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Padres, al fin de todo

“Criaturas” es un viaje a la infancia. Los padres quieren que sus hijos sean sus fieles reflejos. La vida se encarga de modificar los ideales de sus vástagos.

Publicada 19 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Por siempre niña. Dinora Cañénguez encarna a una pequeña que anhela ser grande. Foto EDH

Morena Azucena
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

El mundo no es visto, por igual, entre padres e hijos.

Para nada. Y desde los cinco años, por general, comienzan las interrogantes que ponen de cabeza a los progenitores.

En “Criaturas”, la última obra montada por el grupo teatral Moby Dick, es posible ver este mundo dispar.

La propuesta, estrenada la noche del jueves en el Teatro Luis Poma, es sin duda, un espejo que todo padre debe ver.

En él, seguramente identificarán pasajes de la vida cotidiana que, además, de destilar ternura y amor hay muchas situaciones que los sacan de sus casillas.

Incluso se reproduce, de manera irónica situaciones que tanto padres e hijos idealizan.

¿Odiar a los hijos?

Los actores de la compañía Pablo Agudelo, Dinora Cañénguez, Mercy Flores y Rosario Ríos dejaron al público asistente mucho humor, pero también mucha reflexión en cada uno de los “sketch”.

La desesperación y la poca paciencia de las madres se ve reflejada en el corto: “Odio a mis hijos”.

Las tres mujeres, que retratan a sus hijos, manifiestan su inconformidad por el simple hecho de que tienen hábitos, costumbres y comportamientos muy diferentes al de ellas.

“Sentíamos que era muy fuerte decir ‘Odio a mis hijos’. Pero luego pensamos que era una catarsis”, dijo la actriz Mercy Flores.

Las súplicas de los hijos también son parte de esta comedia. El actor Pablo Agudelo, por ejemplo, interpreta a un chico que escribe una carta a Santa Claus, a quien le pide que mate a su hermanito. En su mundo, el niño piensa que si sucede esto, él será afortunado en Navidad: todos los regalos serán para él.

Y mientras Agudelo hacía esta petición, el temblor de grado 6.0 lo sorprendió. “Me escuchó Santa Claus. Estábamos tan conectados que la tierra liberó energía”, dijo el actor entre risas.

Guadalupe Berríos, una espectadora que se quedó hasta el final de la presentación junto a su hijo expresó su opinión: “Me sentí súper identificada. Especialmente en la primera pieza”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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