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Karina García
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
“Rebaje hasta 5 libras por semana, sin dietas ni ejercicios...”, publicidad como ésta, lleva a varias personas que desean bajar de peso a probar métodos a veces poco efectivos y, en ocasiones, hasta perjudiciales para la salud.
Cremas, píldoras, productos en gel y hasta joyas son algunos de los productos que vienen con la promesa de perder kilos sin mucho sacrificio. Sin embargo, para la nutricionista Thelma de Díaz, dicha propaganda constituye una “manipulación de los sentimientos y las necesidades del consumidor.”
De acuerdo a ella, la reducción ideal de peso incluye 3 elementos: motivación, dieta y ejercicio. Primero es preciso que la persona esté convencida de que desea rebajar. De lo contrario, se le dificultará el proceso. Como segundo paso, es necesaria una orientación profesional y personal. No es aconsejable que las personas se auto impongan regímenes alimenticios. Un menú que resulte provechoso para alguien, no significa que lo será para otro.
Hay que tener en cuenta que a la hora de elaborar una dieta, se valoran los gustos del paciente, su estado de salud, su trabajo, su desgaste físico. No todos requieren de la misma canti dad de calorías, unos necesitan más y otros menos.
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Si bien existen muchas opciones de dietas, no todas las alternativas son recomendables. Incluso, hay algunas que una vez que se dejan generan el efecto yoyo o rebote: quienes las utilizan bajan de peso, pero inmediatamente vuelven a subir. En ciertos casos, incluso ganan más libras de las que habían perdido.
Según de Díaz, este fenómeno ocurre porque se siguen “patrones poco realistas, en los que se aguanta hambre de una manera increíble.” Varias de ellas sólo contemplan un grupo de alimentos: frutas, verduras o carbohidratos.
Lo que conlleva a que los que la usan, desistan y empiecen a comer todo aquello que se privaron. “Todas las tácticas de hambre promueven la recuperación del peso”, expresa la experta.
En este sentido, de Díaz resalta la importancia de acudir a un especialista en nutrición, para que le indique lo que realmente le ayudará.
La duración del tratamiento depende de la cantidad de libras que el paciente deberá perder y del tiempo que se tarden en aprender a comer correctamente (a no saltar comidas, regular las cantidades y reconocer calidades), que es al final lo que -según de Díaz-, persigue una dieta.
Esfuerzo
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| Empeño. La constancia se aprende y se vuelve un hábito. Foto: EDH |
El ejercicio no puede faltar en este escenario. “Sólo con él se estimula el gasto calórico, a la vez que se trabajan áreas particulares”, asegura. La transición, por lo general, no es fácil.
Las recaídas son comunes. De acuerdo a la nutricionista, de 10 personas que bajan de peso, 4 fracasan, dos se mantienen en un vaivén, pero sin regresar al peso inicial y 4 triunfan.
En este camino, el apoyo y la comprensión de los familiares y los amigos es importante. Sin embargo, la última palabra la tienen quienes siguen las dietas. Aprender a decir no y convivir con el entorno es esencial para el éxito.

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