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En lo alto. El Lic. Fabricio Altamirano visita a los jóvenes
de Un techo para El Salvador en la Casa en el Aire. Foto
EDH/ Lizette Moreno
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Mirella Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Con el monumento al Salvador del Mundo como testigo arrancó ayer
la causa emprendida por un grupo de jóvenes soñadores que
pretende apelar a la conciencia de los salvadoreños en favor de
los más desfavorecidos.
El proyecto “Casa en el aire” fue inaugurado en horas de la
tarde con un acto donde tres dirigentes de la organización Un techo
para El Salvador (Utpes) hicieron una rápida reflexión sobre
el porqué estaban ellos en medio de la Plaza Las Américas,
a los pies de la estructura de lámina empotrada en una torre de
12 metros de altura.
“Esta casa, a nuestras espaldas, es nuestra herramienta y, a través
de ella, los jóvenes estamos tomando la responsabilidad ante el
tema de la pobreza. Exigimos a la sociedad salvadoreña a unirse
en la erradicación de la pobreza”, dijo Roberto Navarro,
gerente de Utpes.
Entre la mañana y la noche, el llamado de estos jóvenes
había logrado algunos resultados entre algunas personas. Por la
mañana, algunos comerciantes no entendían de qué
se trataba aquella gesta de subir una casa metálica sobre una torre.
De un “no sé” y un “a lo mejor solo se trata
de publicidad” pasaron a conocer en horas de la tarde las actividades
de la campaña.
Durante casi dos semanas, estos jóvenes esperan que la casa en
el aire se convierta en un símbolo de la pobreza en el país,
pero también de la necesidad de asumir un compromiso de todos los
sectores para eliminarla, o al menos reducirla.
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Símbolo. La Plaza Las Américas albergará 12
días la casa en el aire. La habitarán jóvenes
que luchan contra la pobreza. Foto EDH
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El tema de la vivienda será la causa del debate y el establecimiento
de compromisos por parte de representantes de la sociedad salvadoreña
el resultado que ellos quieren obtener con este esfuerzo.
Con esta iniciativa se han fijado tres metas. Además de hacer un
llamado de conciencia sobre el tema, Utpes busca donantes que financien
la construcción de 200 casas el otro año, las cuales alcanzarían
un valor total de $300 mil.
Y en tercer lugar, buscan que más jóvenes se comprometan
con esta causa y que a través de un involucramiento directo tengan
una visión más fiel de la realidad económica de muchas
familias salvadoreñas.
En cuatro años de trabajo, esta organización ha logrado
reunir a 1,500 jóvenes universitarios que han ayudado a construir
con sus manos a construcción de 260 viviendas en distintos lugares
del país.
Urgencia
“Los jóvenes no vamos a permitir que los pobres sigan esperando”,
se lee en uno de los tres rótulos situados debajo de la casa en
el aire. Con esa convicción, subieron anoche los primeros cinco
voluntarios a la estructura aérea.
Unos 33 muchachos se irán rotando en esta habitación temporal,
que sólo será abandonada cuando hayan logrado el financiamiento
de las 200 casas para igual número de familias que ya figuran en
una lista de espera.
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Solidaridad. Más de cien de voluntarios celebraron la inauguración
del proyecto. Foto EDH
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Al acto se hizo presente el alcalde capitalino, Carlos Rivas Zamora,
quien además de reiterarles el apoyo a este esfuerzo, dijo que
en su municipio el problema de la vivienda se ha agravado más después
del paso de Stan, que dejó a 1,600 familias damnificadas que no
pueden regresar al lugar de donde salieron.
“Cero lámina, cero cuartones, igual vivienda digna”,
es el plan de vivienda que pretenden desarrollar si logran que el Gobierno
les pague una deuda de $7 millones y consiguen otros $5 millones por parte
del BID.
“Hay que analizarlo a fondo”
El problema de la vivienda en el país es un tema viejo que se
agrava después de los terremotos, tormentas y otros desastres naturales.
El Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano hará hoy oficial
un plan para el sector en respuesta a las necesidades que dejó
el huracán Stan al país y que, según cifras de la
Cepal, alcanzaron los $113 millones en pérdidas.
Oficialmente se maneja que unas 8,400 familias con bajos ingresos resultaron
afectadas por Stan, sin contar con el más de medio millón
de hogares o familias que carecen de un techo.
Ante esta realidad, algunas organizaciones civiles desarrollan programas
de ayuda a familias pobres. Han Dijsselblom, director de Plan Internacional
para El Salvador, dice que ante la constante vulnerabilidad que muestra
el país ante desastres naturales, ellos han tenido que buscar financiamiento
de gobiernos u organismos internacionales y aportar de alguna manera,
pero dice que eso no basta.
“Hemos gestionado la construcción de más de 1,700
casas y esperamos levantar otras 850. Pero esto no resuelve el problema,
El Salvador necesita analizar el tema a fondo, crear políticas
claras y un reordenamiento territorial”, opinó el representante
de la ONG.

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