| Teresa
Guevara de López*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Nos llenábamos la boca diciendo que éramos el pueblo más
laborioso de Centroamérica, y las alabanzas a nuestros compatriotas
fuera de las fronteras patrias, nos llenaban de orgullo. ¡Cuántas
historias y anécdotas sobre su tenacidad y espíritu aventurero
se han contado y luego exagerado! Que si en otro país del Istmo
se necesitaban 100 obreros, al anuncio respondían 30, se contrataban
20 de los cuales se presentaban 15 y al final de la semana sólo
había 5 porque el trabajo era muy duro. La empresa se decidió
a llevar mano de obra salvadoreña, que gustosa y eficientemente
realizó el trabajo. ¡Qué pencones!
Si eso hubiera ocurrido aquí, al día siguiente del anuncio,
y de madrugada, la cola tendría más de 500 candidatos deseosos
de ser contratados. En grandes obras de construcción, en tres turnos,
hasta medianoche y los domingos, los salvadoreños como hormiguitas
en los andamios y colando concreto para poder terminar a tiempo. En los
dorados tiempos del algodón, los pilotos agrícolas que regaban
insecticida, sobrevolaban sembrados llenos de espaldas dobladas, tanto
de hombres como de mujeres, recogiendo los blancos capullos.
Los meses helados del corte de café fueron tema delicioso que enriqueció
el arte, con las notas de “Las Cortadoras” de Pancho Lara,
y los relatos ingenuos, picarones y dolorosos que han reproducido las
vivencias de la temporada en que familias enteras se trasladaban hacia
los cafetales cargados de fruto.
También la caña de azúcar reunía cientos de
trabajadores, que hacían de la molienda, alrededor del antiguo
trapiche, una fiesta única con características de rito.
Pero este cuadro colorido, lleno de significado y de simbolismo, parece
archivado en un pasado que ya se fue. El Siglo XXI nos está presentando
a nuestro muy laborioso pueblo con otra cara muy distinta. Nos sorprende
que sea necesario traer braceros de Nicaragua y Honduras para cortar la
caña y el café, porque los nuestros no quieren hacerlo.
Para los extranjeros nuestro país se ha convertido en la tierra
de promisión, ya que como ellos mismos declaran aquí ganan
en dólares, lo que con el cambio a sus monedas, más débiles,
les deja ganancia. Hay muchos establecidos definitivamente en los departamentos
limítrofes, y se han traído poco a poco a sus familias,
mientras otros sólo vienen durante la temporada.
La situación es tan seria que importantes empresas han tramitado
los permisos directamente con las autoridades de migración, para
permitir la entrada de los centroamericanos. ¿A qué podemos
atribuir este fenómeno? Unos le echan la culpa a las remesas, ya
que si el promedio recibido por familia anda en $200 mensuales, el conformismo
que ha invadido a este grupo familiar, lo ha llevado a la ociosidad, con
las consecuencias negativas de este vicio.
Siguen viviendo en una casa improvisada, sin los servicios mínimos,
pero los equipos de sonido, juegos, TV con DVD han logrado que los antes
trabajadores activos, se pasen el día entero en la hamaca o en
la chaise-longue en posición relajada, hablando por el celular
que toma fotos y deja recados, o viendo deporte o las nada ejemplares
telenovelas.
Este estatus de semi lujo ha incidido gravemente en los niveles de desnutrición
infantil, ya que las antes hacendosas amas de casa que preparaban sopitas
y atolitos para sus nenes, hoy les dan un dólar para que compren
churros y charamuscas y si les alcanza pizzas y gaseosas, además
de las consabidas tarjetas de teléfono para llamar continuamente
a los EE.UU. Este estilo de vida muchas veces es una puerta abierta para
la infidelidad de la mujer sin oficio.
Otra explicación es que al salvadoreño se le ha subido a
la cabeza que somos el pueblo más adelantado del Istmo, y mientras
se queja de desempleo, ve con desprecio las faenas agrícolas, para
que las hagan otros, sin pensar que él tiene muy escasa preparación
para aspirar a algo más. ¿Qué es lo que en realidad
está ocurriendo? ¿Hacia dónde nos va a conducir esta
situación? Hay que analizarlo para remediarlo.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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