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Comentario de la semana
El caso Marcia Williams

Que acciones como las ocurridas durantes las primeras horas del jueves por la mañana nos hagan reflexionar, como sociedad, qué es lo que nos sucede y cómo --en positivo-- salir adelante

Publicada 26 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Hace aproximadamente quince años, un domingo por la tarde en Washing-ton D.C., luego de haber limpiado dos casas, la joven de origen panameño, de veintisiete años de edad, se transportaba en su vehículo hacia la casa de su madre para recoger a sus tres pequeños hijos, cuando a pocas cuadras de El Capitolio, se encontró en fuego cruzado entre pandilleros, en clásica disputa por venta de drogas y control de territorio.

Una bala le impactó de frente, en la cabeza. Murió instantáneamente. El automotor, con el cuerpo ya sin vida, se estrelló contra la cerca de una casa. Horrible fueron los reportes noticiosos de esa noche, donde las televisoras locales habían rastreado a la víctima desde su llegada a los Estados Unidos, brindando información personalizada, alguna, de muy mal gusto. El punto en común: “Marcia Williams iba pasando por el lugar equivocado a la hora equivocada”.

Mi admiración por el periódico “The Washington Post” creció, cuando en memorable editorial --tres días después--, se fue en contra del hecho y de ese tipo de cobertura, cuestionando el “qué de malo andaba haciendo esa pobre mujer un domingo por la tarde después de una larga jornada laboral, camino a casa de su madre para recoger a sus pequeños hijos”. “Lo que no queremos aceptar”, sostuvo, “es que los criminales se han apoderado de nuestros barrios y de nuestras calles”.

No en vano decía Voltaire que “los hombres deben haber corrompido un poco la naturaleza, porque no nacen lobos y se convierten en lobos”.

La advertencia anteayer del Presidente de la República, Elías Antonio Saca, de que se están generando más hechos criminales, porque el crimen organizado se ha asociado a maras y a delincuentes deportados de Estados Unidos, fue lo que lo llevó a ordenar el despliegue de más soldados y vehículos blindados a las comunidades más agobiadas por la delincuencia.
“Tenemos varios planes que se darán a dar a conocer y se van a hacer varios operativos que tienen por objeto generar tranquilidad”, aseguró a su vez el Presidente.

Y es que el jueves, el día del anuncio de más soldados en la calle, fue particularmente terrible. Por la madrugada, en el asesinato de dos policías del PPI, que se encontraban cuidando una discoteca en el Paseo General Escalón, según reportes de prensa, fueron utilizados fusiles AK-47 y M-16. Además, una granada. Unas seis horas más tarde, en Santa Tecla, cinco pandilleros irrumpieron en el Hospital San Rafael, para rematar a otro que se encontraba ahí internado por herida en el tórax. Reportan las versiones periodísticas que salieron a su vez lesionadas una enfermera, con un balazo en un hombro, y una médica residente, con una herida en una pierna.

Motoristas y cobradores del transporte público, mientras tanto, se tomaron dos veces --miércoles por la noche y jueves por la mañana-- la autopista a Comalapa, para exigir mayor protección policial ante las amenazas y extorsiones que han venido denunciando.

No es entonces fruto de la casualidad que afirme la última encuesta de Cid Gallup, que el 52% de los salvadoreños piense que hay más delincuencia ahora que hace un año. Comparativamente, basado en un cuadro estadístico presentado por la firma encuestadora, se vuelve inequívoca la tendencia de 2005: En mayo, 42% pensaba que había más delincuencia, 32% que igual (que un año antes) y 27% menos. En septiembre, 51% más, 30% igual y 20% menos. En octubre, 52% más, 31% igualy 13% menos.

Que acciones como las ocurridas durantes las primeras horas del jueves por la mañana nos hagan reflexionar, como sociedad, qué es lo que nos sucede y cómo --en positivo-- salir adelante. En Washington D.C., se camina con tranquilidad en el vecindario donde hace quince años fue segada la vida de Marcia Williams.

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

 

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