The
New York Times
Por ANDREW POLLACK
Internacionales
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Si estalla una pandemia de gripe aviaria, la capacidad del mundo para
combatirla podría reducirse a una antigua especia para de la cocina
china, o a la perseverancia de personas como el Profesor Frost.
La especia china, el anís estrella, provee el material básico
para la fabricación del medicamento contra la gripe llamado Tamiflu,
que se espera que esté en la primera línea de defensa cuando
los humanos contraigan la enfermedad.
Sin embargo, probablemente no existe suficiente anís de estrella
en China o en cualquier otra parte para satisfacer la acelerada demanda
global de Tamiflu. Eso podría significar que la producción
de Tamiflu no puede aumentar, aunque su fabricante, Roche, ceda a la presión
de permitir que otras compañías fabriquen el fármaco.
El profesor es el doctor John W. Frost, un químico de la Universidad
Estatal de Michigan, quien desarrolló una técnica para producir
el material básico, el ácido shikímico, sin el codiciado
anís de estrella.
De hecho, Roche usó el método de Frost en los últimos
años, pero afirma que escuchó que la compañía
redujo su uso. Sin desmoralizarse, Frost creó una nueva empresa
que, asegura, podría producir enormes cantidades del material.
“Me siento completamente asombrado por el rechinido de dientes y
el estrujar de manos a causa del ácido shikímico”,
declaró Frost. “El cuello de botella no debería ser
la disponibilidad del ácido shikímico”.
Frost es uno de muchos empresarios que intentan ayudar a aumentar la producción
de Tamiflu, tal vez el medicamento más buscado en el mundo en estos
momentos. Roche afirma que recibió peticiones de licencias por
parte de más de 100 compañías. Asimismo, algunos
países y empresas afirman que podrían producir Tamiflu,
también conocido como oseltamivir, incluso sin el permiso de Roche.
El proceso
No obstante, se libra en debate acerca de qué tan fácil
será hacerlo. Roche asegura que el proceso de fabricación
consiste en diez etapas que tardan de seis a ocho meses, una vez que la
materia prima está disponible. También afirma que algunos
de los pasos en la producción pueden ser potencialmente peligrosos
debido a que implican el uso de ázida de sodio, la sustancia que
hace que se inflen de manera explosiva las bolsas de aire de los autos.
La compañía afirma que le tomaría a un novato dos
o tres años ser capaz de iniciar la producción.
Roche nunca ha indicado cuánto Tamiflu puede producir, solamente
que, para el próximo año, estará fabricando de ocho
a 10 veces más que en 2003. Pero otros aseguran que el proceso
de fabricación, aunque más difícil que el de algunos
medicamentos, no es extremadamente difícil.
“No creo que la química sea una cuestión tan importante”,
afirmó el doctor Yusuf K. Hamied, presidente de Cipla, una compañía
de medicinas genéricas indias que anunció que producirá
oseltamivir, el nombre genérico de Tamiflu. Afirmó que Cipla
ya utiliza ázida de sodio, la sustancia de las bolsas de aire,
para producir el medicamento AZT contra el sida, y un fármaco contra
la epilepsia.
Parte del desacuerdo en torno a la dificultad podría emanar de
la diferencia entre producir pequeñas cantidades en el laboratorio,
lo que se puede hacer con facilidad, y producir grandes cantidades para
su venta.
Ernie Pirsbe, vicepresidente de desarrollo químico de Gilead Sciences,
que inventó el Tamiflu, afirma que una regla de la industria es
que cada paso, aunque esté bien definido, tarda de uno a seis meses
en llevarse a la práctica. Según su versión, la fabricación
de Tamiflu implica 12 pasos.
El Instituto nacional de Investigación de la Salud de Taiwán
tardó solamente 18 días para producir una pequeña
cantidad de Tamiflu, con la guía de documentos y patentes publicados.
Sin embargo, producir grandes cantidades es “otra historia”,
aseveró K. S. Shia, quien dirigió el proyecto y reconoció
la complejidad de producir Tamiflu. Las autoridades taiwanesas no han
indicado cuánto tiempo tomará lograr una producción
mayor.
Aunque las compañías puedan fabricar el medicamento, podrían
no contar con suficiente ácido shikímico. Dicho ingrediente
es extraído de la fruta de los árboles de anís estrella,
que crecen en el sur de China. La mayor parte de éste es usado
actualmente para la producción de Roche, pero también es
una especia en la cocina asiática, y es usado en medicinas herbales
y en la producción de licores, incluyendo Penrod.
Desde que la demanda de Tamiflu comenzó a crecer, el precio del
ácido shikímico proveniente de China se disparó a
más de $500 por kilogramo, en comparación con $40 anteriormente.
Debido a que tarda años que un arbusto crezca hasta poder producir
la fruta, sembrar nuevos árboles no parecería un remedio
rápido.

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