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| Nueva vía. Algunos ex convictos han buscado la readaptación por amor a sus hijos.Foto EDH |
Edmee Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Kenia F. estuvo internada dos años por intentar asesinar a su hijo recién nacido, pero ahora es la pequeña Katya quien le ha dado sentido a su vida.
Ella es sólo una de 10 jóvenes rehabilitados, incluyendo mareros, bajo el cargo de los tribunales de ejecución de medidas.
El rechazo de su antiguo novio y los prejuicios religiosos de sus padres la llevaron a ocultar su embarazo.
Más
vale tarde que nunca
Tras su capturaen marzo de 2000, Kenia comprendió el error que pudo cometer
- Hace seis meses se casó en un doble matrimonio realizado en las instalaciones del Juzgado 1o. de Ejecución de Medidas al Menor.
- Fruto de la unión nació la pequeña Katya.
¡-reinsertarse en la sociedad, trabajando en empresas del sector privado. |
Luego lanzó a su hijo en una fosa séptica, pero afortunadamente fue rescatado.
Tras ser condenada, Kenia F. perdió la custodia de su pequeño, quien ahora vive con su padre, pero el tribunal ayudó a no perder totalmente los derechos del niño. “Ayudo con su mantenimiento y lo veo cada cierto tiempo”, dijo la madre.
El cambio además hizo que la joven madre de 22 años formara una familia al lado de otra persona, con la cual procreó a Katya.
“A inicios de este año me casé en el tribunal de menores, tras terminar mi internamiento”, afirmó. A esto se suma un logro más: desde hace dos años es bachiller.
El mismo objetivo persiguió Francisco T. al salirse de la Mara Salvatrucha para darle un mejor porvenir a su hijo. “Me siento feliz, quiero darle mejores oportunidades, aquellas que no tuve en su momento”, subrayó el joven carpintero.
Otra joven madre, que no quiso identificarse, dijo que “los niños son la parte fundamental de su cambio”.
“Las maras no traen nada bueno y por eso cuando tuve a mi primera hija, me salí, tomando en cuenta a las consecuencias que me sometía. Los hijos nos hacen más responsables”, dijo.
Juzgado premia reintegración familiar
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Regalo. Las canastas contenían juguetes, ropa y dulces. Foto EDH |
El Juzgado 1o. de Ejecución de Medidas al Menor y la Procuraduría General de la República dieron un pequeño reconocimiento a jóvenes que se han responsabilizado por sus hijos estando dentro del proceso de rehabilitación.
Alrededor de diez niños recibieron de manos de la jueza Aída Santos varias canastas con juguetes, dulces y ropa, entre otros.
“Hay jóvenes que abandonaron las pandillas por sus hijos”, dijo la jueza.
Este es el reconocimiento de esta índole que realiza el juzgado. Anteriormente se han dado canastas escolares a los jóvenes que han terminado el bachillerato.
“Lo único que lamento es que abandonan la escuela por trabajar, ya que tienen una familia que mantener”, agregó.

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