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El
Diario de Hoy
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elsalvador.com
“ENADE se trata de eso: las gremiales de empresarios proponen al
gobierno y al país medidas y políticas que promuevan el
crecimiento económico, la creación de empleo y formas para
elevar los niveles de vida de la población. Pero el esfuerzo no
termina allí ni son las gremiales y el gobierno los únicos
vitalmente interesados en lograr el desarrollo económico.
Las personas bien nacidas anhelan superarse y desean lo mismo para el
resto de sus connacionales. Si el país crece, la mayoría
de nosotros mejorará de condición. Nadie se beneficia de
estar rodeado de pobres, de ignorantes o de enfermos.
El expresidente Aznar la puso muy clara: fortaleciendo la institucionalidad,
ampliando las libertades, ciñéndose a las reglas del mercado,
actuando con sensatez y trabajando mucho, progresan las comunidades, los
gobiernos y los pueblos.
Oferta de empleos hay, pero por distintos motivos muchos de ellos quedan
vacantes o se llenan con nicaragüenses u hondureños. Y no
se trata sólo de ocupación en agricultura, sino también
en las áreas de servicios, como dependientes de gasolineras o en
la construcción. Es obvio que abundan salvadoreños que no
consideran dignos muchos de esos trabajos, pero por fortuna lo son para
nuestros vecinos.
Eventos como ENADE sirven a un propósito fundamental del sector
productivo: que las propuestas se hagan a la luz pública, con claridad
y razonadas, buscando el bien general. En esa forma no se empujan agendas
secretas ni se busca satisfacer intereses particulares o sectarios.
ANEP ha tenido también otra función, cual es la de oponer
y criticar las barbaridades, ocurrencias y sinvergüenzadas de grupos
de poder, politicastros e inclusive organizaciones delincuenciales. En
los años de la gran demencia ANEP fue un factor clave para contener,
en cierto grado, los desafueros y la corrupción del régimen.
A mayor desorden menos trabajo
“Crear empleo”, lo que todos deseamos, no se logra por decisión
expresa ni del gobierno ni de los empresarios, pues si tal poder estuviera
en sus manos, de inmediato lo utilizarían. El empleo es el fruto
de buenas políticas, de la confianza, de la seguridad jurídica,
de la solidez de las instituciones, de la iniciativa y el empeño
de los creadores de riqueza de cualquier nivel y tamaño.
Esa es nuestra respuesta al televidente que citamos. Por tanto, gobiernos
y empresarios deben unir sus esfuerzos para propiciar, adelantar y sostener
políticas que generen un clima favorable al empleo y al trabajo.
En el caso de El Salvador, eso implica combatir la delincuencia, impartir
objetivamente la justicia, procurar la mayor transparencia en el manejo
de la cosa pública y, siempre, ouparse de que operen bien los mercados.
Contra el empleo, vale decir la creación de riqueza, se conjugan
los desórdenes, las posiciones extremas de politicastros, lo que
piden sindicatos extremistas, el populismo y la corrupción. Todo
aquello que cause desconfianza, que siembre el temor, que divida a nuestra
sociedad, que afecte el trabajo pacífico, afecta el empleo. Lo
afectan las huelgas ilegales, los bloqueos de las carreteras, las exigencias
disparatadas como las de la OIT.

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