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Reciente. Carlos obtuvo su última victoria el domingo anterior
en una triatlón de Colombia. Foto EDH
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Rafael Carcamo
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Los Carlos Hernández no sólo triunfan en el boxeo, también
los hay en otros deportes... y destacan. El triatlón no es la excepción.
El gusto por el deporte le nació a este triatlonista santaneco
en 1990 cuando junto a su padre tomaba parte en las bicicleteadas del
doctor Ayala, lo hizo una, dos y otras tantas veces.
Fue así como un día lo vio en acción Mario Chicas
y le invitó a competir en este deporte, él aceptó
y desde entonces se ha mantenido de manera constante y los éxitos
también comenzaron a llegar fruto de su esfuerzo.
La historia del triatlón en El Salvador está muy ligada
al departamento de Santa Ana, pues fue allí, con el Club Untacat,
que este deporte cobró vida y fuerza, Carlos, con sus magníficas
actuaciones, enriquece más esta exigente disciplina.
“En realidad fue a mi papá Gilberto Hernández a quien
Chicas le dijo que me llevara a competir, fue un mes de marzo y se acercaba
una fecha de la categoría infantil, me compraron otra bicicleta
porque la que tenía no me servía para la competición
y me llevé el segundo lugar”, recordó.
Como todo adolescente, alternaba el triatlón con sus estudios de
secundaria y más tarde con los de bachillerato, una vez finalizada
esta fase, ingresó a la universidad para cursar la carrera de Ingeniería
Química, únicamente hizo un año porque se dedicó
de lleno a su deporte, aún sabiendo que en el país es difícil
vivir como triatlonista.
El mejor trofeo
Hace ocho meses, Carlos conquistó lo que con mucha satisfacción
denomina su mejor trofeo, se refiere al nacimiento de su hijo Carlos Eduardo,
de 8 meses, fruto de su unión matrimonial con Claudia de Hernández.
Algo que este campeón nacional reciente por el hecho de estar de
manera constante en competiciones es que casi no dispone de tiempo libre
para dedicarlo a sus seres queridos, trata de compensar un poco esta situación
cuando compite en el país y la federación dispone de transporte,
entonces aprovecha para llevar a su esposa e hijo.
Su agenda competitiva del presente año está a punto de expirar,
la última prueba deberá correrla el próximo 4 de
diciembre en la Costa del Sol, se trata de la segunda fecha de la I Copa
Gatorade, luego entrará en lo que él llama “un descanso
activo”.
Se refiere a que bajará la carga de entrenamiento diario y sólo
hará ejercicios de mantenimiento.
Reiniciará su nuevo macrociclo de trabajo en enero o febrero de
2006.
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