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El Salvador en perspectiva
La libertad y la política económica
Una economía democrática
tiene el respaldo de leyes que la protegen. Estados Unidos no pretende
haber logrado una economía democrática perfecta, pero sus
leyes la amparan y los abusos se pueden combatir en las Cortes
Publicada 27 de noviembre 2005, El Diario de
Hoy
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| Mario
Rosenthal*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
En la reciente visita del Presidente George W. Bush a la República
Popular China, y otras naciones asiáticas, se mostró claramente
que el mandatario de la nación más poderosa militar y políticamente
del mundo, Estados Unidos, tomará muy en serio su papel como apóstol
de la libertad política, militar y religiosa.
Hay grandes diferencias entre los dos gigantes, comenzando con los sistemas
de gobierno. Ambos países evolucionaron de revoluciones contra
monarquías absolutas, pero la tradición de que los gobiernos
se deben gobernar con el consentimiento de los gobernados, se puede decir
tuvo sus primeras raíces en Inglaterra, en el año 1215,
cuando los nobles obligaron al Rey John a aprobar la Carta Magna y concederles
derechos de justicia legal y prohibía la imposición de impuestos
arbitrarios, hasta lograr su plena libertad quinientos años más
tarde en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos
en 1776.
Mientras que en China y en otras partes del mundo, no se han reconocido
esos derechos todavía. Si intercalamos la situación en Latino
América, podemos decir que aunque se logró la independencia,
todavía en algunos países no se goza de plena libertad política.
El Presidente Bush se ha acercado a su colega chino porque el rival de
los Estados Unidos para el dominio del mundo, la Unión Soviética,
ha perdido su agresividad, y a los mandatarios del coloso Chino probablemente
les haya entrado la ambición de sustituirlo. Otra cosa, el dominio
del mundo ya no será por medio de la violencia, como imaginan los
fanáticos --que hay que esclarecer no son los mayoría--
musulmanes, que practican los ataques suicidas, sino por los que controlan
las economías y las monedas del mundo.
Una economía democrática tiene el respaldo de leyes que
la protegen. Estados Unidos no pretende haber logrado una economía
democrática perfecta, pero sus leyes la amparan y los abusos se
pueden combatir en las Cortes. Existen leyes antimonopolistas, leyes que
obligan a la transparencia de todas las transacciones, leyes que obligan
a abrir sus libros a los socios de una corporación, leyes para
evitar el conflicto de intereses y muchos otros, que no se conocen en
una economía totalitaria.
El Presidente Bush reconoce la amenaza que representa la China para la
economía de Estados Unidos, y resumió su posición
al Presidente Hu en las pláticas que tuvieron durante su visita
a Beijing. Dijo que esperaba se adoptaran las prácticas de una
economía de mercado y que ajustara su moneda, el yuan, a esas prácticas.
Añadió que se deberían respetar los derechos humanos
en la política y que se diera libertad religiosa; esperaba que
respetaran los derechos de propiedad intelectual y se diera fin a la piratería.
En cambio el Presidente Bush confirmó que se adhería a la
política de una China, y que se oponía a un Taiwán
independiente. Que se unía con China para lograr una Corea libre
de armas de destrucción masiva y que estaba de acuerdo en ceder
a China Popular un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la
ONU.
Por su parte el Presidente Hu reiteró las palabras que enunció
en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 15 de septiembre
de 2005: Que esperaba ver “un mundo armonioso”, es decir,
un mundo en que países de distintos puntos de vista e ideologías,
podrán vivir juntos en paz y armonía. Este concepto lo externó
en pláticas con distintos países asiáticos, que visitó
recientemente.
Aunque no se reportó qué es lo que dijo en las pláticas
con el Presidente Bush, se conjetura que es lo más probable que
el mandatario estadounidense le oyó. Aunque el Sr. Hu no lo dice
el mismo, los medios chinos no titubearon en decir que su “mundo
armonioso” es un claro rechazo del tipo de “economía
democrática y de mercado”, que predica el Presidente George
W. Bush.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy. mrelsalv@integra.com.sv
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