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Savia nueva para el país

Arraigo. Los estudiantes mejor calificados de la Paes entre 2000 y 2003, ven su futuro aquí. Aunque, la mayoría espera una beca para postgrado en el extranjero.

Publicada 28 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy

Perfil

Marisol Guadalupe Ascencio Lemus tiene 22 años y dos hermanos. Estudió bachillerato general en el Externado San José. Cursa quinto año de Doctorado en Medicina en la Escuela Latino- americana de Medicina de Cuba. Ha aprobado 45 materias. Su promedio global es 4.92 (la nota máxima es 5). Concluirá su carrera en agosto de 2007.

YENSY ORTIZ
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Mientras estudian en diferentes universidades, tanto del país como del extranjero, cuatro jóvenes tienen puesta su mirada en El Salvador.

Ellos tienen algo en común: son los que mejor calificados salieron en la Prueba de Aptitudes y Aprendizaje (Paes). Y siguen siendo excelentes.

Ellos forman parte de los becarios Señor Presidente, que desde 2000 otorga el Gobierno para educación superior.

A cinco años de instaurado este programa de becas, financiadas con fondos de la venta de Antel (Fantel), este año egresa la primera promoción.

Aunque originalmente estaba conformada por 17 alumnos, sólo ocho concluirán los estudios, según confirmó la encargada del programa, Margarita Castillo.

A excepción de 2000, cada año 14 bachilleres reciben 3 mil dólares.
Para algunos jóvenes, los recursos son suficientes para pagar estudios; pero otros deben aportar lo que falta.

Por año se destinan $42 mil, distribuidos en 13 becas locales y una para el exterior. Pero no todos aprovechan la ayuda; algunos se ven obligados a renunciar a los estudios por razones diversas. Hasta la fecha, 47 alumnos han recibido la remuneración.

Modificación

La convocatoria de 2006 restringirá a los ex becarios a optar a los fondos que se dispone para maestrías. Según dijo Castillo, con esto se busca darle oportunidad a otras personas.

Las expectativas de los entrevistados es emigrar para estudiar un postgrado. Estados Unidos es el país que más les motiva. De no poder obtener más ayuda de Fantel, aplicarían a becas de otras instituciones.


Con deseos de volver al terruño

Para Marisol Ascencio, la tenacidad es una de sus cualidades, según dice su madre. La joven es la segunda de tres hermanos y uno de los orgullos de la familia.

Aunque al principio se tardó en decidirse por la carrera a estudiar, ahora su convicción es firme. Al finalizar la medicina general, se convertirá en internista, comentó.

Estudiar neurocirugía, cardiología o nefrología también está entre sus planes. Para ello, espera obtener una beca en otro país que no sea Cuba.

“No me quedaría, porque extraño a mi familia muchísimo”, dijo con nostalgia. Del país añora a sus amigos, lugares y comida como las pupusas, tamales y quesadillas.

A veces se deprime y se siente impotente por que “todo cuesta conseguirlo, hay cierta burocracia al interior de la escuela, además que muchas cosas escasean”.

Pero, la dedicación le ha dado frutos. La estudiante no sólo ganó la beca Fantel, también una de las que otorga Cuba a través de la Universidad de El Salvador.

A pesar que no existen relaciones diplomáticas con la isla y a que muchos la instaban a renunciar a la contribución, no bajó la guardia. Al final se promovió una reforma al Artículo 9 del reglamento de las becas Fantel.

Aunque la lejanía le provoca tristeza, Marisol siempre recuerda que debe terminar su carrera y retornar.

Con la economía en los genes

Desde la infancia, Manuel Alemán escuchaba hablar de economía a la hora de la cena. La familiaridad con la que se abordaba el tema fue un aliciente para que sus inclinaciones se consolidaran en la profesión que ejercen sus padres.

Su más cercano anhelo es iniciar un doctorado en economía en una de las reconocidas universidades de Estados Unidos, Stanford o Harvard.

Consciente de la inversión que representa el deseo, espera costear la carrera por medio de otra beca.

En el exterior aprovecharía para aprender inglés y francés, los idiomas que, asegura, le abrirían las puertas en entidades foráneas.

Siendo profesional, Manuel quisiera trabajar en un organismo en el exterior como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su visión es adquirir experiencia para ponerla en práctica en El Salvador, en el ámbito gubernamental.

“Ayudar a mi país es lo que me motiva”, expresa al indicar que se requiere de un cambio estructural en diferentes áreas. De ahí que le apasiona la idea de elaborar políticas económicas que cambien el rumbo de la nación.

Las reformas fiscales serían un paso fundamental. Éstas irían encaminadas a la recaudación de impuestos de forma proporcional a los ingresos.

El joven plantea como prioridad invertir en la educación, para que las personas con menos recursos tengan la posibilidad de seguir sus estudios.

Convencido de que la educación es lo que saca a un país adelante, responsabiliza al sistema de la deficiencia en la calidad de la enseñanza en las escuelas públicas. “En las privadas también hay problemas, pero los primeros 10 son de privadas; la gente del área rural no tiene oportunidad de acceder a ellas”, puntualiza.

Perfil

Manuel Ernesto Alemán Brizuela estudió el bachillerato general en el Colegio Champagnat. A sus 19 años cursa tercer año de licenciatura en Economía y Negocios, en la ESEN. Su ponderación de 9.20 es la más alta, por ahora, entre sus compañeros de carrera. Al finalizar aspira superar el récord de 9.24 que registra la ESEN. Se graduará en 2007.

Nota
9.90
Es el equivalente de 1,896 puntos de la Paes 2002. Ese año fue el segundo lugar a nivel nacional.

El esfuerzo y la calidad académica

La timidez con la que comenzó a contar sus logros y proyecciones fue cambiando a medida que tomaba confianza.

A punto de egresar de Ingeniería Industrial, Nancy mantiene el mejor promedio global entre los compañeros de su generación.

La poca expresividad contrasta con la alegría en sus ojos, cuando cuenta la satisfacción de haber sido alumna integral en el bachillerato.

No sólo obtuvo buenas calificaciones sino además destacó en voleyball y atletismo, de tal forma que integró la selección nacional en ambas disciplinas.

Cuando evoca esos tiempos se muestra apenada y disimula con una sonrisa. “Es que no me gusta hablar mucho de eso”.

Su inicio en la universidad estuvo marcada por la inseguridad. Nancy dice que se debió al hecho de emprender algo nuevo, “ pero gracias a Dios me he mantenido con la beca, al cumplir con las expectativas”, menciona.

Hoy se proyecta seguir una maestría en logística, trabajar y ayudar a su familia. Aunque la carrera se imparte en otros países, ha fijado la mirada en Estados Unidos.

La proximidad del país y la calidad de la enseñanza, la motivan a dar ese paso.

Pero los costos elevados la impulsarán a buscar otra beca. La que espera obtener con el mismo esfuerzo que ha obtenido la calidad académica.

Perfil

Nancy Livia Nerio Cotter, es la menor de 5 hermanos (3 varones y 2 mujeres). Egresó como bachiller general del Colegio Guadalupano. Con 23 años, estudia quinto año de ingeniería industrial en la UCA. El promedio de su año es el mayor: 8.86.

Nota
9.60
Empató el segundo lugar en la capital, durante 2000. Además, obtuvo la excelencia.

Una pasión por los números

En el bachillerato se inclinó por el área de administración de empresas y negocios.

Aunque estudió opción general, no le atemorizó iniciar la licenciatura en contaduría pública en la Universidad de El Salvador.

Adriana ama su profesión. Y aunque no se decide aún sobre qué estudiará a futuro, la remuneración que recibe le garantiza la continuidad de sus anhelos educativos.

“He estado ahorrando de lo que me dan en la beca para utilizarlo en mi maestría, y así estudiar en la UCA”, dice la joven previsora.

Mientras comenta sus planes se le llena el rostro de emoción.

De momento, la jornada diaria la distribuye entre las clases y tareas de su carrera, y un curso de inglés.

Está convencida de que esto le facilitará su aprendizaje, en caso de iniciar estudios en el exterior.

Pero, en todo caso, su futuro lo vislumbra trabajando en una empresa industrial del país.

Perfil

Adriana Marcela Alfaro Ramírez tiene 18 años. Realizó el bachillerato en el Centro Pedagógico de La Paz. Actualmente, cursa segundo año de Licenciatura en contaduría pública en la Universidad de El Salvador. Su promedio global es de 8.50. Ansía estudiar una maestría en la universidad de Harvard, EE.UU. Para ello, aprende inglés en otro centro de estudios.

Nota
9.40
Es la mejor a nivel de departamento. Y el equivalente de 1,876 puntos en la prueba de 2004.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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