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Ronaldinho logro penetrar dos veces la cabaña de los galácticos.
Foto EDH/AP
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Por Alberto Bravo
Madrid, 19 nov (dpa)
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El encuentro más esperado de la duodécima jornada de Liga
dejó en claro que entre los dos grandes del fútbol español
existen notabilísimas diferencias. El Barcelona gobernó
el encuentro desde el pitido inicial y apenas tardó 15 minutos
en adelantarse.
Leo Messi acercó el balón hasta el área y allí
apareció Etoo para meter la puntera y mandar el cuero junto
al palo izquierdo de Casillas, que apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Los últimos 20 minutos de la primera mitad fueron una exhibición
barcelonista. En muchos momentos pareció que sobre el campo había
20 futbolistas azulgranas sobre el campo, tal fue la velocidad con la
que se movieron sus jugadores y, por consiguiente, el balón.
Luxemburgo no movió nada tras el descanso y el Real Madrid no cambió:
continuó con su juego plano, utilizando el pobre recurso del balón
en largo, y sus estrellas tampoco lucieron. En cambio, el Barcelona siguió
a lo suyo, sintiéndose un gigante.
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Zidane y Ronaldo no brillaron en el partido contra el Barcelona.
Foto EDHAP
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El Barcelona no perdonó en el minuto 59, cuando Ronaldinho creó
una obra de arte. Tomó el balón en la medular, pegado a
la banda izquierda y avanzó hacia adelante; dejó tirado
a Sergio Ramos, entró en el área, rompió a Iván
Helguera y superó con clase a Casillas. El Santiago Bernabéú,
en un documento histórico, se levantó para aplaudir la maravilla
de Ronaldinho.
Pero Ronaldinho obró otro pequeño milagro en el minuto 77,
cuando hizo otra maravillosa jugar y marcó con un lujo de lanzamiento,
cruzando al palo opuesto de Casillas. El Santiago Bernabéu se puso
de nuevo en pie para aplaudir y acto seguido los espectadores comenzaron
a abandonar el estadio, increpando a todos: directiva, entrenador y jugadores.
El Barcelona dio un golpe de efecto y conquistó el liderato de
la forma soñada por su afición: ridiculizando al Real Madrid,
goleando en el coliseo blanco y dando una gran exhibición. Ahora
mismo, existe una diferencia sideral entre los dos.
Por otra parte, el Getafe y el Osasuna igualaron en un partido en el que
ninguno de los dos equipos demostraron su condición de equipo revelación.
El Osasuna llegó a Getafe como líder del campeonato, pero
no demostró tal condición, aunque la lucha del equipo navarro,
según Javier Aguirre, su entrenador, es la permanencia y por eso
dio por bueno el resultado.
La primera parte fue de dominio local, aunque tardó en sumar ocasiones.
Y la primera noticia llegó a los 25 minutos, cuando Aguirre fue
expulsado por protestar al árbitro, Lizondo Cortés, que
no dudó en echarle.
La segunda parte no ofreció muchos más elementos para la
distracción y el Osasuna se dedicó a defender el punto,
que al final logró, lo que le sirve para mantenerse en la cima
del campeonato.
En otro partido intensísimo, como corresponde a un "clásico",
el Sevilla venció al Betis por 1-0 en un encuentro marcado por
las patadas y los malos modales, como viene siendo norma habitual en los
últimos años.
El Sevilla se quedó con 10 jugadores a los 25 minutos por la expulsión
de Javi Navarro tras una violenta patada al delantero Dani.
Pero el Betis no supo aprovecharlo y se mostró muy tímido
en ataque.
El encuentro se decidió a los 49 minutos, cuando el Betis regaló
un penal por unas manos en el lanzamiento de una falta del Sevilla.
El italiano Maresca agradeció el penal para marcar el que a la
postre fue el tanto definitivo, aunque fue expulsado a cinco minutos del
final, dejando a su equipo con nueve.
El Sevilla es el equipo menos goleado de primera división, con
sólo seis tantos encajados, e impuso el valor de su defensa para
llevarse tres puntos que lo sitúan igualado con el Villarreal en
la cuarta posición de la clasificación. Por contra, el Betis
bajará a los puestos de descenso si mañana vencen el Espanyol
o el Alavés.
Finalmente, la afición del Villarreal se llevó una decepción
con el empate sin goles sumado ante el Zaragoza, que logró lo que
buscaba, el punto.
El equipo local fue mejor ante un Zaragoza que planteó un partido
defensivo, pero Lucho Figueroa estuvo desacertado y el equipo visitante
se llevó el empate deseado.
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