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La estabilidad institucional, la estabilidad económica, la seguridad para el inversor y las oportunidades de empleo para la gente”, son el punto de partida para la prosperidad, dijo el expresidente del Gobierno español, José María Aznar, al hablar en la sexta ENADE que se realizó ayer en San Salvador.
En ningún otro momento de la historia más pueblos superaron la pobreza y viven en democracia como ahora. Aznar dejó al final de ocho años de gobierno los más altos niveles de bienestar y productividad en la historia de España. De un país asolado por la guerra hace setenta años y muy pobre hasta hace cincuenta, España es hoy en día la octava economía más fuerte del mundo.
El programa del ilustre expresidente se basó en los principios señalados, lo que ahora, agrega, es un patrimonio de todos los españoles. El Estado de Derecho, las libertades individuales y la democracia son propiedad y bendición de los pueblos que las conquistan, lo que están en el deber de proteger y perfeccionar.
En Hispanoamérica padecemos del embate del populismo, de los intentos por establecer regímenes autocráticos o conducirnos al despeñadero del totalitarismo. Los orquestados desórdenes de la reunión presidencial de Mar del Plata, tumultos encabezados por el dictador venezolano Chávez y el drogo Maradona, indican que siempre corremos peligro.
Esos perversos movimientos prometen bajar el cielo a la tierra, dice Aznar, quitando a unos para repartir a otros, a los “desposeídos”. Pero hay que dejar el cielo donde está y los bienes con sus dueños; lo que la gente requiere para bien vivir son oportunidades. Y se tendrán oportunidades en la medida en que los países cuenten con estabilidad institucional y se goce de seguridad jurídica y seguridad personal.
Encerrados no iremos a ninguna parte
Es posible, aunque poco probable, que un régimen de izquierda logre elevar los niveles de vida de la población, pero cuando eso sucede se trata de gobiernos con discurso de izquierda pero políticas de derecha, como actualmente en Chile. Aznar recordó que la más despiadada dictadura en la historia se dio bajo la Unión Soviética, causante de cien millones de muertos y de un colapso económico espantoso. El diabólico esquema sólo pudo sostenerse sobre un régimen policial implacable, un archipiélago de campos de concentración y el control de todo lo que hacía hasta el último poblador, como sigue siendo el caso en Corea del Norte y Cuba.
El libre comercio, señala Aznar, “es una oportunidad para todos, pero especialmente para aquellos países que necesitan mayor crecimiento y mayor prosperidad. Si usted se encierra en su país, si usted no quiere comerciar, si usted no quiere competir, si usted no quiere producir, no se esfuerza por ser competitivo, ¿qué hará entonces con su país? ¿Dónde obtendrá los recursos, la tecnología, los mercados necesarios para generar empleo y producir lo que la población demanda?” Las experiencias de los últimos cincuenta años demuestran que la libertad de comercio y la eliminación de barreras al intercambio, es esencial para el crecimiento económico. Durante la administración de Aznar el Gobierno español cabildeó ante Europa para que se firmaran acuerdos de libre comercio con nuestra región.

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