elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Palabras
El frágil gigante pterosaurio

Hasta ahora no habían comprendido los científicos cuán asombroso era el tamaño de los pterosaurios, reptiles voladores de la época de los dinosaurios.

Publicada 21 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Los últimos descubrimientos en el continente americano revelan que tal como en la novela de Sir Arthur Conan Doyle: El Mundo Perdido, los reptiles voladores llegaban a medir 18 metros de la punta de un ala a la otra. Su habilidad voladora para aprovechar las corrientes de aire y las termales sorprende a los diseñadores de modernos aviones.

Sin embargo, pese a su grandeza, este coloso de la prehistoria era frágil. Sus esqueletos eran tremendamente livianos, sus huesos delgados y huecos y la membrana de sus alas muy liviana. Su bajo peso les permitía ser los colosos voladores del aire.

Los pterosaurios eran frágiles y vulnerables a la vez. Como ocurre con los seres humanos. Entre más altos, más grande la caída. Tan grande creció el Imperio Romano, que no pudo defender sus fronteras. Es la fragilidad de la grandeza. De hecho los grandes imperios como el de las Torres Gemelas, de Manhattan, son tan frágiles que pueden colapsar o estremecerse con una granada o con el arma de un pequeño pirata aéreo.

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a Día
El papel del censor

En la actualidad China ocupa el segundo lugar del mundo en volumen de usuarios de la Internet, lo que convierte en una pesadilla, y eventualmente una misión imposible, la tarea de los censores.

Los críticos afirman que el régimen ha bloqueado centenares de miles de sitios, además de amenazar con penas de cárcel a quienes pretenden entrar a ellos.

Pero, nos dice Il Corriere della Sera de Italia, el número de personas procesadas por ese delito de “querer ver y querer saber” es microscópico en relación con las millonarias masas de usuarios.

Los censores son siempre insaciables en el prurito de querer taparlo todo.

elsalvador.com WWW