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“Es una especie de competencia entre el
huevo y yo. Hasta ahora el más difícil ha sido el de
cisne”
Carlena Flamenco
Artesana talladora |
Juan Carlos Rivas
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Su trabajo es delicado, frágil, minucioso. Y no es para menos,
la superficie y el formato que utiliza son los cascarones de huevos, entre
los cuales se hallan: codorniz, pato, ganso y otros más exóticos
como el Emú o los huevos de Rea, que es una especie de avestruz
de América del Sur.
Sin embargo su afición partiría de un primer intento trabajando
la cerámica, con la cual obtuvo el 1º y 2º lugar en la Midwest
Ceramics Show en 1992, así como el Ceramics Show de Cincinnati
y el premio CICA en Indianapolis.
Esto le permitió una invitación a la Casa Blanca durante
la administración Clinton, para colaborar en el decorado navideño
del Salón Azul.
Carlena lleva 9 años dedicada al tallado, antes había abandonado
la carrera de arquitectura para dedicarse a la cerámica artística
y, ahora, ha tenido que dejar reposando su otra profesión: domar
y entrenar caballos para salto.
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| Detalle. Carlena se inspira en formas naturales.
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La historia de los huevos comenzó luego de encontrarse con uno
en una vitrina en los Estados Unidos. Carlena comenzó de manera
autodidacta, a tallar, dibujar y familiarizarse con toda clase de cascarones
y aves del mundo.
En 1996, decide dedicarse por completo al tallado, actividad que realiza
en su taller en California y a la que llama “la vieja tradición
de tallar cascarones”, una tradición antigua que Carlena
ha revivido.
Y es que el proceso del tallado es tan complejo como el cascarón
mismo.
Comenzando desde la selección de huevos en granjas especializadas
en los Estados Unidos, lo que sigue es su creatividad. Nunca hace una
pieza igual a la otra.
Carlena exhibe su trabajo en el rincón cultural del Hotel Radisson.
Para mayo de 2006 tendrá una muestra en la Alianza francesa. “Quiero
que los salvadoreños vean todo lo que puede hacerse con un cascarón”,
añadió.

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