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Bush, tortura y Al Qaeda

El Salvador, como aliado de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y como el único país latinoamericano con tropas en Iraq, debe estar atento al debate que se vive Estados Unidos

Publicada 22 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Recientemente, en Estados Unidos, resurgió un debate sobre el uso de la tortura, como instrumento en la lucha contra Al-Qaeda. El debate se centra en la siguiente pregunta: ¿Es la tortura un método efectivo para obtener información?

Por un lado, el senador republicano John McCain, favorito a ganar la candidatura presidencial del partido en el 2008, logró que se aprobara una ley que prohibiría el uso de la tortura en el ejército estadounidense.

El argumento de McCain es que la tortura, además de ser inmoral, es sumamente inefectiva para obtener información, ya que los prisioneros, cuando son torturados, pueden decir cualquier cosa y por ende, su información no es fiable. Por el momento, la Casa Blanca cree que dicha prohibición no es necesaria.

El Presidente Bush ha dicho claramente que Estados Unidos no utiliza la tortura en su política de seguridad.

El otro argumento en contra del uso de la tortura es que destruye la moral de los soldados americanos. Dichos soldados han crecido en una sociedad donde la tortura es vista como algo muy negativo. Por lo tanto, al obligarlos a torturar, el resultado es que se desmoralizan y se les daña como personas, lo cual los hace mucho menos efectivos como soldados.

La discusión sobre el uso de la tortura es un reflejo del gran debate que vive Estados Unidos. Dicho debate gira en torno a la siguiente pregunta: ¿Qué tácticas de guerra son justificables en la lucha contra Al-Qaeda? Las democracias liberales, como Estados Unidos, tienen ciertas limitaciones cuando se enfrentan a grupos terroristas. El gobierno americano tiene que enfrentar el escrutinio de la opinión pública y del Congreso cada vez que realiza una acción militar.

Por lo tanto las masacres y las torturas no son permitidas, ya que recibirían una condena muy fuerte de la opinión pública estadounidense. Muchos militares sostienen que justamente debido a esto es que perdieron la guerra de Vietnam, principalmente en las cadenas de televisión y no en el campo de batalla.

Por lo tanto, la forma de cómo continuar la guerra contra Al-Qaeda, es el debate más importante que la sociedad americana enfrenta. En dicha guerra, existen dos debates: uno sobre la solución militar y otro sobre la solución política. En lo que respecta a la solución militar, la administración Bush y el Partido Republicano han propuesto la intervención militar en Iraq y en Afganistán En la solución política, han propuesto crear una democracia liberal en Iraq.

El argumento de la administración Bush es que una democracia en Iraq impediría la creación de más redes terroristas, ya que los grupos sociales que apoyan a estas redes podrían luchar por sus causas políticamente y por ende, no tendrían que recurrir a medios violentos. La premisa de este argumento es que existe un vínculo entre movimientos sociales y grupos terroristas.

Los grupos terroristas son producto de un movimiento social. Sin embargo, existen otros grupos que también apoyan al movimiento social y la causa de este ( por ejemplo, la creación de un Estado palestino), pero lo hacen a través de medios políticos y no violentos. La estrategia de la política exterior de Washington es destruir militarmente a los grupos violentos e impedir que se creen nuevos, dándoles un sistema democrático donde puedan luchar por sus objetivos libremente.

Sin embargo, en este último punto no existe consenso entre demócratas y republicanos. Los demócratas todavía no han planteado una propuesta política alternativa a las soluciones de la administración Bush, incluso John Kerry, durante la campaña presidencial de 2004, nunca explicó cómo manejaría el caso de Iraq de manera distinta.

Es muy interesante cómo los principios del militar alemán, Carl Von Clausewitz, todavía son relevantes. En el Siglo XIX, el militar alemán planteó que toda guerra tenía mucha fricción, es decir, que se cometían siempre muchos errores. Según Clausewitz, esto era inevitable y que los principales errores se debían a mala información de inteligencia. Es increíble como esto sigue siendo cierto después de 150 años y de tantos avances tecnológicos. Aparentemente ni siquiera los avances tecnológicos pueden eliminar la fricción en una guerra.

El Salvador, como aliado de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y como el único país latinoamericano con tropas en Iraq, debe estar atento al debate que se vive Estados Unidos, ya que su resultado seguramente influenciará la futura política de seguridad del país.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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