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Breve análisis
Europa vs. Europa
Europa también está dividida
en política comercial. Mientras que varias naciones europeas comprenden
que un comercio más libre conduce a precios más bajos y
a un nivel de vida más alto, Francia y otros se resisten.
Publicada 23 de noviembre 2005, El Diario de
Hoy
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| Richard
W. Rahn*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Estrasburgo, Francia. (AIPE).- ¿Es lógico mudar la sede
del gobierno cada tres semanas? Eso es lo que hace la Unión Europea,
ya que gran parte del Gobierno va y viene, transportado por una larga
fila de camiones que llevan y traen tanto los documentos como el equipaje
de los parlamentarios desde Estrasburgo, pintoresca ciudad francesa a
orillas del Rin, a Bruselas en Bélgica.
Los europeos no sólo no se han podido poner de acuerdo en una capital
para la UE, sino que están divididos en casi todos los asuntos
importantes. El desacuerdo principal está en la distancia a la
que Europa se debe alejar del modelo de “economía social
de mercado” que ha paralizado a Francia, Ale-mania e Italia y acercarse
más a la economía clásica de mercado, co-mo la practicada
en Estados Uni-dos.
La UE tiene poco más o menos el mismo Producto Interno Bruto de
EE.UU.; cada uno produce casi el 30% del PIB mundial. Pero la UE tiene
una población 30% mayor que EE.UU., por lo cual el europeo promedio
tiene un ingreso de apenas dos terceras partes del ingreso norteamericano
promedio.
Europa ha estado creciendo a la mitad de la velocidad de EE.UU. durante
las últimas dos décadas, lo cual no es bueno ni para uno
ni para el otro. Pero dentro de Europa hay grandes disparidades en el
crecimiento.
Francia, Alemania e Italia apenas si han crecido, mientras que a Irlanda,
España, el Reino Unido y los nuevos miembros ex comunistas les
va mucho mejor. Esa creciente disparidad aumenta las tensiones entre los
25 países miembros de la UE, lo que puede afectar al euro, que
es la moneda de 12 países europeos.
El plomero o fontanero polaco personaliza la actual división filosófica
en Europa. Francia ha prácticamente cerrado sus puertas a los ciudadanos
de los nuevos miembros de la UE, negándoles permisos para trabajar,
bajo la equivocada teoría que esa gente muy motivada le quitará
el trabajo a los franceses.
El Reino Unido, Irlanda, Suecia y otros países han tomado la ruta
opuesta, dándole la bienvenida a nuevos trabajadores polacos, lituanos,
etc., porque entienden que mientras más gente trabaja productivamente
más riqueza se crea y, por lo tanto, hay más fuentes de
empleo. El resultado es que el Reino Unido tiene una tasa de desempleo
de 4,7%, a pesar de haber absorbido más de 200 mil trabajadores
de Europa del Este en el último año.
Europa también está dividida en política comercial.
Mientras que varias naciones europeas comprenden que un comercio más
libre conduce a precios más bajos y a un nivel de vida más
alto, Francia y otros se resisten. En días pasados, Francia vetó
una reducción de subsidios agrícolas, mientras hablan mucho
de ayuda a los países pobres. Esa es una gran hipocresía,
ya que la mejor ayuda que se les puede dar a los países pobres
es comprarles sus productos, muchos de los cuales son agrícolas.
Pero los franceses dijeron “non” otra vez.
*Director general del Center for Economic Growth
y académico asociado de Cato Institute © www.aipenet.com
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