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Buenos consejos

Reforcemos la institucionalidad, dinamicemos nuestra economía, pensemos con internacionalidad y seamos más exigentes, sobre todo con nosotros mismos, respetando las leyes y los derechos de todos los salvadoreños

Publicada 20 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Escuché una entrevista con don José María Aznar y me gustó mucho la conducción, aunque en determinados momentos se le fue un “pelín” la mano al entrevistador, queriendo hacer opinar al expresidente del Gobierno español sobre la política interna de El Salvador… Sencillamente no procedía y el Sr. Aznar diestro en este tipo de entrevistas, elegantemente desvió la pregunta como un gran maestro de la tauromaquia en la Plaza Monumental de Madrid.

Tres cosas, dijo, son importantes para nuestro país y, por lo que conozco de la transmisión española, pienso son imprescindibles para que El Salvador y los salvadoreños se modernicen conceptual y actitudinalmente.

La institucionalidad, es decir, que las instituciones salvadoreñas se refuercen, cumplan con sus principios, misiones y las leyes na-cionales e internacionales. En-tendí, que por ejemplo, la Asam-blea Legislativa sea un lugar donde se discutan, aprueben o desaprueben las propuestas del Ejecutivo y otras propuestas de cambios en las leyes. Que ahí se piense en función y para los intereses de todos los salvadoreños. Que la Asamblea sea la conjunción de esfuerzos, discrepancias y acuerdos del pensamiento político, orientado hacia el progreso del país.

La estabilidad económica, que significa una economía sana y dinámica. En este contexto, yo pienso que financiera y operativamente nuestra economía sea productiva y orientada hacia crecimiento y el valor agregado. Es decir, que los intereses que paguemos por el uso del dinero, sirvan para que los negocios progresen.

Nuestra economía debe sanearse de la competencia desleal, de la decisión de compra por el precio al margen de la calidad, de la falacia del descuento y la rebaja y de los famosos “quedan”, que sólo sirven para degradar el valor económico de los esfuerzos y que los intereses que se pagan, en lugar de hacer crecer los negocios, más bien actúan como freno.

Nuestra economía adolece de la enfermedad crónica de la “manía de pagar tarde”, aunque se pueda pagar a tiempo y de asumir que con un “quedan” se arregla la situación, cuando lo que se inicia es un proceso engorroso y caro de recuperación. En los países del primer mundo, lo que sí existe, es el descuento por pronto pago o el pago adelantado, que si son dinamizadores de la economía y los negocios y ya existen organizaciones, que tienen como valor empresarial, pagar puntualmente a sus proveedores.

En tercer lugar, aconseja, la internacionalidad o sea, salir conceptualmente del entorno salvadoreño y centroamericano, aprender a valorar lo bien hecho aquí, pero hacerlo inteligentemente. La calidad, el cumplimiento del plazo de entrega, las condiciones de trabajo, la prevención de accidentes, el buen uso de los recursos naturales, el cuidado del medioambiente y la salud laborar son básicos para la visión y la misión de negocio con proyección internacional.

Pero lo nuevo en la entrevista con el Sr. Aznar, es que debemos ser exigentes con todo: Las instituciones, el Gobierno, las relaciones comerciales y personalmente asumo, que lo debemos ser sobre todo, primero exigentes y respetuosos con nosotros mismos. Muchos negocios y el país irían mejor, si no hubiera tanta competencia desleal y se reestableciera una mentalidad de cumplimiento y uso de las finanzas para el crecimiento empresarial.

Según las noticias del día siguiente de la gran convención, el Sr. Aznar fue el único ponente que hizo reír a los participantes. Evidentemente, es un político con buen humor y mi deseo para todos los que escucharon su discurso es que analizando lo que dijo, sigamos los consejos, pues tiene la experiencia de haber enderezado una España que recibió un tanto emproblemada.

La visión hacia el 2024 es buena porque nos orienta hacia el futuro, pero cada año hay que hacer lo que corresponde y más, para que avancemos y evolucionemos. Reforcemos la institucionalidad, dinamicemos nuestra economía, pensemos con internacionalidad y seamos más exigentes, sobre todo con nosotros mismos, respetando las leyes y los derechos de todos los salvadoreños.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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