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El
Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los interesados en beneficiarse o en enterarse de las oportunidades e
implicaciones del nuevo régimen comercial que el país tendrá,
contarán con una guía práctica con la que se pretende
explicar, de manera sencilla, el contenido del acuerdo, así como
los programas de apoyo que surgirán para atender la demanda.
Para comenzar, la correcta denominación del acuerdo, en lengua
española, es Tratado de Libre Comercio, cuya sigla es “TLC”.
En el idioma inglés se le llama “Central American Free Trade
Agreement”, o su sigla “CAFTA”. Nosotros, en El Diario
de Hoy, le llamamos TLC, por respeto a las reglas del español.
El Tratado de Libre Comercio (TLC) Centroamérica y República
Dominicana firmó con Estados Unidos es un instrumento legal que
permitirá la entrada de bienes al mercado estadounidense en forma
permanente, sin que haya necesidad de renovar licencias y permisos legislativos
ante las autoridades de la contraparte, para tener derecho a las exenciones
o rebajas fiscales.
De tal forma, los productos que hasta la fecha entran a Estados Unidos,
sin pagar aranceles, por medio de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe
(un instrumento legal de poca duración) gozarán del privilegio
permanentemente del TLC, a partir del uno de enero de 2006.
Acuerdo de dos vías
Estados Unidos tendrá el mismo trato para los bienes que introduce
al mercado salvadoreño, pero en menos porcentaje de productos.
El Salvador podrá introducir a Estados Unidos el 89 por ciento
de sus productos agrícolas, sin pagar arancel. En cambio, la contraparte
entrará al mercado local con el 53 por ciento de sus bienes del
campo, libres de gravámenes.
Entre los artículos salvadoreños que quedan exentos del
pago de arancel, para comercializarlos en Estados Unidos, están
la miel natural, los jugos de frutas, gaseosas, cervezas, horchatas, cebada,
demás bebidas étnicas, ajonjolí, loroco, queso duro-blandito,
semillas, quesadilla, tamales, pupusas, especias y otros de consumo nacional.
En el área industrial, El Salvador podrá exportar a Estados
Unidos el 99.73 por ciento de sus productos terminados, sin pagar arancel,
mientras que Estados Unidos tendrá el mismo tratamiento, pero sólo
para el 77.97 por ciento de sus especialidades industriales.
Para el resto de las fracciones arancelarias de los productos industriales
que no entran con libre comercio inmediatamente, ambos países bajarán
los respectivos aranceles en un período de once años, de
tal manera que las dos partes dejarán de cobrar gravámenes,
a partir del año doce de la vigencia del TLC.
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