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Pedro Roque*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Este martes 22 asistí al quinto encuentro entre empresas centroamericanas
y españolas, pues ya se han realizado en El Salvador, Costa Rica,
Honduras, Panamá y ahora Guatemala. Me gustó la cordialidad
de las muchas pequeñas y grandes reuniones, que independientemente
de ser primeros contactos, seguro que pronto continuarán con más
aproximaciones e intercambio de visitas.
Está claro que con la firma del TLC con EE.UU. se presentarán
una inmensidad de oportunidades para muchos hasta ahora insospechadas.
Si aún no se tiene la mentalidad, los recursos, la experiencia,
los productos o servicios adecuados y una buena estrategia de exportación,
una alianza con un socio español, que ya los tiene y que esté
exportando a otros países de la Comunidad Europea y del mundo,
puede ser una excelente oportunidad.
Lo interesante es que aún no hemos iniciado el TLC con EE.UU.,
cuando ya estamos hablando del siguiente TLC con la Comunidad Europea,
y resulta fácil imaginarse que por el idioma, la mentalidad, las
buenas y las malas costumbres, a quienes más nos parecemos los
salvadoreños es a los españoles y así, la entrada
de El Salvador a Europa seguro que será más fácil
por la vía de España, pues ahora sí las empresas
españolas ya tienen la experiencia que necesitan las salvadoreñas,
para exportar a los países de la Comunidad Europea.
Para las industrias españolas que tienen productos o servicios
interesantes para el mercado estadounidense, es una gran oportunidad instalar
sucursales en cualquier país centroamericano, aunque la verdad
es que a muchos que conocen Centro América, les gusta El Salvador
por la dolarización y que aquí pueden encontrar mano de
obra supuestamente calificada.
Estando en Guatemala con empresas que por primera vez tomaban contacto,
me acordé y les comenté esta historia que conozco personalmente:
En 1986 acompañé a ocho empresarios valencianos, que por
primera vez asistían a la Feria de Hannover en Alemania. El recinto
ferial de esta ciudad es uno de los más grandes de Europa, pero
tienen espacio para pequeños proveedores. Pues con estas empresas
con visión de futuro participó Industrias Ochoa, que entonces
tenía unos 20 empleados y fabricaba piezas pequeñas en fleje
de hierro y de bronce.
Estuvimos tres días, la verdad, un poco aburridos, pues muy pocas
personas visitaron los humildes estands de las empresas valencianas. De
entre las pocas personas que se acercaron, llegó un representante
de una empresa suiza, a quien atendimos amablemente y se llevó
una fotocopia de los productos de la empresa de mi amigo Domingo Ochoa.
Volvimos a Valencia pensando y convencidos de que aún no estábamos
a la altura para ir a una feria de ese calibre.
Pasaron unos meses, cuando de pronto Industrias Ochoa recibió una
requisición de cotización de la empresa suiza para unas
piezas muy sencillas. Después de traducirla porque venía
en alemán y analizarla, la contestaron, fue aceptada y recibieron
el primer pedido, que naturalmente entregaron a tiempo y con cero defectos.
Después de ese, vino otro y así fueron creciendo hasta que
Industrias Ochoa se fue convirtiendo en uno de los excelentes proveedores
de esta multinacional y actualmente tienen más de trescientos empleados,
una fábrica completamente nueva que pasó de una pequeña
nave alquilada de 300 metros cuadrados a un terreno propio de 30.000 metros
cuadrados, de los cuales 12,000 son naves industriales equipadas con maquinaria
muy moderna.
Pues éstas son las “oportunidades insospechadas” que
se pueden presentar cuando la empresa está dispuesta a arriesgar
y desarrollarse en un ambiente de comercio internacional y naturalmente,
trabajando con calidad y cumpliendo los plazos de entrega que son dos
aspectos diferenciales, que en esos momentos implantábamos en la
empresa, para colocarla a la altura de cualquier otro pequeño competidor
europeo. Con la experiencia como proveedor para esta multinacional, ahora
Industrias Ochoa es proveedor de otros sectores industriales en Europa.
Pues una historia parecida puede sucederle a empresarios salvadoreños,
que en lugar de sólo ver las amenazas, valientemente deciden salir
del letargo, entender bien el TLC, pensar en otra dimensión y ver
hacia adelante.
España se acerca cada día más a El Salvador abriendo
canales, en nuestro caso, a través de la Cámara Oficial
Española de Comercio e Industria, la Oficina Comercial y muy pronto
COFIDES.
Bienvenidos los futuros socios españoles, que de seguro ampliarán
la visión de los salvadoreños, realizando alianzas con visión
de comercio mundializado.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.
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