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Propuesta. Sugiere fortalecer la institucionalidad, abrir los mercados y modernizar la economía. Foto EDH |
Ricardo Chacón y Lafitte Fernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
“Disparen” fue lo primero que, riéndose, dijo José
María Aznar, ex presidente del Gobierno español, apoyado
sobre una mesa del hotel Presidente.
Aznar, un hombre de 52 años que gobernó su país durante
ocho años, está convencido de que hizo en España
una obra económica y social descomunal, porque atinó con
la receta que siempre debe buscar todo gobernante.
Hace 45 años años, España era uno de los países
más pobres de Europa. Hace poco más de una década,
todavía recibía donaciones como país subdesarrollado.
Hoy es la octava economía más grande del mundo.
Hacer todas las reformas que fuesen necesarias hasta lograr crear, en
ocho años, seis millones de nuevos empleos es parte de las credenciales
que coloca adelante suyo. Sobre todo porque, para él, crear empleo
es la mejor política social aplicable. Es como “el agua para
la vida”.
Aznar sabe bien que no hay secretos para el desarrollo, sin embargo, cree
que el camino para alcanzarlo está trazado con claridad. De base,
nos lo dijo con una amplia sonrisa a dos periodistas de El Diario de Hoy,
el trabajo, el trabajo duro de todos es fundamental, pero esto montado
en la creación de estabilidad institucional, la reformas económicas
adecuadas y la apertura al exterior; sobre estas ideas, y teniendo como
fundamento la democracia y las acciones de hombre libres, se puede construir
un país próspero.
Desde esta perspectiva, a Aznar no le gusta Hugo Chávez. Tampoco
los nuevos populistas que derivan del castro-chavismo “bien alimentado
por los petrodólares”.
Durante una larga entrevista con El Diario de Hoy, Aznar habló
de política y economía, sus experiencias al frente del Gobierno
español como los nuevos problemas de los actuales gobernantes socialistas
“que no están trabajando para el futuro” o el peligro
que hay para las actuales democracias, como lo es el populismo y la izquierda
en América Latina, preñada de una nostalgia comunista que
no toma en cuenta la realidad actual de la sociedad actual.
¿Qué piensa de países como Venezuela o Nicaragua?
El retorno del populismo es una realidad en América Latina. Y es
claro que la existencia del castro- chavismo, bien alimentado y regado
por los petrodólares, es motivo de inseguridad y preocupación
para todos los latinoamericanos. Creo que es el factor más complicado
en la política iberoamericana.
¿Por qué los latinoamericanos caemos tanto en las
tentaciones de las falsas izquierdas y el populismo?
Creo que, esencialmente, la razón es que existen de instituciones
democráticas débiles o, lo que es lo mismo, la inexistencia
de instituciones fuertes. La falta de institucionalidad en los países
hace que las reglas del juego no estén debidamente entendidas,
o respetadas, y se busquen soluciones populistas. Y el populismo no es
más que traer desesperación, más miseria y más
corrupción para todos estos países.
¿América Latina sólo necesita instituciones
más fuertes o le falta algo más?
Falta fortaleza, falta transparencia, faltan partidos políticos
más fuertes, faltan instituciones independientes, sea quien sea
quien gobierne; falta lucha contra la corrupción mucho más
activa; faltan años de ejercicio democrático. Sólo
democracias basadas en instituciones fuertes son las que garantizan el
futuro de los países.
Miren ustedes el mapa del mundo y señalen con el dedo a los países
más importantes. Verán que coincide con aquellos países
que tienen instituciones más sólidas. Mire el mapa de América.
Mire los países que están en mejor situación.¿Verdad
que coincide con aquellas naciones que tienen sus instituciones más
fuertes?
¿Cómo hacer instituciones fuertes en países con economías
débiles?
Los países se hacen igual que los periódicos. Dar una tradición
democrática, una tradición institucional en un país,
es cuestión de definir una arquitectura institucional y un real
compromiso institucional en torno a eso. Es una cuestión de los
líderes políticos
y sociales. El consenso básico es lo que debe hacer eso en los
países. No es necesario que las economías sean fuertes para
que las instituciones lo sean. Las instituciones fuertes ayudarán
a que las economías sean más fuertes.
Los populismos disfrazan una esperanza a corto plazo pero…
¿ayudan a fortalecer instituciones como esas?
Todo lo contrario. Cuando las instituciones no existen, son sustituidas.
La naturaleza tiene horror al vacío. La política también.
Cuando no hay instituciones fuertes, eso se sustituye.. Cuando no hay
partidos fuertes, surgen los grupos de presión que son grupos de
intereses. Y esos grupos de intereses pueden estar al servicio de grupos
criminales. Cuando no hay justicia independiente, lo que hay es arbitrariedad.
Cuando no hay poder ejecutivo fuerte, lo que hay es una toma del control
por parte del ejecutivo. Esas cosas se plasman en consensos constitucionales
y son los dirigentes políticos quienes tienen que asumir esos compromisos.
Ese es el riesgo. El populismo es el retorno a la arbitrariedad y esto
pone en riesgo, y hasta puede destruir, la estabilidad política,
la estabilidad institucional. Puede destruir la confianza en los países.
¿El problema es un asunto sólo de instituciones democráticas
o también de aprehensión de las libertades?. Algunas
veces los grupos de presión surgen porque se poseen libertades
públicas mal entendidas.
En todos los países existen grupos de presión. Un país
está mejor vertebrado si tiene partidos e instituciones fuertes.
El vacío sustituye eso por otra cosa. En todos los países
la defensa de los intereses es legítima. Lo que no es legítimo
es que un gobernante haga prevalecer los intereses particulares sobre
los generales o que esos intereses deriven en la corrupción. Lo
contrario lleva dificultades a los países.
¿Es posible creer, en esta América Latina, en un socialismo
a la venezolana como algunos lo pregonan?
No, porque el socialismo se termina cuando el Muro de Berlín es
derribado. Uno de los problemas es que estamos viviendo, en este momento,
es la ausencia de puntos de referencia en la izquierda. La referencia
ideológica que le decía es el marxismo y el modelo socialista.
La referencia de la izquierda se terminó allí y, desde el
punto ideológico, la izquierda perdió la batalla.
¿Quiere decir que no han logrado reinventarse con coherencia…?
No han logrado reinventarse unos puntos de referencia. ¿Qué
es ser de izquierda hoy? ¿Qué significa ser de izquierda?
Lo que se está viviendo, en términos europeos, por ejemplo,
es muy interesante. Es un retorno a las viejas cosas de los años
60. ¡Eso es absurdo! Es una especie de progresismo sin sentido y
eso es populismo, aquí. Eso es también lo que está
pasando en Iberoamérica : el retorno del populismo. Es decir…
¡Volvamos atrás, a ver qué encontramos por allí
y algo se nos ocurrirá! Entonces, todas esas ensoñaciones
de revoluciones, de ensoñaciones continentales sufragadas por unos
cuantos dólares, antiliberales, antieconomía de mercado,
antiinstituciones, deben ser todo lo contrario.
Hay otros, incluso, aquí, que se de-claran antisistema
Sí, efectivamente antisistema. No tiene sentido que un dirigente
político sensato pueda asistir a una cumbre y a una anticumbre
al mismo tiempo o el mismo día. ¡Eso es una locura! Es una
cosa que no tiene ningún sentido, si se quiere hacer algo respetable.
A ese líder, a quien hace eso, se le debe decir: o está
aquí, o está allá, pero en ambos sitios es imposible.
¿Los sandinistas nicaragüenses podrían ir por ese camino?
¡Claro! Pero…¿ qué significa que ser sandinista
ahora, además de ocupar el poder? Yo creo que los sandinistas pueden
ir por el mismo camino y los de aquí también pueden ir por
el mismo camino. Entonces, un riesgo que hay es una cierta izquierda iberoamericana
que, en lugar de moderarse, se radicalice con este modelo de desastre.
Y se sabe que ese es un riesgo que existe y que, si además es financiado,
como parece que es el caso, traerá más complicaciones.
El camino de Lula parece ser diferente
Usted dio el ejemplo. Lula ha sido, para mí, un socialismo muy
pragmático, que ha respetado la reforma económica de Brasil
y eso ha sido un éxito para él. Las reformas económicas
que surgieron, en su momento, en Chile, han sido respetadas por los distintos
gobiernos que ha habido. Y eso ha sido un éxito para Chile. Ahí
tenemos que Chile posee la economía más próspera
de Iberoamérica y, probablemente, es el más país
más institucionalizado de Ibero América. Eso no es una casualidad.
¿Qué es lo aceptable? ¿Un socialismo que sepa de
economía de mercado y de libertades públicas? Eso sí
es compatible para su visión de América Latina.
¡Claro que sí! Yo desearía para América Latina
no movimientos revolucionarios buscando la Unión Soviética.
Pienso en alternativas y no en ensoñaciones bolivarianas. No podemos
descubrir que Bolívar era capitalista. Tampoco es eso.
¿Qué diría usted de aquellos que todavía piensan,
incluso en El Salvador, que la democracia debe jugarse como un caballo
de Troya para destruir el capitalismo y construir un socialismo a la venezolana?
Ese es un discurso de los treinta. ¡Han pasado ochenta años!
Muchas cosas han pasado. Ha pasado la Segunda Guerra Mundial. Estamos
en la era de la globalización, de los ordenadores, de la Internet.
El Muro de Berlín cayó. La Unión Soviética
desapareció. Intentar utilizar la democracia como un elementos
instrumental para implementar un sistema socialista, son los viejos partidos
comunistas de los años treinta los que así la ven.
¿No salen de la nostalgia?
No salen de la nostalgia. Siguen atados allí porque, al final,
no han sabido aceptar su derrota. Ese es el problema que tienen. Pero
cuanto más tiempo duren en aceptar la derrota, más incapacidad
van a tener para plantear alternativas políticas.
Además de lo que ha dicho…¿qué más
debemos hacer para hacer las cosas mejor en América Latina?
Con más transparencia democrática, más reforma económica
de los países y abrirse al exterior. Es que las receta, en gran
medida, es la misma.
¿Entonces, entre cosas cosas, debemos apostar al libre comercio?
¡Claro! Las economías deben abrirse al exterior, deben ser
capaces de abrirse y de participar en la economía del mundo de
hoy. Pero, por supuesto, es necesario que las empresas sean tecnológicamente
avanzadas, que la productividad sea buena, que el sistema laboral también
bueno. Que el sistema fiscal sea favorable. Todo eso hace un país
más competitivo. El problema de Iberoamérica no es que esa
política haya fracasado. ¡El problema es que no se ha aplicado!
Y la realidad es que, donde se ha aplicado, al menos moderadamente, funciona.
Legó la hora del socialismo a América Latina… Mire,
yo conozco las sociedades socialistas y comunistas, como Corea del Norte
y Cuba. Ahora quieren que Venezuela vaya camino a eso. Hay países
en situación muy complicada, de difícil gobernabilidad,
como es el caso de Bolivia. ¿Usted qué prefiere parecerse?
¿ A Corea del Norte o a Cuba? ¿O quiere parecerse a España
o a Chile?
Entonces…¿qué le dice a quienes aseguran que el neoliberalismo
fracasó, que las teorías del mercado están muertas?
Aquí siempre llegan unos listos populistas que dicen que la culpa
la tiene el neoliberalismo. Y cuando lo dicen, no saben lo que es. Una
vez estaba en la selva colombiana, con mi amigo, el presidente Pastrana.
Escuchaba a un joven periodista- que también de vez en cuando se
equivocan (risas). Por un teléfono móvil narraba una crónica
contra la globalización. Cuando terminó le dije, después
de escucharlo: ¿Tú sabes lo que es globalización?
Me dijo que esto y esto. Entonces le respondo: no, la globalización
es lo que tú has estado haciendo… hablar desde una selva
por un teléfono móvil. Esa es la globalización.
¿Qué pasa, entonces, con esos listos?
Dicen, yo, yo, yo, porque quieren hacerse con el poder. Pero, quieren
un poder corrupto que no sea controlado. El gran discurso es el Satán
neoliberal. Pero, volvemos a lo mismo: vea el mapa y verá que donde
no se ha aplicado el neoliberalismo es donde hay problemas. Donde se ha
aplicado es donde hay menos problemas. Entonces, volvemos a lo mismo.
¿Qué hacer primero? ¿Desarrollar la economía
y después buscar el goteo?
Todo a la vez. No hay por qué poner primero la economía
y la democracia después. La democracia es una base esencial para
que las cosas avancen económicamente.
¿Y qué debemos buscar? ¿Ser iguales en la salida,
pero también convencernos de que seremos desiguales en la llegada?
Depende de cada uno. Si yo quiero trabajar más que usted, pues
voy a tener más que usted. El problema es la igualdad de oportunidades.
Todo el mundo debe tener las mismas oportunidades. Pero, luego cada uno
es el principio de la responsabilidad individual. Si no, usted organiza
la sociedad de los mediocres, la sociedad de los peores. Y, como nadie
puede ser mejor que otros…¿entonces, cómo se corta?
No se va a cortar por arriba. Se tiene que cortar por abajo. Las oportunidades
deben ser iguales para todos. Hay buenos y malos estudiantes. Buenos y
malos empresarios. Buenos y malos periodistas. Pero, decidir que todos
tienen que ser malos estudiantes o malos empresarios, me parece una tontería.
¿Cómo manejar la competencia en una economía de mercado?
La competencia la tiene que ganar usted aquí; pero, la competencia
es buena. Lo malo es cuando no hay competencia. Cuando yo llegué
a gobernar, en España era prácticamente un monopolio y lo
abrimos. Hoy hay más gente trabajando en el sector que antes. Hay
muchas más empresas trabajando. Ahora, no conozco ninguna empresa
que no quiera ser monopolista.. pero, hay que decirles: “oye, este
país no puede estar montado en un monopolio para ti”. Cuanta
más competencia exista, pues tanto mejor”.
En un momento de la historia, usted, junto con el Presidente George Bush
y el Primer Ministro inglés, Tony Blair, se convirtieron en una
sociedad que guiaron el mundo. Incluso, deciden que una fuerza multilateral
invada Iraq. El Salvador se suma al llamado de ustedes y todavía
tiene sus tropas en Iraq.
¿ Por qué este país debe mantener sus tropas en ese
país?
¿ O no las debe mantener?
Respeto muchísimo, aprecio muchísimo la decisión
que tomó El Salvador. Lo que lamento es que el Gobierno español
ordenase la retirada de las tropas. Ahí estábamos con nicaragüenses,
hondureños, salvadoreños y eso fue un ejemplo. La decisión
del gobierno español fue dejar solo a El Salvador.
Pero…¿Por qué mantener esas tropas ahí?
Porque ahí es el frente central de lucha contra el terrorismo.
Si los terroristas consiguen que no se arraigue una democracia en Iraq
sería un gran triunfo sobre el mundo entero. Si conseguimos que
la democracia agarre en Iraq, sería un golpe mortal. La apuesta
de Iraq es una apuesta vital. Los terroristas lo saben. Mi opinión
es que nadie debe encogerse de hombros en ese tema.
El secreto económico
Usted colocó junto a la prosperidad a la economía española. Sé que no hay secretos ni fórmulas. Pero…¿cómo lo hizo?
Secretos sí hay, pero es un secreto muy conocido: el trabajo. Las políticas son las que, verdaderamente, pueden encausar las cosas, porque hay mucha gente que piensa que las políticas son iguales. Pero, hay algo cierto: hay buenas y malas políticas, al igual que hay malas y buenas ideas. El poder de las malas ideas lo expresan bien; pero yo apliqué una buena receta que era muy clara para España, desde el punto de vista económico: estabilidad y control presupuestario; impulso a las reformas económicas; liberalizar todos los sectores económicos del país; privatizar todas las empresas pública; flexibilizar el mercado laboral y reducir los impuestos y, sexto, abrir la economía lo máximo posible.
¿Qué le produjo eso?
España generó seis millones de nuevos empleos en ocho años. Pasamos del 78 por ciento de la renta media de la Unión Europea al 96 por ciento. Y eso fue pasar de un país que estaba bien a convertirse en la octava economía del mundo.
¿El gobierno de Rodríguez Zapatero ha seguido con su tendencia?
Digamos que desde el punto de vista económico, la administración es buena; no ha tocado la economía o la ha tocado muy poco; pero tampoco ha hecho reformas o se ha avanzado.
¿Faltan más reformas en su país?
Claro, porque todas las economías europeas, particularmente las economías del sur de Europa, se benefician de la entrada del euro. El euro produjo estabilidad, una baja de los tipos de intereses muy grande. Eso le da a la gente más capacidad para consumir, para invertir. Entonces, si no haces algunas reformas, con los años te comes el efecto de estabilidad. Eso es lo que le ha pasado a algunos países europeos. Ya los ajustes de la economía no los puedes hacer sobre la devaluación, porque la devaluación, porque ya no tienes monedas. Solo se puede hacer bajo la economía real.

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