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Desde washington
La extradición de Fujimori
Los sistemas reformados también
buscan reducir la criminalidad y la impunidad, mejorar el ambiente legal
para facilitar la inversión y el desarrollo económico y
elevar la confianza pública en la justicia.
Publicada 25 de noviembre 2005, El Diario de
Hoy
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| Marcela
Sánchez*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Perú quiere tener al ex presidente Alberto Fujimori de vuelta,
y esposado. El hombre que ha vivido en exilio en Japón desde que
abandonó la presidencia y Perú en noviembre de 2000, apareció
sorpresivamente en Chile a comienzos de mes. A las pocas horas, autoridades
chilenas lo arrestaron y hoy permanece detenido a la espera de la solicitud
formal de su extradición a Perú.
Para los miles de peruanos que quieren que Fujimori pague por sus abusos
de poder y por el daño que infligió a su país, su
larga espera parecería finalmente acercarse a un desenlace.
El recientemente reformado sistema judicial chileno prometía una
rápida extradición --o al menos así lo parecía--.
Pero una semana después de su arresto el 7 de noviembre, la ley
de extradición de Chile cambió de forma, que podría
permitir a Fujimori comprar tiempo o incluso evadir la extradición
del todo.
En vez de una audiencia abierta bajo el nuevo sistema judicial, el caso
de Fujimori podría ser asignado a lo que se conoce como el sistema
español inquisitivo de justicia. Lentos y cerrados al público,
los procedimientos inquisitivos son del dominio de jueces e investigadores
a quienes corresponde recoger evidencia con el propósito de descubrir
la verdad. Después de meses, a menudo años, de esta secreta
labor, finalmente el juez emite una sentencia.
En América Latina el paso del sistema inquisitivo al acusatorio
es parte de la “consolidación de la gobernabilidad democrática”,
asegura el profesor de California Western School of Law, James Cooper,
director del Proyecto ACCESO sin ánimo de lucro, que ha estado
involucrado en el movimiento de reforma judicial a lo largo de la región.
Los sistemas reformados también buscan reducir la criminalidad
y la impunidad, mejorar el ambiente legal para facilitar la inversión
y el desarrollo económico y elevar la confianza pública
en la justicia. Los resultados hasta ahora han sido ambiguos. En algunas
ciudades como Barquisimeto en Venezuela, reformas procesales han reducido
a la mitad o más el tiempo para decidir algunos casos, según
el Banco Mundial.
En México, el último país de la región en
convertirse en democracia, el Presidente Vicente Fox no ha logrado que
el Congreso apruebe la reforma judicial. Pero a nivel local y estatal
ha habido algunos avances. El Estado de Nuevo Laredo ha llevado la delantera
y en junio sostuvo la primera audiencia pública realizada en México
en 75 años, lo cual atrajo la atención de medios, abogados
y estudiantes de derecho de todo el país.
Durante su mandato de 10 años, Fujimori usó las debilidades
del sistema inquisitivo para enjuiciar a miembros de los movimientos guerrilleros
Tupac Amaru y Sendero Luminoso. Los tribunales militares a puerta cerrada
estuvieron a cargo de jueces anónimos “sin rostro”,
que no les permitían a los acusados refutar a sus acusadores. Después
de abandonar el país, la nueva Corte Constitucional de Perú
determinó que dichos juicios violaron los derechos básicos
de los acusados y las condenas han sido revocadas. Ahora el líder
de Sendero Lumi-noso, Abimael Guzmán, es juzgado en sesiones públicas.
Una debilidad adicional del sistema inquisitivo podría servirle
también a Fujimori en el rol de acusado. Si su proceso de extradición
toma años en vez de meses, le permitiría al ex mandatario
ejercer influencia en la política peruana, gracias a su proximidad
al Perú, y a su vez librarse o al menos retrasar un juicio por
crímenes cometidos durante su mandato. Esto no difiere mucho de
la situación del ex dictador Augusto Pinochet, quien ha estado
entrando y saliendo de cortes chilenas de estilo inquisitivo por cinco
años.
Es difícil creer que Fujimori fue a Chile sin saber que pronto
habría una laguna jurídica que lo beneficiaría. No
hay duda que tenía que imaginar que Perú buscaría
pedirlo en extradición a la primera oportunidad. Pero en una corte
chilena al viejo estilo inquisitivo podría encontrar la forma de
satisfacer su ambición política y al mismo tiempo mantener
su desdén por la justicia peruana.
*Columnista del Washington Post.
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