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Pedro
Roque*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Escuché una entrevista con don José María Aznar y
me gustó mucho la conducción, aunque en determinados momentos
se le fue un “pelín” la mano al entrevistador, queriendo
hacer opinar al expresidente del Gobierno español sobre la política
interna de El Salvador… Sencillamente no procedía y el Sr.
Aznar diestro en este tipo de entrevistas, elegantemente desvió
la pregunta como un gran maestro de la tauromaquia en la Plaza Monumental
de Madrid.
Tres cosas, dijo, son importantes para nuestro país y, por lo que
conozco de la transmisión española, pienso son imprescindibles
para que El Salvador y los salvadoreños se modernicen conceptual
y actitudinalmente.
La institucionalidad, es decir, que las instituciones salvadoreñas
se refuercen, cumplan con sus principios, misiones y las leyes na-cionales
e internacionales. En-tendí, que por ejemplo, la Asam-blea Legislativa
sea un lugar donde se discutan, aprueben o desaprueben las propuestas
del Ejecutivo y otras propuestas de cambios en las leyes. Que ahí
se piense en función y para los intereses de todos los salvadoreños.
Que la Asamblea sea la conjunción de esfuerzos, discrepancias y
acuerdos del pensamiento político, orientado hacia el progreso
del país.
La estabilidad económica, que significa una economía sana
y dinámica. En este contexto, yo pienso que financiera y operativamente
nuestra economía sea productiva y orientada hacia crecimiento y
el valor agregado. Es decir, que los intereses que paguemos por el uso
del dinero, sirvan para que los negocios progresen.
Nuestra economía debe sanearse de la competencia desleal, de la
decisión de compra por el precio al margen de la calidad, de la
falacia del descuento y la rebaja y de los famosos “quedan”,
que sólo sirven para degradar el valor económico de los
esfuerzos y que los intereses que se pagan, en lugar de hacer crecer los
negocios, más bien actúan como freno.
Nuestra economía adolece de la enfermedad crónica de la
“manía de pagar tarde”, aunque se pueda pagar a tiempo
y de asumir que con un “quedan” se arregla la situación,
cuando lo que se inicia es un proceso engorroso y caro de recuperación.
En los países del primer mundo, lo que sí existe, es el
descuento por pronto pago o el pago adelantado, que si son dinamizadores
de la economía y los negocios y ya existen organizaciones, que
tienen como valor empresarial, pagar puntualmente a sus proveedores.
En tercer lugar, aconseja, la internacionalidad o sea, salir conceptualmente
del entorno salvadoreño y centroamericano, aprender a valorar lo
bien hecho aquí, pero hacerlo inteligentemente. La calidad, el
cumplimiento del plazo de entrega, las condiciones de trabajo, la prevención
de accidentes, el buen uso de los recursos naturales, el cuidado del medioambiente
y la salud laborar son básicos para la visión y la misión
de negocio con proyección internacional.
Pero lo nuevo en la entrevista con el Sr. Aznar, es que debemos ser exigentes
con todo: Las instituciones, el Gobierno, las relaciones comerciales y
personalmente asumo, que lo debemos ser sobre todo, primero exigentes
y respetuosos con nosotros mismos. Muchos negocios y el país irían
mejor, si no hubiera tanta competencia desleal y se reestableciera una
mentalidad de cumplimiento y uso de las finanzas para el crecimiento empresarial.
Según las noticias del día siguiente de la gran convención,
el Sr. Aznar fue el único ponente que hizo reír a los participantes.
Evidentemente, es un político con buen humor y mi deseo para todos
los que escucharon su discurso es que analizando lo que dijo, sigamos
los consejos, pues tiene la experiencia de haber enderezado una España
que recibió un tanto emproblemada.
La visión hacia el 2024 es buena porque nos orienta hacia el futuro,
pero cada año hay que hacer lo que corresponde y más, para
que avancemos y evolucionemos. Reforcemos la institucionalidad, dinamicemos
nuestra economía, pensemos con internacionalidad y seamos más
exigentes, sobre todo con nosotros mismos, respetando las leyes y los
derechos de todos los salvadoreños.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.
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