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Economía para todos
ALCA (¿Seltzer?), Aznar…, y Lennon

El ALCA tiene también una misión fundamental, que es crear un marco legal supranacional, que garantice la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras en todos los países firmantes

Publicada 15 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Alejandro Alle*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Pese a que su nombre hace recordar al Alka Seltzer, la simple mención del ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) se ha caracterizado siempre por producir acidez…, y en grandes cantidades.

Durante la semana pasada, en efecto, el ALCA generó serios malestares entre varios gobernantes del continente americano. Más aún, en algunos casos los problemas parecieron ser justamente digestivos…, a juzgar por expresiones pensadas con el hígado (¡Dieguito!, dedicáte al fútbol, please...).

Pero, ¿qué es el ALCA? Es un proyecto impulsado por los Estados Unidos desde 1994, para que se puedan intercambiar bienes y servicios a lo largo de todo el continente, sin el pago de aranceles a la importación. Desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

El proyecto no sólo incluye la liberalización del comercio de bienes, tales como productos industriales, agrícolas, o petrolíferos, sino que también propicia la libre competencia en servicios, como por ejemplo telecomunicaciones, banca y transporte.

El ALCA tiene también una misión fundamental, que es crear un marco legal supranacional, que garantice la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras en todos los países firmantes.

Se trata, en síntesis, de un proyecto cuyo objetivo es generalizar para todo el continente americano, acuerdos similares a los tratados de libre comercio ya vigentes, como el NAFTA (Estados Unidos, Canadá y México), el DR-CAFTA (Esta-dos Unidos, Centro América y República Dominicana), y el de los Estados Unidos con Chile.

Ciertos países de Suda-mérica, como Argentina y Brasil, se oponen al ALCA con la excusa de que en los Estados Unidos los productores agropecuarios reciben subsidios (¡que pagan los ciudadanos estadounidenses!).

Si bien es cierto que dichos subsidios impulsan a la baja los precios internacionales de los productos agrícolas, afectando a los sudamericanos, ello no debería ser obstáculo para poder alcanzar un acuerdo. Al final de cuentas son los países europeos, y no los Estados Unidos, quienes más distorsionan al mercado agrícola con sus subsidios.

Otro de los países que se oponen al ALCA es Venezuela, caso aún más extraño, ya que el 49% de sus exportaciones son a los Estados Unidos, mientras que el 32% de sus importaciones provienen de ese país. Es decir, los Estados Unidos son, por lejos, el principal socio comercial de Venezuela, cosa que puede verificarse en la página www.ine.gov.ve. Nótese que es “gov”, en inglés…

Estos temas los conoce bien José María Aznar, quien gobernó España desde 1996 hasta 2004, y por estos días visitando El Salvador. Pocos meses después de dejar el cargo, Aznar publicó un libro llamado “Ocho años de gobierno”, donde afirma lo siguiente:

“Los proteccionistas, o los antiglobalizadores, no le preguntan a la gente de los países en vías de desarrollo si quieren vivir mejor. Eso no les interesa. La pobreza, las malas condiciones de trabajo, la explotación infantil…esas lacras no se extirparán poniendo barreras a la libertad de circulación de la gente, a la libertad de comercio o la libertad de información”.

El libre comercio tiene asimismo un elemento adicional sumamente positivo, pocas veces mencionado quizás por ser de naturaleza no estrictamente económica, y es que promueve la paz internacional. Sin proponérselo.

¿¡Cómo!? Claro, porque los países que comercian entre sí crean una interdependencia que “les aumenta el costo” de tener conflictos armados.

Cuando dos países dependen mutuamente para abastecerse de bienes y servicios a precios convenientes, ¿quién va a convencer a los ciudadanos para que vayan a una guerra?... ¡con sus proveedores!, o ¡con sus clientes! (”que vaya a pelear otro”, dirán todos…).

Por el contrario, las restricciones al comercio suelen ser las mejores excusas para originar conflictos bélicos, como muy gráficamente lo expresó Frederic Bastiat, economista francés del Siglo XIX, cuando afirmó que “si las mercaderías no cruzan las fronteras, las cruzarán los ejércitos”. Lamen-tablemente, la historia del Siglo XX le dio la razón…

En su última edición, The Economist publicó un artículo acerca de una carta que Bastiat les envió en 1846 (la revista existe desde 1843), expresándoles su deseo de que “pronto se eliminen todas las barreras que separan a los países”.

Por ello, cuando John Lennon compuso “Imagine” en 1971, no hizo más que repetir lo que Bastiat había dicho 125 años antes. It isn´t hard to do.
Hasta la próxima.

*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com

 

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