
Nota
9.40
Es la mejor a nivel de departamento. Y el equivalente de 1,876 puntos
en la prueba de 2004. |

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