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Opinando
El fundamentalismo farabundista

La pasada guerra debe ser vista en su totalidad, en un análisis integral, para que las futuras generaciones nunca vuelvan al pasado. Pero jamás ningún grupo debe vanagloriarse de haber sometido al pueblo al terror.

Publicada 28 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Ernesto Angulo*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Noviembre de 1989 es el mes más sangriento que registra nuestra historia reciente. No es ninguna fecha para celebrar, ya que en esa ocasión, específicamente el día once, el entonces guerrillero FMLN lanzó la que denominó “ofensiva final”.

Paradójicamente, dos días antes, el 9 de noviembre, había iniciado el derrumbamiento del comunismo con la caída del Muro de Berlín, hecho histórico que simboliza el inicio de una nueva era de libertad.

Como todos recordamos, el escenario de la ofensiva terrorista del FMLN fue San Salvador, con el propósito de tomar el poder a través de la vía armada. Sin embargo, la Fuerza Armada, único brazo armado del pueblo, luchó férreamente para detener la incursión guerrillera y frenar el objetivo antes mencionado.

En un análisis sobre la ofensiva del 89, publicado por la revista Vértice de El Diario de Hoy, el pasado 13 de noviembre, el Ministro de Defensa de aquella época afirma que “la ofensiva agotó la alternativa de la toma del poder por la vía violenta y convenció al FMLN dee había que buscar la lucha democrática a través de un proceso político, formando un partido”.

En esa misma publicación, que contiene cinco visiones diferentes expresadas por militares, ex guerrilleros y un analista, se sostiene que “recordar estos hechos de forma simplista y fanática, como algunos lo hacen hasta ahora, es un error”.

A nuestro juicio, este es el error del FMLN, partido que denota un claro fundamentalismo al adoptar una visión exclusiva de la verdad, además de celebrar la ofensiva que dejó luto, muerte y destrucción. Debería ser una fecha para reflexionar, para no volver al pasado, pero no para exaltar el terrorismo.

Con una evidente nostalgia al pasado, los militantes efemelenistas --muchos de ellos encapuchados y haciendo ostentación de fusiles automáticos simulados-- provocaron un gigantesco congestionamiento de tránsito en el centro de San Salvador. Al estilo de Fidel Castro, Schafik Handal habló enardecido, durante dos horas, tiempo que ni muchos de sus mismos seguidores soportaron y lo dejaron solo en la Plaza Cívica Gerardo Barrios.

El fundamentalismo no razona, no evalúa, situación que se convierte en un fanatismo que hace ver como enemigos a los que no piensan igual. Esta conducta la observamos en las actuaciones de la referida manifestación y muchas otras anteriores, dado que se dedican a pegar panfletos con un contenido fanático de la realidad nacional y queman fotografías de altos dirigentes políticos que no les son afines.

Estas escenas son comunes en países donde se mezcla la política y la religión, es decir, donde el fundamentalismo es una práctica común, que exacerba la lucha de clases, práctica que por lo general conduce a la violencia.

La pasada guerra debe ser vista en su totalidad, en un análisis integral, para que las futuras generaciones nunca vuelvan al pasado.

Pero jamás ningún grupo debe vanagloriarse de haber sometido al pueblo al terror, a la muerte, a la destrucción.

*Diputado de ARENA.

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