elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

FGR no prueba parricidio

Cal y arena. La Fiscalía sufrió un revés en el proceso contra un joven sospechoso de matar a su progenitor, porque no le permitió ir a una fiesta. Una jueza consideró insuficientes las evidencias

Publicada 15 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy


Libre. Brian Mauricio López Cruz al momento de abandonar la sede del tribunal que lo exoneró provisionalmente de cargos. Foto EDH

Jaime García
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Brian Mauricio Cruz López, el joven de 19 años que es acusado de matar a su padre, quedó en libertad ayer debido a las dudas y complicaciones que plantea su caso a las autoridades judiciales.

No está probado que él haya llegado a la casa de su padre para ultimarlo mientras el resto de la familia estaba fuera. Tampoco, que él hubiera escondido entre sus pertenencias una camisa con sangre de su progenitor.

La Policía informó, tras capturarlo, que el joven cometió el homicidio porque la víctima no le permitió ir a una fiesta de graduación.

Reservas de acusadores
En la acusación del Ministerio Público se hallan interrogantes que no han sido contestadas.
- En la residencia de la víctima no se perdió nada. Se determinó que no hubo robo.
- Las puertas y ventanas de la casa no fueron forzadas para que entrara el atacante.
- La Fiscalía desconoce el móvil del hecho.

El Juzgado 3o. de no halló evidencias concretas de su participación en el crimen, pero tampoco está convencido de su plena inocencia, por lo que ordenó a la Fiscalía General de la República (FGR) que en cuatro meses presente más pruebas antes de de decidir cerrar el caso.

Al filo del mediodía, Brian salió del recinto judicial para abrazarse con su novia y tres amigos que lo esperaban. No había parientes porque desde el día en que fue arrestado fue lanzado de su casa. “No voy a hablar”, dijo al marcharse de los tribunales.

Pero la batalla legal de Brian comenzó a eso de las 9:00 de la mañana del 14 de noviembre de 2004 cuando de regreso a su casa, en el número 4 del pasaje Campos, de la colonia Rubio, en San Salvador, encontró a su progenitor, José Mauricio Cruz Alas, muerto en la cancha de Basquetbol.

“¡Mataron a mi papá!”, exclamó el joven a sus cinco hermanos menores y una doméstica que venían de un culto en una iglesia protestante de la colonia Escalón.
Tras el hallazgo del cadáver, avisaron a la Policía Nacional Civil, según consta en la acusación que ha presentado el Ministerio Público en contra del acusado, que es originario de Los Ángeles, California, EE.UU.

Técnicos del Laboratorio Científico de la Policía comenzaron a rastrear pistas que los pudieran llevar al o los asesinos.

El cuerpo de la víctima estaba cubierto con una manta celeste y dibujos de flores rojas. La sangre había teñido parte de la frazada. Tenía evidencias de haber sido golpeado en la cabeza y tenía heridas de cuchillo en el brazo derecho, cuello, abdomen y en la palma de la mano izquierda.

Los investigadores policiales intentan encontrar un testigo del hecho en la escena del crimen, pero no hay. Determinan que no hubo robo de pertenencias en la residencia y que no fueron violentadas las puertas ni las ventanas del inmueble.

Al no encontrar nada que pudiera vincular a alguno de los presentes, el cuerpo fue retirado a Medicina Legal.

El caso volvió a tomar rumbo cuando el 17 de enero de 2005, casi dos meses después del crimen, los parientes de Brian, que hacían limpieza en su cuarto, encontraron una camiseta del joven manchada con lo que sospecharon podría tratarse de sangre. La prenda estaba en con ropa sucia encima de la cama.

Beneficiado. Una amiga saluda a Brian a la salida del juzgado, después de la audiencia. Foto EDH

Los investigadores que llevan el caso regresaron a la casa y también sospecharon que se trata de sangre por lo que se llevan la camiseta, que dice al frente “Ricta Wheel Dynamics”. También se llevaron un par de zapatos tenis del sospechoso.

Los detectives encuentran en sus apuntes que un día antes del crimen, testigos afirmaron que Brian vestía esa camiseta.

Los resultados de la prueba de ADN fueron contundentes: “Perfil simétrico XY, teniendo la probabilidad de que la sangre obtenida del trozo de la camiseta proviene del fallecido en un 99.99999%”.

Además, la experticia estableció que la víctima fue asesinada entre las 7:45 a.m. y las 8:45 a.m.

Esto fue suficiente para los detectives para correr a la Fiscalía y pedir una orden de arresto para el joven. Ese día los parientes del joven lo lanzaron de la casa. Incluso, consta en la acusación, que un hermano de Brian se mostró como ofendido.

Sospechas

Según el Ministerio Público, un día antes del crimen, la víctima se encontraba en su casa celebrando el final del año escolar de uno de sus hijos. Brian estaba con ellos y le pidió a su papá permiso para asistir a una fiesta de graduación con su novia y la madre de ella. Consta en el requerimiento o acusación, que José Mauricio no accedió y le manifestó a su hijo que “tenían un trato y que deseaba que fuera una persona de bien”.

Esa noche, el imputado pidió a una de sus domésticas que le planchara una camiseta porque con esta iría a la iglesia a las 7:00 de la mañana del día siguiente. Brian condujo el auto de su padre a la iglesia y con él iban sus cinco hermanos menores y las domésticas.
Sin embargo la Fiscalía sostiene que Brian regresó a la casa junto a un sujeto que no ha sido identificado.

Los investigadores no saben más, sólo que el joven regresó a la iglesia y que en el camino fue perseguido por una patrulla porque se conducía a excesiva velocidad e irrespetó un alto.

El Ministerio Público dice que cuando regresaron a la casa, fue Brian el que abrió el portón para guardar el auto, cuando era usual que lo hicieran las domésticas.

Además de que mientras los investigadores trabajaban en la escena del crimen, el sospechoso no mostraba signos de estar preocupado y que se quejaba porque no le daban dinero para irse a desayunar con su novia.

 

Testamento firmado antes del asesinato

Una de las piezas anexadas como evidencias en el proceso penal contra Brian Mauricio Cruz López es la fotocopia del Testamento Abierto, que la víctima firmó un día ántes de que fuera asesinada.

En el documento se detalla ante los testigos y ante el abogado que lo hizo, que José Mauricio Cruz Alas engendró 15 hijos con varias mujeres, entre estas dos esposas y dos domésticas. Con éstas últimas tuvo cinco vástagos.

En el testamento la víctima declara a sus hijos como herederos únicos y universales, entre estos a Brian. Manifiesta que deja como herencia la cafetería llamada Montesión, un taller automotriz y dos inmuebles.

A dos hermanas les deja la administración de los negocios, con la condición de que den manutención, techo y estudio a sus hijos mientras se mantengan estudiando.

Deseo

Su última voluntad fue que “todos sus parientes e hijos cuentan con su amor y que esperan que sean de bien a la sociedad”.

El defensor de Brian, Enrique Araujo, dijo que las evidencias presentadas por la Fiscalía General de la República no fueron suficientes para la jueza Ana de Iraheta, por lo que resolvió dejarlo en libertad, aunque reiteró que había que darle tiempo a la Fiscalía para ahondar en las pesquisas.

Enfatizó que un hermano de Brian no lo ha acusado directamente en el crimen sino que ha pedido que se investigue para llegar al fondo del caso y castigar a los responsables del crimen.

“La Fiscalía ha presentado indicios que fundamentan para ellos la participación de este caballero (su cliente), pero para nosotros y para la jueza son insuficientes”

“La casa estaba llena de sangre, no sólo donde estaba el cadáver del señor. Nuestro cliente sostiene que es inocente y si la Fiscalía no lo prueba, así es”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW