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Crece demanda de medicina antiaviaria

La cura. 13 g de anís estrella producen 1.3 g de ácido shikímico, equivalente a 10 cápsulas de Tamiflu para una persona. Una tonelada alcanzaría para 770,000.


Publicada 17 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

The New York Times
Por ANDREW POLLACK
Internacionales
internacionales@elsalvador.com

Si estalla una pandemia de gripe aviaria, la capacidad del mundo para combatirla podría reducirse a una antigua especia para de la cocina china, o a la perseverancia de personas como el Profesor Frost.

La especia china, el anís estrella, provee el material básico para la fabricación del medicamento contra la gripe llamado Tamiflu, que se espera que esté en la primera línea de defensa cuando los humanos contraigan la enfermedad.

Sin embargo, probablemente no existe suficiente anís de estrella en China o en cualquier otra parte para satisfacer la acelerada demanda global de Tamiflu. Eso podría significar que la producción de Tamiflu no puede aumentar, aunque su fabricante, Roche, ceda a la presión de permitir que otras compañías fabriquen el fármaco.

El profesor es el doctor John W. Frost, un químico de la Universidad Estatal de Michigan, quien desarrolló una técnica para producir el material básico, el ácido shikímico, sin el codiciado anís de estrella.

De hecho, Roche usó el método de Frost en los últimos años, pero afirma que escuchó que la compañía redujo su uso. Sin desmoralizarse, Frost creó una nueva empresa que, asegura, podría producir enormes cantidades del material.

“Me siento completamente asombrado por el rechinido de dientes y el estrujar de manos a causa del ácido shikímico”, declaró Frost. “El cuello de botella no debería ser la disponibilidad del ácido shikímico”.

Frost es uno de muchos empresarios que intentan ayudar a aumentar la producción de Tamiflu, tal vez el medicamento más buscado en el mundo en estos momentos. Roche afirma que recibió peticiones de licencias por parte de más de 100 compañías. Asimismo, algunos países y empresas afirman que podrían producir Tamiflu, también conocido como oseltamivir, incluso sin el permiso de Roche.

El proceso

No obstante, se libra en debate acerca de qué tan fácil será hacerlo. Roche asegura que el proceso de fabricación consiste en diez etapas que tardan de seis a ocho meses, una vez que la materia prima está disponible. También afirma que algunos de los pasos en la producción pueden ser potencialmente peligrosos debido a que implican el uso de ázida de sodio, la sustancia que hace que se inflen de manera explosiva las bolsas de aire de los autos. La compañía afirma que le tomaría a un novato dos o tres años ser capaz de iniciar la producción.

Roche nunca ha indicado cuánto Tamiflu puede producir, solamente que, para el próximo año, estará fabricando de ocho a 10 veces más que en 2003. Pero otros aseguran que el proceso de fabricación, aunque más difícil que el de algunos medicamentos, no es extremadamente difícil.

“No creo que la química sea una cuestión tan importante”, afirmó el doctor Yusuf K. Hamied, presidente de Cipla, una compañía de medicinas genéricas indias que anunció que producirá oseltamivir, el nombre genérico de Tamiflu. Afirmó que Cipla ya utiliza ázida de sodio, la sustancia de las bolsas de aire, para producir el medicamento AZT contra el sida, y un fármaco contra la epilepsia.

Parte del desacuerdo en torno a la dificultad podría emanar de la diferencia entre producir pequeñas cantidades en el laboratorio, lo que se puede hacer con facilidad, y producir grandes cantidades para su venta.

Ernie Pirsbe, vicepresidente de desarrollo químico de Gilead Sciences, que inventó el Tamiflu, afirma que una regla de la industria es que cada paso, aunque esté bien definido, tarda de uno a seis meses en llevarse a la práctica. Según su versión, la fabricación de Tamiflu implica 12 pasos.

El Instituto nacional de Investigación de la Salud de Taiwán tardó solamente 18 días para producir una pequeña cantidad de Tamiflu, con la guía de documentos y patentes publicados.

Sin embargo, producir grandes cantidades es “otra historia”, aseveró K. S. Shia, quien dirigió el proyecto y reconoció la complejidad de producir Tamiflu. Las autoridades taiwanesas no han indicado cuánto tiempo tomará lograr una producción mayor.

Aunque las compañías puedan fabricar el medicamento, podrían no contar con suficiente ácido shikímico. Dicho ingrediente es extraído de la fruta de los árboles de anís estrella, que crecen en el sur de China. La mayor parte de éste es usado actualmente para la producción de Roche, pero también es una especia en la cocina asiática, y es usado en medicinas herbales y en la producción de licores, incluyendo Penrod.

Desde que la demanda de Tamiflu comenzó a crecer, el precio del ácido shikímico proveniente de China se disparó a más de $500 por kilogramo, en comparación con $40 anteriormente. Debido a que tarda años que un arbusto crezca hasta poder producir la fruta, sembrar nuevos árboles no parecería un remedio rápido.

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