The
New York Times
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| Beijing. La imagen que dio la vuelta al mundo:
un joven chino desafiando en la Plaza de Tiananmen el avance de
los tanques, en junio de 1989. Foto The New
York Times
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Internacionales
internacionales@elsalvador.com
Por THOMAS L. FRIEDMAN
CAÑÓN SALTO DEL TIGRE, China.- Mi amigo Nayan Chanda, el
director editorial de la revista YaleGlobal y reportero en Asia desde
hace largo tiempo, compartió conmigo en fecha reciente una conversación
que tuvo con un diplomático asiático en lo concerniente
a India y China: la India, dijo, siempre da la impresión de que
está hirviendo en la superficie, pero es muy estable más
abajo, debido a unos cimientos democráticos que datan de hace más
de 50 años.
China da la impresión de ser muy estable en la superficie, pero
más debajo, de hecho, está hirviendo: una economía
sobrecalentada bajo una tapa política firmemente sellada.
Eso dice mucho, pero el aspecto más interesante es dónde
China está hirviendo actualmente.
Desde la insurrección estudiantil en 1989, en Estados Unidos hemos
tendido a ver a China a través del prisma de Tiananmén,
pensando que el principal drama allá es una lucha entre estudiantes
e intelectuales que buscan libertad versus un Partido Comunista de línea
dura.
Aún hay verdad en esa perspectiva, pero ya no es la lente más
reveladora a través de la cual se puede ver a China.
Muchos de esos estudiantes de la Plaza de Tiananmén ya obtuvieron
maestrías, abandonaron la política y salieron a trabajar
en empresas multinacionales.
Hoy día, la falla más relevante en China es el Cañón
Salto del Tigre, espectacular lugar geológico, sobre el Río
Yangtzé, así como uno de los cañones más profundos
del mundo.
Con sus estruendosas aguas que cruzan a través de montañas
a toda velocidad, ciertamente es uno de los más hermosos que yo
haya visto.
Estuve de visita ahí con mi cámara, pero también
me acompañaron algunos pobladores locales y mi cuaderno.
Dramas por necesidad
A estos agricultores les enoja que se estén haciendo planes para
represar el Río Yangtzé, inundar el Cañón
Salto del Tigre y obligar a la reubicación de miles de agricultores
y pobladores.
Y ellos se están tornando vocales, aprendiendo acerca de sus opciones
legales y ejerciendo presión sobre funcionarios locales para que
reconsideren cómo se construiría la presa.
La incursión en el ámbito político no es un pasatiempo
para estos agricultores afectados. Es una necesidad.
De manera similar, dramas por necesidad están siendo agotados a
lo largo de todo el campo chino hoy día, por parte de habitantes
locales que saben que ellos no están participando plenamente en
el crecimiento económico de China, sino que les están diciendo
que si así lo quieren, deben aceptar presas o fábricas que
destruirán su medio ambiente.
Situación compleja
A ellos no les gusta ese trato, pero el rígido sistema político
de China deja a estos agricultores, quienes siguen siendo la mayoría
en China actualmente, con muy pocas opciones legales para combatirlo.
Eso ayuda a explicar porqué los medios de comunicación oficial
de China informaron de que, en el años 1993, aproximadamente 10,000
incidentes de intranquilidad social tuvieron lugar en este país.
El año pasado se produjeron 74,000.
Ésta es la lente política a través de la cual se
ve China hoy día.
La forma cómo maneje el gobernante Partido Comunista de China las
tensiones ambientales, sociales, económicas y políticas
que convergen en lugares como el Cañón Salto del Tigre –no
la Plaza de Tiananmén– será la historia de mayor importancia
que determine la estabilidad política de China en el corto plazo.
Escuchen al subsecretario del Medio Ambiente de China, Pan Yue, en su
pasmosa entrevista del 7 de marzo con la revista Der Spiegel: “Nosotros
estamos convencidos que una economía que prospera automáticamente
va de la mano de la estabilidad política. Y pienso que eso es un
gran error. Si la brecha entre pobres y ricos crece, las regiones dentro
de China y la sociedad en general se volverán inestables.
Si nuestra democracia y nuestro sistema legal quedan a la zaga, detrás
del desarrollo económico en general, diversos grupos de la población
no serán capaces de proteger sus propios intereses”.
El drama del Cañón Salto de Tigre no es tan fácil
de seguir como un solo hombre parado frente a un tanque en Tiananmén.
Involucra la compleja interacción entre el campo chino, las organizaciones
no gubernamentales (ONG) y organizaciones locales que trabajan ahí,
los urbanistas que buscan construir allá, y la influencia, aún
considerable, del Partido Comunista.
Sin embargo, en algún lugar de este remolino de fuerzas es donde
se va a moldear la estabilidad futura de China, o no.
No causa extrañeza que los dirigentes de China hayan convertido
la construcción de una “sociedad armoniosa” en uno
de los elementos centrales de su siguiente plan quinquenal.
Deséenles lo mejor, porque dependiendo de cómo les vaya
a ellos, eso afectará todo, desde el aire que usted respira hasta
la ropa que viste, así como los intereses sobre su hipoteca.

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