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Herido. Luis Felipe permanece en el área de Cirugía Plástica.Foto EDH |
Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
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El entusiasmo por la cercanía de la Navidad, que hasta hace una semana podría haber sentido Luis Felipe González, de ocho años, se lo quitó un mortero al explotarle en su mano izquierda.
El pequeño, proveniente de San Luis Talpa, La Paz, fue ingresado el pasado domingo en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom con severas quemaduras en los dedos.
Según relata su padre, Walter González, “se le miraban como machucados”. Al llegar al centro médico le tuvieron que coser una parte de los tejidos de la zona entre el dedo pulgar y el índice.
El padre se quejó de que ningún médico le había dado un diagnóstico del estado de su hijo. Según le informaron las enfermeras, lo ingresaron para aplicarle antibióticos y evitar una infección.
Por su parte, Luis Felipe recuerda que el cohete se lo encontró tirado en la calle, muy cerca de su casa, por lo que se dispuso a prenderlo con un encendedor.
Justo en ese momento dice que su hermano lo llamó, descuidándose del pirotécnico hasta que éste explotó.
Con Luis Felipe, suman tres los niños que han sido ingresados en el Bloom con quemaduras por pólvora en las últimas semanas.

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