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Analizando
Grupos de fachada y política

En la nueva modalidad desaparecen los "feudos" y todas las camas sin excepción se ponen al servicio de las necesidadesnecesidadesnecesidadesnecesidades diarias. Lo que incrementa apreciablemente la eficiencia.

Publicada 14 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Carlos A. Rosales*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


En los últimos años de su vida, Edward Bernays --considerado el "padre de las relaciones publicas"-- se convirtió en acérrimo enemigo de las técnicas manipuladoras utilizadas por esa industria que él mismo inventó. Incluyendo, posiblemente, una de las más infalibles: el uso de grupos de fachada o, "front groups".

Fue precisamente el lado oscuro de las relaciones públicas lo que motivó su arrepentimiento. En el ocaso de su vida, Bernays anticipó el alcance de los posibles abusos inherentes en la profesión que él desarrolló, y la facilidad con que se podía manipular a las masas.

Persuadir a la opinión pública requiere mensajes y mensajeros creíbles. Así, poner palabras de uno --con poca credibilidad-- en boca de otros --con más credibilidad-- resulta efectivo para seducir al público. Ese es el principio fundamental en la construcción artificial de "terceros creíbles." Y eso es lo que buscan los "grupos de fachada", sacar ventaja de la credibilidad que pueden llegar a proyectar.

Estos grupos actúan como gladiadores mediáticos, que armados de falsa credibilidad, buscan generar noticia para difundir masivamente sus mensajes. Por lo general, cuando su naturaleza "artificial" es finalmente desenmascarada, estos voceros "sintéticos" pueden haber alcanzado ya sus objetivos políticos. Hecho bien, el resultado de esta práctica es la manipulación de la opinión pública.

Bernays creó el primer "grupo de fachada" en 1913, en Nueva York. Desde entonces diversos agentes económicos y políticos utilizan voceros artificiales para legitimar, articular y trasladar mensajes a la opinión pública. Esta técnica de relaciones públicas la utilizan, tanto grandes corporaciones en su lucha contra la regulación gubernamental, como políticos que buscan generar apoyos o minar la imagen y reputación de sus adversarios. Los "grupos de fachada" son parte del panorama político moderno.

La opinión pública salvadoreña no está exenta de estos esfuerzos por manipularla. Ejemplo de ello son los grupos "ciudadanos" que "espontáneamente" aparecen en coyunturas políticas específicas, abanderando causas y temas de interés público. El surgimiento de estos grupos tiende a multiplicarse previo a procesos electorales.

La toma de Catedral Metropo-litana la semana pasada por un grupo denominado Comité de Amigos y Familiares de Presos de El Salvador, es un ejemplo de ello. El grupo dice defender los derechos de peligrosos reos internados en el sistema carcelario nacional.

Según la PNC, hay indicios de que el FMLN estaría detrás de este puñado de individuos que por tres días ocuparon el templo católico más importante del país. El mensaje de éstos es el mismo que sobre el tema maneja el partido de izquierda. El hecho se da además, a escasos tres meses de los comicios legislativos y municipales de 2006.

En enero de 2003, a dos meses de los comicios legislativos y municipales de ese año, sucedió lo mismo. Un grupo de personas irrumpió también el mismo santuario católico. Su modus operandi fue similar. Su mensaje era contra una supuesta privatización del Seguro Social que nunca existió. Este coincidía con el mensaje de campaña del FMLN.

En ambos casos, el objetivo ha sido el mismo: legitimar, articular y trasladar mensajes que hacen eco del discurso político de la ex guerrilla.

Es imposible determinar si la toma de Catedral de 2003 ayudó, de alguna manera, a obtener los efectos deseados, dada la efectividad del mensaje del FMLN en esa campaña y los resultados electorales de ese año. Lo que sí es claro, es que la manera torpe, obvia y poco creíble con que hoy ha actuado este grupo, ha permitido a la opinión pública salvadoreña percatarse del esfuerzo por manipularla.

*Secretario Particular de la Presidencia de la República.

 

 

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