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Privilegio y responsabilidad
Saber comunicar

El que un periódico de prestigio acoja en sus páginas las opiniones de los ciudadanos, es un privilegio de que gozamos los salvadoreños, gracias a la libertad de prensa

Publicada 20 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Teresa Guevara de López*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Es un privilegio de los seres humanos el saberse comunicar, y más aún a través de la palabra escrita que puede llegar a más personas, mantenerlas informadas y generar opinión. Quien escribe, está en cierta manera, in-vestido de autoridad y por lo mismo tiene la obligación de co-nocer el tema que va a tratar, ya que de lo contrario, la desinformación crea confusión al decir me-dias verdades.

Esta semana un matutino, en su edición deportiva publicó a todo color, una reproducción de “La Última Cena”, de Leonardo Da Vinci. Cinco de las figuras de los apóstoles estaban en blanco, y la nota de pie de página decía que “todavía faltaba elegir a cinco deportistas para completar un cuadro deportivo”.

Muy poco acertada la comparación y ofensiva para los que creemos que el momento en que Jesús instituye el sacramento de la Sagrada Euca-ristía es digno de todo respeto y veneración y resulta irreverente el usarlo como referente de un tema deportivo. Y como se supone que no hay mala intención ni deseo de herir sentimientos, se evidencia ignorancia crasa. Una referencia similar a Mahoma, supondría la pena de muerte en un país musulmán. ¿Por qué no eligió Ali Baba y los 40 ladrones?

En una página editorial, una economista suiza acusaba acremente a la Iglesia Cató-lica de haber hecho retroceder al mundo, aniquilando los logros de la Ilustración, debido a ciertas declaraciones del cardenal de Viena, relacionadas con la intervención divina en el asunto de la evolución. Impresiona la audacia de atreverse a incursionar en un tema totalmente desconocido para ella, pues pone al descubierto su desconocimiento total de teología, de religión y de los principios en que se basaba el prelado (que sí sabe, porque es su campo) al emitir sus opiniones.

Cuenta el Dr. Pedro Brunori, una experiencia que le tocó vivir cuando el Papa Juan Pablo II le pidió organizara la oficina de prensa en el Vaticano, con el objeto de mejorar las comunicaciones con los obispos y nuncios de todo el mundo. Tuvo necesidad de pedir una cita con el cardenal Ratzinger, a quien la prensa había calificado como el panzercardinal, atribuyéndole un carácter poco atrayente, adusto e inflexible.

Tuvo su primer gran sorpresa cuando la cita le fue concedida a la mañana siguiente; la segunda, cuando el cardenal lo estaba esperando y finalmente, durante la entrevista, la actitud afable, abierta y colaboradora de quien es hoy el Papa Benedicto XVI, le permitió cambiar radicalmente su percepción del prelado, elaborada por los medios de comunicación.

Posiblemente de manera subjetiva por alguien, que sin mayor conocimiento del cardenal o por una impresión personal percibida en un momento determinado, le puso una etiqueta que luego muchos aceptaron, tomando como real un criterio válido sólo para quien lo emitió.

El que un periódico de prestigio acoja en sus páginas las opiniones de los ciudadanos, es un privilegio de que gozamos los salvadoreños, gracias a la libertad de prensa. Pero es también una enorme responsabilidad porque debemos responder a la confianza depositada en nosotros, en nuestras ideas y en nuestras opiniones, que deben surgir de un conocimiento profundo del tema que estamos tocando. Tenemos la obligación de investigar, consultando fuentes fidedignas, lo cual se facilita mucho gracias a la tecnología, pues hoy la Internet nos permite tener acceso a todos los temas.

En temas como medicina, le-yes, ingeniería y otras disciplinas, son expertos los que emiten juicios y opiniones y se respeta su criterio, aunque no se comparta. Pero cuando se trata de religión, todo mundo se cree con derecho a opinar, a pontificar y a sentar criterios, llevándose de encuentro las leyes de Dios y de la Iglesia, aunque su único conocimiento del tema sea el catecismo de la Prime-ra Comunión.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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