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Dos fans un Ídolo

Son dos salvadoreñas fieles seguidoras de Ricky Martín. Una tuvo la suerte de estar con él cuando vino junto con Menudo, y la otra sueña con conocerlo

Publicada 21 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Colección. Vilma Ventura muestra sus tesoros.
Foto EDH

Nuria Romero
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Laura Quintanilla, como le llamaremos a una madre de familia de 36 años que prefirió ocultar su identidad, confiesa que, adolescente, hizo hasta lo imposible para conocer a Ricky Martín.

“Teníamos 16 ó 17 años, cuando él vino con Menudo. Se hospedaron en el Hotel Presidente. Había seguridad en todos los pasillos y ascensores. Nosotras hicimos mil cosas para llegar hasta donde estaba él”, recuerda la madre de tres hijos.

“Casualmente había un conocido del papá de una de mis amigas hospedado en el hotel y dijimos que llegábamos a visitarlo. Así logramos entrar. Cuando estábamos en el lobby, Menudo bajó a tomarse unas fotos para los medios y nosotros aprovechamos para acercarnos.

La seguridad nos dejó que nos tomáramos fotos con ellos porque éramos las únicas que estábamos allí. Después seguimos el microbús que los llevó al restaurante Las Cascadas (hoy Lips). Como la seguridad ya nos conocía nos dio permiso de acercarnos nuevamente.

En la noche, el día del concierto, la pasamos súper bien”, recuerda como si lo viviera de nuevo. La última vez que vino Ricky al país, ella no pudo verlo porque tenía dengue. “Hoy, espero escucharlo en vivo, aunque que sea en la calle”, agregó.

La No. 1

.Afición. La Rickymanía en El Salvador
Foto EDH

Vilma Ventura es otra de las grandes fans del boricua que asegura que con tal de oírlo hoy en la noche, está dispuesta a escucharlo desde la calle.

Y es que no logró entrada. “Empecé a trabajar en noviembre, y cuando me pagaron la primer quincena los fui a comprar y ya no habían”, expresa la joven de 22 años mientras muestra cientos de fotografías de periódicos y póster que colecciona desde sus ocho años.

Recuerda que su abuela le compró el primer cassette y después ella consiguió los CD originales. “Los vendí para costear mi graduación”, confesó la fanática.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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