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A los pueblos de L.A.
Chávez tiene que pedir perdón

En el colmo del cinismo, el agitador social que manda en Venezuela, luego de encender la mecha de la violencia, se quitó la pañoleta roja y se unió a los gobernantes democráticos que asistían a la reunión.

Publicada 21 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Eduardo Vázquez Bécker*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


El presidente Hugo Chávez de Venezuela, debe pedir perdón a los pueblos de América Latina. Con su actitud vulgar y abusiva irrespetó no sólo al pueblo argentino sino a todo el continente; en su afán por atacar al presidente George Bush y al proyecto económico internacional conocido por sus siglas como ALCA, no le ha importado abusar de la hospitalidad argentina durante el desarrollo de la IV Cumbre Iberoamericana que se llevó a cabo los días 4 y 5 de noviembre, en Mar de Plata.

Como cualquier agitador social internacionalista, Chávez encabezó una marcha de protesta convocada por las organizaciones izquierdistas y el partido comunista de Argentina, protesta que se convirtió en una demostración violenta en medio de incendios y saqueos a la propiedad privada de los marplatenses.

A su lado Diego Maradona, de quien el presidente Fox de México dijo, acertadamente, que este sabe usar los pies pero no la cabeza. Maradona es famoso por admirar al FMLN, al terrorismo Tupamaro y al Sendero Luminoso, por consumir drogas, por agredir a la prensa con armas de fuego y por haber robado en un mundial de fútbol, mediante un gol fraudulento, el triunfo que merecía la selección de Inglaterra. Es huésped frecuente de Fidel Castro en La Habana.

En el colmo del cinismo, el agitador social que manda en Venezuela, luego de encender la mecha de la violencia, se quitó la pañoleta roja y se unió a los gobernantes democráticos que asistían a la reunión, aplaudido por cuatro de ellos, incluido el canciller cubano y el presidente argentino, los otros 29 presidentes lo desaprobaron diplomáticamente.

No cabe duda que la conducta de Chávez tiene intereses más trascendentes, su oposición a la aprobación de la ALCA, según él, debe ser reemplazada por una alternativa bolivariana que favorezca de manera preferencial al cono sur de América y a los intereses particulares de “su” Venezuela; a Chávez no le interesa Centroamérica ni México, al que considera su rival en la lucha por la hegemonía geopolítica de América Latina. En ese esfuerzo Chávez no descansará aunque para ello tenga que recurrir al expediente del “Bogotazo” en cada uno de nuestros países y como pudo ocurrir en Mar de Plata.

Chávez es un ególatra con sueños de grandeza, contradictorio e imprudente; sueña con ser un Bolívar, quiere ser el heredero de Fidel, habla de libertad económica pero la contradice en Venezuela; habla de derechos humanos pero olvida lo recientes que están las imágenes de un general venezolano a su servicio, golpeando en forma inmisericorde a una mujer indefensa.

La satrapía con que se impone Chávez en Venezuela no le autoriza al abuso ni a la grosería; los presidentes, buenos o malos, son presidentes y como tales hay que respetarlos; los pueblos que representan tienen historia, tradición y costumbres honorables, nadie, mucho menos un gobernante extranjero, puede atropellarlos impunemente. Los dictadores de antaño cometieron muchos errores pero jamás llegaron a los extremos que ha llegado el presidente Chávez de Venezuela.

Desafortunadamente Chávez no esta solo, el presidente de Argentina, en lugar de hacer suya la ofensa al pueblo gaucho, ha dicho de quienes criticaron la actitud del venezolano, que estos son sirvientes del imperialismo y que rinden pleitesía a los Estados Unidos; se refirió así a los 29 mandatarios democráticos que promueven el desarrollo económico y las reformas sociales que necesitan en sus respectivos países y que apoyaron la declaración producida en la cumbre del Mar de Plata.

*Lic. en Derecho y periodista.

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