elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La Nota del Día
A mayores exigencias, más costará la vivienda

Lo propio es poner los pies en la tierra respecto a lo que se pide para autorizar una construcción. Los encargados de dar permisos por lo general se exceden en sus requerimientos, aunque tengan las mejores intenciones.

Publicada 21 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

“No hay una única fórmula para reducir la carencia de viviendas en un país, pero hay modos de abaratarla un tanto, de fomentar la construcción y de ayudar a las familias a adquirir o edificar sus casas. Partamos de una realidad: mientras más exigencias tengan que llenar constructores y urbanizadores, más costosa será la nueva vivienda o la actualización de las existentes.

Lo propio es poner los pies en la tierra respecto a lo que se pide para autorizar una construcción. Los encargados de dar permisos por lo general se exceden en sus requerimientos, aunque tengan las mejores intenciones. Uno quisiera que toda vivienda fuera “digna”, muy bien ventilada, con amplios espacios, con servicios funcionales, etcétera, pero las cosas cuestan dinero y eso es precisamente lo que falta a muchísimas familias. Los estándares no se fijan de acuerdo con el deseo, sino atendiendo las necesidades básicas y pensando donde y cómo vive la mayoría.

Comencemos por algo: los trámites que se tienen que seguir y completar para construir o remodelar. En vez de ser una sola oficina, hay que aplicar en varias; si se trata de edificaciones en el Gran San Salvador, se debe tener autorización de OPAMSS y Concultura. Y lo que piensa Concultura respecto del “valor histórico” de algo y cómo tiene que manejarse, toca lo absurdo.

Se ha llegado al extremo de pedir que se mantengan no sólo las fachadas, las que podrán tener un pequeño valor de referencia o contribuir a la ambientación de un barrio, sino además los interiores, sin considerar las necesidades cambiantes de los ocupantes de un inmueble. Como lo venimos señalando, si en Francia, en España y en Italia es muy normal dejar la fachada y vaciar el resto, no tiene sentido que lo exijan para casas ubicadas en los alrededores de la PNC o San Jacinto. Hay edificios en Francia y España con dos o más siglos de antigüedad donde la noble fachada está al frente de edificaciones de concreto, acero, madera y cristal, como es también el caso de la torre bizantina en Florencia transformada en un hotel de cuatro estrellas.

Pero el disparatario va todavía más lejos: se pretende que cualquier modificación se haga con los materiales y sistemas originales. Los de la ocurrencia suponen que las decenas de miles de turistas que vendrán mes a mes a admirar el barrio La Vega, andarán con lupa examinando si el metal estampado es original y si se usó bahareque y no ladrillo para sostener una fachada que estaba por venirse abajo.

Lo necesario es tranquilidad y confianza

Esperamos con interés el plan de vivienda anunciado, que ojalá contemple enmiendas a las inútiles regulaciones vigentes, como flexibilidad para poder edificar viviendas de varios pisos en San Salvador. Sería importante, asimismo, que se estudien nuevos sistemas de construcción y diseños más flexibles, que permitan que si de día un espacio es salón, pueda de noche convertirse en dormitorios. Hay además que unir los trámites en una dependencia, “una ventanilla única”, poner límites de tiempo para que sean aprobados y ensayar nuevos materiales y sistemas.

No se puede esperar que un país cuente con buenas viviendas, si no goza de desarrollo económico. Y este se dará en la medida que haya tranquilidad y confianza.


elsalvador.com WWW