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Destruido. El pedestal de la estructura fue derribado el sábado, y causó quejas de ciudadanos. Foto: EDH |
Rhina Ventura
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Los primeros golpes del sábado para demoler el monumento a la Virgen del Rosario, ubicado en la Avenida Olímpica y Alameda Manuel Enrique Araujo, provocaron reacciones.
Representantes de la Iglesia Católica y el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura), evitaron que la imagen fuera desbaratada y que se programara su traslado sin dañarla.
Esta Virgen se encuentra ubicada en un centro comercial.
Monseñor Fabio Colindres, capellán del ejército, se mostró indignado por el maltrato que se le ha dado a la imagen que fue construida en 1942 por mandato del arzobispo de la época, Luis Chávez y González, con motivo de celebrarse el Congreso Nacional Eucarístico.
“Es una joya que debemos conservar, porque es la segunda patrona de la capital y es la protectora de las fuerzas armadas”, añadió.
Acuerdo con los dueños
Concultura intervino para que no se destruyera la imagen
-La Virgen será movida sin que el mosaico y la estructura resulten dañadas.
-El monumento es un símbolo religioso. |
Agregó que su destrucción sería una ofensa para todos los salvadoreños por su simbolismo.
El religioso sostuvo que hicieron una petición a Concultura para que le dé seguimiento al caso y evite que sea demolido.
Por su parte, el Lic. Héctor Ismael Sermeño, director de Patrimonio Cultural, informó que el domingo se detuvo la demolición y que los dueños de la propiedad no tenían conocimiento que deberían obtener un permiso especial para remover obras como esta.
“Les hemos solicitado un plan de traslado que deben presentar a más tardar la próxima semana”, sostuvo.
Afirma que la imagen será colocada en el lado izquierdo del jardín del inmueble y que Concultura verificará que no sea dañada mientras se vuelve a instalar.
“Ni el mosaico, ni la estructura va a ser destruida”, agregó.
La Virgen del Rosario se encuentra ubicada donde antes era el punto de entrada a la capital para los compatriotas que viajaban de occidente a San Salvador.
Según Monseñor Colindres, en los alrededores de la imagen sólo existía vegetación y ésta era la señal que indicaba a los visitantes que se estaban aproximando a la capital.
El religioso espera que el monumento continúe en el mismo lugar.

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