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Una huella irreparable

Las quemaduras son consideradas como la patología más peligrosa. Si no se toma las medidas preventivas puede perderse hasta la vida. Falta conciencia de prevención tanto en padres de familia y distribuidores de los pirotécnicos

Publicada 16 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Leticia Serrano
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Vladimir Ruano, de 11 años de edad, se encuentra internado en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom. Una quemadura en su mano derecha es el motivo.

La causa: le explotó un mortero. ¿Cómo sucedió el accidente? Es incierto. En su afán de justificar el accidente, el pequeño brindó dos versiones distintas.

La primera tesis se fundamenta en que un mal intencionado “vecinito”, se lo lanzó. La segunda es que su primo, de a penas siete años, le prendió fuego y no lo lanzó al aire. “Quedó en sus manos y por temor a que le explotara a él, corrí a quitárselo y lo hizo en las mías”, explicó con cierta picardía.

Es así como sus tendones, tejidos y músculos fueron dañados. Los médicos suturaron las heridas para reparar la piel.

Afortunadamente no hubo necesidad de amputar ninguna parte de sus miembros. Ruano tuvo suerte, a comparación de otros casos más complicados.

Y es que la quemadura es una lesión de la piel, de sus anexos y hasta de los músculos y tendones del organismo. Son producidas por agentes físicos y químicos en sus diversas formas.

No más morteros. Vladimir Ruano. Foto EDH

En su mayoría pueden ser originadas por fuego, rayos de sol, sustancias químicas, líquidos u objetos calientes, vapor, electricidad y otros.

Genera desde problemas leves hasta los que ponen en riesgo su vida, según la extensión y
profundidad de misma.

Así, cuando es de primer grado sólo se quema la parte externa de la piel. Causan dolor, enrojecimiento e hinchazón.

La segunda, que es la moderada, como la de Ruano, daña la capa externa de la piel como la subyacente. Causa inflamación y ampollas. Requiere de cirugías al igual que la de tercer grado, que es cuando toda la piel se acartona. Es irreparable.

La más delicada

La doctora Margarita Saravia, jefe de la unidad de Cirugía Plástica del nosocomio antes mencionado, considera esta patología como la más delicada de todas.

Según la cirujana, no hay nada comparable con el trauma y el dolor que sufren las víctimas.
“Una persona que se queme jamás va a ser igual, siempre la acompaña la cicatriz”, lamentó la experta.

Aunque es una enfermedad cien por ciento previsible, éstos accidentes se incrementan, sobre todo a fin de año. Llegan hasta 50 casos. Hasta el lunes se reportaron tres. Según la experta se debe a que todas son de segundo a tercer grado.

“No podemos confiar ni estrellitas, todo lo que se refiere a pólvora es llama y si es llama muerte y si no es muerte, es una quemadura grave o severa”, reflexionó.

Tratamiento

De acuerdo a Saravia, es tan seria la patología y tan aparatoso que los padres se desubican. Lo único que hacen es untar tierra, pasta de dientes, tomate y otras cosas, pero explicó que con ello lo que están haciendo es profundizar y contaminar.

Baltasar Solano de Bomberos, aconseja que envuelva el área quemada en agua al tiempo o en un trapo limpio mojado. No soplarla, ni aplicar ningún tipo de pomada porque se contaminan. Llevarlo de inmediato a un centro asistencial.

“Pido a gritos a los vendedores de pólvora que no vendan a menores de 18 años. No les estamos quitando su medio de vida, sino que sean prudentes en la venta”, suplicó Saravia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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