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Economía para todos
Copyrights, patentes..., dinero

El argumento más popular en favor del otorgamiento de patentes durante un tiempo “adecuado”, es que son necesarias para alentar a que alguien dedique la “suficiente” cantidad de tiempo y dinero a la investigación

Publicada 22 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Alejandro Alle*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Una de las batallas más grandes que se está desarrollando por estos días en el mundo de los negocios, es la que protagonizan tres gigantes de la Internet, como lo son Google, Yahoo!, y MSN de Microsoft. Dichas empresas, además de ser portales muy conocidos, y de servir como motores de búsquedas en la red, ofrecen servicios de e-mail, y venden espacios de publicidad.

Pues bien, ahora las tres compañías están en una carrera contra el tiempo, para ver quién es la primera en colocar, de forma masiva, libros “en línea” (”online”, como suele decirse), y de ese modo hacerlos accesibles por la Internet desde cualquier computadora del mundo, y en cualquier momento. ¡Ah!, y por ser virtual, se acabará para siempre aquello de “el libro está prestado”, que todos hemos escuchado en las bibliotecas.

Los avances tecnológicos han hecho posible que la información, de todo tipo y volumen, pueda fluir y estar disponible en cualquier parte del planeta, en forma instantánea. Claro que como dice The Economist, la cuestión es establecer cómo fluye… el dinero. Y en la bolsa de quién queda. Porque como usted ya estará imaginando, no estamos hablando de electrones ni de megabytes…., sino de billetes.

Es por ello oportuno analizar un tema fundamental de la Economía, como es el de los derechos de propiedad, y ver en particular el sistema de propiedad intelectual, que trata acerca de cuatro diferentes tipos de derechos: los “copyrights”, las “patentes”, las “marcas”, y los “secretos comerciales”.

Concentrémonos en los dos primeros, los copyrights y las patentes, a fin de establecer cuál es la característica fundamental que los diferencia.

Los copyrights sirven para proteger los derechos que tienen los autores sobre sus creaciones artísticas, musicales o literarias. Por ejemplo, en el caso de la citada biblioteca virtual que más temprano que tarde existirá, sin duda habrá problemas de copyrights.

Ello es porque ni los autores de los libros, ni las editoriales, van a estar dispuestos a que Google, Yahoo!, o MSN suban a la Internet versiones scanneadas de sus libros, y lucren alegremente con su venta o alquiler (¡come on!).

Por su parte, las patentes son los derechos de protección que un Estado reconoce a ciertos inventores, para fabricar o vender sus invenciones en determinado territorio, en forma exclusiva, durante un cierto número de años. Cualquier parecido con la entrega de monopolios garantizados es pura coincidencia… (¡ooops!).

Es decir, tanto los copyrights como las patentes son derechos exclusivos de propiedad, pero se diferencian en que el copyright es una herramienta natural, coherente con el libre mercado, y con el respeto a la propiedad ajena. Su duración debería ser perpetua.

Por el contrario, las patentes suelen ser arbitrarias, y frecuentemente consisten en la utilización de la fuerza del Estado para proteger a alguien de la competencia (¡qué feo!). O para que gane dinero vendiendo ese monopolio artificial.

Le pregunto, ¿a usted, como consumidor, quién lo protege de ese monopolista inventado por ley? No hay dudas de que alguien más también podría alcanzar igual resultado poco tiempo después, y no necesariamente por copia. De hecho, esa es la historia de la ciencia y de la tecnología: mucha gente trabajando detrás de inventos o descubrimientos similares.

El argumento más popular en favor del otorgamiento de patentes durante un tiempo “adecuado”, es que son necesarias para alentar a que alguien dedique la “suficiente” cantidad de tiempo y dinero a la investigación.

Otras preguntas que surgen son, ¿cuánto tiempo es el “adecuado” para la patente?, ¿qué cantidad de tiempo y dinero invertido en investigación es el “suficiente” para ameritar el otorgamiento de una patente?, ¿por qué se otorga por determinado número de años?, ¿por qué no por el doble de tiempo?, ¿por qué no por la mitad?

El tema data de lejos, ya que la primera ley de patentes en la historia moderna fue introducida en Venecia en el año 1474, con el fin de atraer a dicha ciudad-estado la llegada de artesanos, a quienes se les garantizaba que durante 10 años nadie les copiaría sus técnicas de fabricación. Después llegó Charles Aznavour y compuso “Venecia sin ti”, aunque él obtuvo un copyright, no una patente.
Hasta la próxima.

*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy.

 

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