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Breve Análisis
Los perdedores de la IV Cumbre
La cumbre se trataba de si de una vez por todas, todo el continente le apostaba al libre comercio auténtico o si seguíamos todos --incluidos los Estados Unidos-- hundidos en nuestros provincianismos particulares
Publicada 17 de noviembre 2005, El Diario de
Hoy
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Ricardo Medina Macías*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Ciudad de México. (AIPE).- La batalla de la IV Cumbre de las Américas
la ganaron, en este orden, Maradona, Hugo Chávez, Kirchner y Lula.
Pero los perdedores no fueron Vicente Fox o George W. Bush, sino millones
de pobres en el continente.
La “lectura” de la IV Cumbre de las Américas celebrada
en Mar del Plata, Argentina, que nos ofreció la mayoría
de los medios fue atrozmente superficial: El ex jugador de fútbol
Diego Armando Maradona haciendo el papel de monito del organillero Hugo
Chávez, profiriendo sandeces contra George W. Bush y mostrando,
con orgullo pueril, sus tatuajes del Che Guevara y de Fidel Castro. Esos
fueron sus grandes “argumentos”.
No, la cumbre no se trataba --pese a la zafia interpretación mediática--
de un combate entre el Norte imperialista y el Sur oprimido, en el que
los paladines del Sur “le plantaron cara” al representante
del imperio. Esa es la historieta para retrasados mentales, no la historia
para personas con capacidad de discernimiento.
La cumbre se trataba de si de una vez por todas, todo el continente le
apostaba al libre comercio auténtico o si seguíamos todos
--incluidos los Estados Unidos-- hundidos en nuestros provincianismos
particulares, contemplando cada cual su propio ombligo.
Tan obcecados estuvieron Chávez y Néstor Kirchner, presidente
argentino, junto con su monito de organillero (Mara-dona) en vociferar
su odio a Bush y sacar réditos políticos domésticos
mediante la más burda demagogia que fastidiaron la cumbre. Bush
no estuvo a la altura del desafío. No fue, nunca lo ha sido, un
líder promotor del libre comercio. Ese papel lo desempeñaron
mucho mejor el presidente mexicano Vicente Fox y el presidente de El Salvador,
Antonio Saca.
El diario español ABC lo reseñó puntualmente: Fox
censuró con razón las frívolas burlas del venezolano
Chávez y “se convirtió en el más firme defensor
del acuerdo continental de libre comercio”. Y lo hizo por las razones
correctas: más demoras en la liberalización y apertura comerciales
--dijo-- no son sino más demoras a la solución de la pobreza.
Quien cosechó lo que Chávez, Kirchner y el monito de utilería
sembraron fue Ignazio Lula da Silva, el presidente brasileño, que
ve al ALCA como una terrible amenaza a “su” Mercosur, acuerdo
amañado donde el gigante brasileño siempre saca la mejor
parte. Lula no quería que se discutiese el ALCA, argumentaba que
el asunto se pospusiera hasta después de la próxima cumbre
de la Organización Mundial de Co-mercio (OMC), a celebrarse en
Hong Kong. Se salió con la suya.
Ni Bush ni la inmensa mayoría de mandatarios de los países
latinoamericanos que buscaban el libre comercio (Colombia, prácticamente
toda Centroa-mérica, Perú, Chile y, desde luego, México,
entre otros) son los perdedores. Los perdedores han sido millones de pobres
en el continente para quienes el libre comercio podría ser la senda
más segura, rápida y efectiva para salir de la pobreza.
Otra “victoria” del populismo. Otra derrota para los pobres.
*Analista político mexicano. © www.aipenet.com
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