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Harry de niño a adolescente

La cuarta cinta de Potter, que se estrena mañana en nuestro país, muestra a un personaje más maduro.

Publicada 24 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

 

Claudio Martínez
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Si alguien pensaba que la saga fílmica del aprendiz de mago ya comenzaba a cansar o repetir peligrosamente esquemas y situaciones, esta cuarta parte se encarga de desmentirlo.

Harry Potter y el cáliz de fuego es, por lejos, la más atrevida, la más oscura y también la más violenta. Por eso, a diferencia de las anteriores, la calificaron -tanto aquí como en Estados Unidos e Inglaterra- sólo apta para mayores de 12 años.

Cuestión de hormonas. Ahora Harry ya no es un niño y en esta película queda más claro que nunca. El muchachito de la cicatriz en la frente tiene 14 años (Daniel Radcliffe, el actor que lo encarna, tiene 16) y ya no sólo mira libros de magia. También, aunque tímidamente, observa a las niñas de Hogwarts de otra manera.

En especial a Cho Chang, una compañerita asiática que lo paraliza cada vez que cruzan miradas. Pero Harry todavía no está graduado en materia de relaciones.

Es capaz de matar un furioso dragón o espantar a los monstruos más desagradables, pero le falta valentía para abordar a Cho y pedirle que sea su pareja de baile, el evento reservado para el cierre del ciclo lectivo.

Cho no es particularmente bella, pero sí encantadora. La interpreta la escocesa -de padres chinos- llamada Katie Leung, que fue escogida de un multitudinario casting realizado en Londres en 2004. A través de ella, Potter descubre sus sentimientos y también su inoperancia para expresarlos.

“Cuando estoy frente a ella, preferiría el dragón”, le confía a su amigo Ron, interpretado por el brillante Rupert Grint, quien una vez más se destaca en el trío que completa Harmione (Emma Watson). Ellos, al igual que Harry, descubren los efectos del amor en la adolescencia.

El toque británico


Lo otro que hace diferente la película es la mano de Mike Newell, el primer británico que dirige un filme de Potter. Al realizador de “Cuatro bodas y un funeral” y “Abril encantado” le habían ofrecido la primera cinta de la saga y no aceptó. A

pesar de especializarse en comedias, donde los diálogos son más importantes que los efectos especiales, Newell se adaptó sin problemas y logró plasmar la idea central del libro -que tiene 635 páginas- con agilidad y frescura.

Aquí la historia tiene como eje un campeonato internacional llamado El Torneo de los Tres Magos, cuyo ganador tendrá la gloria eterna.

Pero en Hogwarts, sede de la competición, no siempre dos más dos es cuatro, por lo que los competidores no serán tres sino cuatro: una francesa, un búlgaro y dos británicos. El “intruso” es Potter, quien a pesar de que la prueba es sólo apta para mayores de 17 años, misteriosamente su nombre aparece entre los elegidos.

Entre los retos que el torneo le propone a Potter y los constantes debates sentimentales a los que lo somete, Newell consigue que la película nunca decaiga en su ritmo. Al contrario, todos salen preguntándose cuánto falta para que llegue la próxima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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